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Editorial

Inflación, a no bajar la guardia

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Publicado: Martes 9 de junio de 2026 a las 04:00 hrs.

Después de una larga sucesión de cifras que han alimentado las dudas sobre el desempeño de la economía chilena, el IPC de mayo entregó un respiro. La inflación sorprendió favorablemente al ubicarse por debajo de las expectativas del mercado, reforzando la percepción de que el proceso de convergencia hacia la meta del Banco Central sigue avanzando.

En un escenario marcado por un crecimiento que no logra despegar con la fuerza esperada, una inversión todavía debilitada y un mercado laboral que muestra señales de estancamiento, la moderación de las presiones inflacionarias constituye una señal alentadora. Después de varios años en que el alza de los precios erosionó el poder adquisitivo de las familias y se transformó en una de las principales preocupaciones económicas del país, cualquier avance en esta materia merece ser destacado.

Pero tan importante como celebrar el dato es entender qué hay detrás de él.

La moderación observada en mayo estuvo explicada en buena medida por la caída de los precios de los alimentos, una categoría que por definición está expuesta a factores estacionales y a variaciones internacionales que pueden revertirse con relativa rapidez. Por lo mismo, sería apresurado interpretar este resultado como una confirmación de que la inflación ya está definitivamente controlada.

La tarea no consiste únicamente en llevar la inflación de vuelta a niveles compatibles con la meta, sino también en asegurar que permanezca allí de manera sostenible.

De hecho, una mirada más detallada revela que persisten elementos que aconsejan cautela. Los servicios continúan mostrando una dinámica más resistente, reflejando presiones de costos que no han desaparecido completamente. A ello se suma un escenario externo que sigue planteando desafíos. El aumento reciente de los precios internacionales del petróleo, junto con mayores costos de fertilizantes y transporte, mantiene abierta la posibilidad de nuevas presiones sobre los precios internos durante los próximos meses.

Precisamente por eso, el dato conocido esta semana no debería ser leído como una invitación a la complacencia. Si algo enseñó la experiencia reciente es que la inflación puede tardar mucho más en ceder de lo que se espera y que los avances alcanzados pueden verse amenazados cuando se relaja prematuramente la prudencia.

La buena noticia es que el Banco Central dispone hoy de un mayor margen de maniobra para mantener la Tasa de Política Monetaria mientras evalúa cómo evolucionan estos riesgos. La credibilidad construida por la autoridad monetaria durante los últimos años constituye uno de los principales activos de la economía chilena y ha sido fundamental para encauzar las expectativas inflacionarias.

Ese capital institucional debe preservarse. La tarea no consiste únicamente en llevar la inflación de vuelta a niveles compatibles con la meta, sino también en asegurar que permanezca allí de manera sostenible. En un contexto internacional todavía incierto y con señales mixtas en la economía local, la prudencia sigue siendo una virtud.

Mayo entrega un respiro. Pero todavía no autoriza a bajar la guardia.

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