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Columnistas

Tarifas eléctricas: la carga de patear la cuenta

Luciano Cruz Morandé, Abogado, Socio Arteaga Gorziglia

Por: Equipo DF

Publicado: Miércoles 18 de febrero de 2026 a las 04:00 hrs.

En Chile, no es que “suba la luz”, es que “se nos acaba el plazo”. Desde abril se empezará a cobrar en la boleta una deuda de $ 734 mil millones que se acumuló porque el Estado llegó tarde con las tarifas de distribución que debían regir desde 2020. Esto llega como “reliquidación” y la SEC ya puso el calendario: las empresas deben informar sus cálculos antes del 25 de febrero.

Luego del anuncio, el Gobierno afinó el mensaje porque el titular se estaba comiendo al detalle: los $ 1.450 no son un “monto fijo por hogar”. Es el ejemplo de un hogar promedio (180 kWh/mes). La propuesta —si alguna vez se convierte en ley— es un cargo único por energía de cerca de $8/kWh para clientes residenciales: el que consume más, paga más. Y el propio ministro transparentó números gruesos: subsidio del orden de $ 15 mil millones versus recaudación cercana a $ 19 mil millones.

Pero el punto incómodo sigue igual: con o sin proyecto, se cobra. La SEC ya instruyó el mecanismo y, sin una ley que uniforme, cada distribuidora reliquidará por cliente según historial, con facilidades de pago de hasta 48 cuotas (y hasta 60 si el valor supera el 20% de la boleta promedio 2025). Resultado previsible: cobros desiguales, boletas impredecibles y el viejo deporte nacional de sospechar que “alguien está cobrando de más”.

Para dimensionar: esta deuda sería solo el 11% del congelamiento tarifario iniciado en 2019. El otro 89% —más de US$ 6.000 millones— ya lo estamos pagando en la misma boleta por otras vías. O sea, la cuenta eléctrica se parece cada vez menos a un cobro por servicio y cada vez más a un estado de cuenta.

Tres medidas, con bisturí: (i) boleta legible (energía/distribución/cargos/deudas, con glosa simple); (ii) protección social estable (no “parches” de fin de mandato); (iii) fast-track real para transmisión y permisos, porque la energía barata que no llega… igual se paga.

La tarifa eléctrica no es un lugar para esconder política pública. Si no aprendemos esta vez, la boleta seguirá siendo un resumen de decisiones transitorias que se volvieron permanentes… y que siempre vencen cuando cambian las autoridades.

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