Con 2 mil vacas en ordeña y una producción que supera los 30 millones de litros de leche al año, Agrícola Santa Sara lidera desde el valle de Casablanca, en la Región de Valparaíso, una de las operaciones lecheras de mayor escala de la zona central. Y uno de los costos que busca contener es el energético.
La compañía desembolsa cerca de $ 200 millones al año en electricidad, equivalente a alrededor del 2% de sus costos y ahora puso en marcha un proyecto por US$ 450 mil con el que espera ahorrar cerca de $ 80 millones anuales.
La apuesta combina su planta fotovoltaica con un sistema de almacenamiento en baterías de litio BESS, que permite guardar la energía solar generada durante el día y utilizarla en los momentos de mayor demanda de la operación, como los procesos de ordeña. El proyecto fue desarrollado junto a las firmas chilenas Alken Energía y EMAT, además de Huawei, que aportó equipamiento y soporte tecnológico.
Peaks de energía
Santa Sara ya había dado un primer paso para bajar su dependencia de la red eléctrica con una planta solar de 424,08 kWp, compuesta por 684 paneles fotovoltaicos y tres inversores de 100 kW. Sin embargo, había un problema que seguía pesando en la cuenta de la luz. En ciertos momentos de la operación, especialmente cuando aumentaba la demanda, los costos volvían a subir.
"Nuestro desafío era aprovechar mejor la energía que ya estábamos generando. La planta solar había reducido significativamente nuestro consumo desde la red, pero seguíamos enfrentando costos relevantes por demanda máxima de potencia. Con este proyecto esperamos disminuir esos costos, mejorar la gestión energética de la operación y generar una experiencia que pueda servir de referencia para otras empresas del sector agrícola" señala el gerente de Operaciones de Agrícola Santa Sara, Gonzalo Marín.
El sistema BESS partió con una capacidad de 107 kWh y una potencia aproximada de 108 kW y actualmente está siendo ampliado con una segunda etapa que agregará otros 215 kWh. La lógica es aprovechar mejor la energía que ya producen los paneles. En vez de usarla solo cuando se genera, parte de ella se almacena durante el día y queda disponible para los momentos en que la lechería necesita más electricidad.
Con la configuración final, Santa Sara estima reducir en cerca de 45 kW su demanda máxima de potencia. La apuesta también tiene un horizonte financiero acotado, ya que la empresa proyecta recuperar la inversión en menos de tres años. Alken Energía estuvo a cargo de la ingeniería, el dimensionamiento y la integración del sistema con la infraestructura que ya tenía la lechería.