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Editorial

Más Allá Del cobre: una agenda estratégica para Chile y Perú

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Publicado: Martes 16 de junio de 2026 a las 04:00 hrs.

La reactivación del Consejo Empresarial Chile-Perú, tras tres años sin sesionar y en el marco de los 20 años del Tratado de Libre Comercio entre ambos países, es una señal positiva en un momento en que la competencia global por atraer inversiones exige mayor coordinación entre economías complementarias.

Perú es hoy el tercer socio comercial de Chile en América del Sur. El intercambio bilateral alcanzó los US$ 3.771 millones en 2025 y el stock de inversión chilena en ese país supera los US$ 24 mil millones, con cerca de 400 empresas nacionales desarrollando más de 1.000 proyectos en territorio peruano.

Pero la relevancia de esta relación va más allá del comercio. Chile y Perú concentran cerca del 40% de la producción mundial de cobre y poseen reservas claves para la transición energética. Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la demanda de litio podría aumentar entre 470% y 800% hacia 2050, abriendo una oportunidad estratégica para ambos países.

El verdadero riesgo para esta agenda no proviene del resultado electoral, sino de desafíos estructurales de ambos países.

Con ese telón de fondo, la agenda impulsada por la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa) y la Sociedad de Comercio Exterior de Perú (ComexPerú) apunta en la dirección correcta: facilitación del comercio, conectividad física y digital, seguridad fronteriza, promoción de inversiones y cooperación en sectores como minería y energía.

La estrecha elección presidencial peruana no debería alterar sustantivamente esta hoja de ruta. Más allá de quién resulte vencedor, la economía de ese país ha mostrado capacidad para preservar sus equilibrios institucionales. Pese a la sucesión de siete presidentes entre 2016 y 2025, mantuvo la independencia de su banco central y evitó crisis macroeconómicas mayores.

El verdadero riesgo para esta agenda no proviene del resultado electoral, sino de desafíos estructurales que ambos países comparten: déficits de infraestructura en zonas productivas, excesiva centralización, demoras en la tramitación de proyectos y conflictos sociales que dificultan la materialización de inversiones.

En el caso chileno, además, persisten señales de rezago. La Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) ha advertido atrasos en exploración y una caída sostenida en la producción del principal mineral de exportación del país. El BID también ha señalado que las ventajas geológicas no se traducen automáticamente en inversión, producción o desarrollo.

La reactivación del Consejo Empresarial ofrece una oportunidad para pasar de una relación marcada por la vecindad y la complementariedad a una alianza estratégica de largo plazo. Chile y Perú cuentan con activos únicos frente a los mercados que definirán las próximas décadas. Aprovecharlos dependerá de su capacidad para coordinarse y transformar esa ventaja en crecimiento, inversión y desarrollo.

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