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Editorial

Adecuada señal de austeridad

Por: Equipo DF

Publicado: Lunes 16 de febrero de 2026 a las 04:00 hrs.

A menos de un mes del cambio de mando, el equipo del Presidente electo, José Antonio Kast ha instruido que el gasto en los gabinetes de ministros y subsecretarios deberá ser, al menos, 15% inferior al de la actual administración. En un contexto de estrechez fiscal, la directriz es una señal política coherente con el ajuste mayor en las finanzas públicas que ha anunciado el próximo Gobierno, al poner en la primera línea de contención a los equipos de mayor confianza. No obstante, la austeridad declarada será creíble en la medida en que no se limite solo a la instalación.

El instructivo establece que en el recorte de gastos debe considerarse a todos los integrantes de los equipos -jefes de gabinete, asesores, encargados de prensa- cualquiera sea su modalidad contractual, y que el 15% es un piso y no un techo. Asimismo, dispone la revisión de las denominadas funciones críticas, cuyas asignaciones adicionales podrán ser evaluadas por la Dirección de Presupuestos (Dipres), e instruye que antes del 11 de marzo los ministros informen detalladamente quiénes integrarán sus gabinetes.

En términos agregados, el ahorro asociado a los gabinetes es acotado frente al ajuste presupuestario de US$ 6.000 millones que ha anunciado el futuro ministro de Hacienda, por lo que el valor de la medida no radica tanto en su impacto macro, sino en su coherencia con un Gobierno que ha definido entre sus urgencias el orden fiscal.

La decisión se produce, además, en el marco de la próxima entrada en vigor del nuevo sistema de remuneraciones establecido en el artículo 38 bis de la Constitución, que fija los salarios de los equipos ministeriales, en función de estudios y experiencia. La circular se alinea con ese objetivo y apunta a ordenar dotaciones que han tendido a expandirse de manera poco estandarizada y homogénea en el sector público. El desafío será evitar que los equipos de confianza crezcan sin criterios claros y asegurar que respondan a funciones efectivamente estratégicas.

Por otro lado, desde la perspectiva reputacional existe el riesgo de que la austeridad termine quedando circunscrita a la fase de instalación y sea percibida como un gesto declarativo, si no se sostiene en el tiempo. La experiencia comparada muestra que las políticas de contención administrativa fortalecen la credibilidad cuando se insertan en reglas permanentes y en una revisión más amplia de la calidad del gasto. La intervención de Dipres en la autorización de asesores estratégicos y en la revisión de funciones críticas puede contribuir a institucionalizar ese control, siempre que opere con criterios técnicos y consistentes.

Es evidente que la reducción del gasto en los gabinetes no resolverá por sí sola los desequilibrios fiscales ni sustituirá decisiones más complejas en materia de programas, transferencias o inversión pública, pero establece un estándar inicial sobre cómo asume el próximo Gobierno la responsabilidad presupuestaria.

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