Por qué la inteligencia artificial exige un pacto de humanidad
MARGARITA DUCCI DIRECTORA EJECUTIVA PACTO GLOBAL CHILE, ONU
Estamos viviendo un capítulo de la historia donde la ciencia ficción dejó de ser literatura. La inteligencia artificial (IA) ya no es una simple promesa de eficiencia ni una solución tecnológica para optimizar procesos corporativos; es una fuerza transformadora capaz de diagnosticar enfermedades con precisión milimétrica, proyectar modelos para frenar el cambio climático o multiplicar la capacidad productiva de las empresas. Su velocidad impresiona, pero su verdadero impacto nos desafía a mirar con prudencia y estar atentos.
Junto al asombro, coexiste una preocupación legítima. Nos enfrentamos a dilemas éticos sin precedentes, tales como la amplificación de prejuicios, la erosión de la privacidad, la desinformación masiva y una brecha digital que amenaza con acentuar las desigualdades históricas. Ahí emerge un punto crítico donde la ética deja de ser un debate teórico para convertirse en un imperativo urgente; la protección de la niñez. El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, hizo un llamado categórico a los Estados para establecer un pacto mundial de gobernanza de la IA. La premisa es tan conmovedora como incuestionable; ningún niño debe convertirse en el laboratorio de pruebas de una tecnología no regulada. Entre deepfakes que vulneran la intimidad, algoritmos que minan la salud mental y la exposición prematura a entornos virtuales sin resguardo, la protección de los menores exige reglas claras y una responsabilidad compartida.
“La IA es insaciable en recursos; sus centros de datos ya consumen más electricidad que países enteros, y se estima que para 2030 esa demanda casi se duplicará”.
A ello se suma una realidad insoslayable; que la IA es insaciable en recursos; sus centros de datos ya consumen más electricidad que países enteros, y se estima que para 2030 esa demanda casi se duplicará. Para que la innovación contribuya a un mundo mejor, debe transparentar honestamente sus costos, comprometiéndose a que la infraestructura digital se alimente exclusivamente de fuentes limpias.
Chile ha mostrado liderazgo en la región al actualizar su Política Nacional de Inteligencia Artificial y tramitar marcos normativos orientados al uso ético y la gobernanza. La misión central del sector privado y de quienes integramos Pacto Global, es enfrentar el futuro de la IA. A través de nuestras empresas adheridas, estamos promoviendo que la adopción de estas tecnologías no responda únicamente a criterios de rentabilidad, sino a un compromiso irrenunciable con el bienestar, los Derechos Humanos y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Junto a Sofofa Futuro del Trabajo, y a la Unesco, con su Observatorio de la IA, impulsamos el desafío que esta impone en las organizaciones y las acompañamos en la construcción de directrices de IA responsable.
Así, estamos conscientes del hecho que, lograr que la innovación sirva a la vida y al planeta es uno de los mayores desafíos tanto ético como social de nuestro tiempo, y las empresas tienen en sus manos la oportunidad histórica de demostrar que la prosperidad de la humanidad y el verdadero progreso es aquel que no deja a nadie atrás.
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