El mundo privado todavía tiene el ánimo bajo.
Así lo resalta el último Informe de Percepciones de Negocios (IPN) del Banco Central, que señala que las empresas perciben un desempeño moderado, con un leve deterioro respecto de un año atrás y, en muchos casos, ha estado por debajo de lo que esperaban.
Esto en un contexto que sigue incidido por los efectos del shock del precio del petróleo debido al conflicto en Medio Oriente.
“En este sentido, las firmas advierten sobre el significativo aumento de los costos, tanto por el impacto que tuvo el alza en los precios de los combustibles como por los efectos indirectos en otros factores, como el transporte e insumos”, indicó el instituto emisor.
También se ha observado heterogeneidad por rubros, con bajo desempeño en algunos que se vincula al efecto del fenómeno de El Niño en los niveles de captura de la pesca industrial, las bajas cifras de producción minera o el retroceso del precio internacional del salmón. Por otro lado, empresas ligadas a la ganadería relatan desempeños favorables, tanto por el nivel de producción como por los precios.
Por lo que las empresas dan cuenta de una demanda más débil, acompañada de una percepción de deterioro de las expectativas de los consumidores, quienes estarían más cautelosos debido justamente al aumento del precio de los combustibles y a la percepción de deterioro de la situación económica local, lo que “ha dificultado el traspaso de las alzas de costos a precios finales, lo que ha llevado a un estrechamiento adicional de los márgenes en los últimos meses”.
No obstante, el informe también da cuenta que las expectativas para los próximos 12 meses se mantienen estables respecto a mayo, pero en terreno optimista.
Aunque las empresas reconocen haber ajustado a la baja sus expectativas para este año, en general, se prevé un mejor desempeño para el segundo semestre y un crecimiento de sus negocios similar o moderadamente mejor que en 2025.
“Para el 2027 se anticipa un panorama más favorable, sustentado en una mayor claridad del escenario político-legislativo local, la atenuación de las presiones de costos y la concreción de cambios regulatorios que permitan el destrabe de proyectos de inversión”, señaló el Banco Central.
Visión laboral y crediticia
Frente a lo laboral, el informe registra que las firmas han mantenido sus dotaciones de personal, con algunas que se han inclinado ligeramente a una disminución.
Entre quienes han buscado ampliar su dotación durante este año, señalan como principales razones el inicio de obras o servicios transitorios y el reemplazo de personas desvinculadas por mal desempeño. Mientras que en los casos de desvinculaciones fueron por disminución de ventas, el mal desempeño de los funcionarios y el término de contratos a plazo fijo.
La mayor parte de las empresas no espera hacer ajustes de su dotación ni a corto ni a mediano plazo.
Además, el informe muestra que el acceso al financiamiento bancario se reporta menos favorable que en el trimestre anterior. Siendo que la proporción de empresas que ha solicitado un crédito aumenta, señalando como principal motivo para solicitarlo la necesidad de capital de trabajo.
En tanto, las empresas que han pedido crédito reportan una mayor tasa de rechazo por parte de la banca.
“Hoy nadie le presta a la hotelería para hacer inversiones", indicó un gerente de hotelería, restaurantes y turismo.
Por su parte, las expectativas de inflación a 12 meses lucen más estables. Pero aumenta el porcentaje de empresas que creen que la inflación volverá a niveles considerados normales en un plazo mayor a dos años.
“Tengo miedo por nuevos bombardeos en Irán, que se metan nuevos países, por la incertidumbre (...) creo que [la inflación] se va a mantener igual o un poco arriba”, indicó un gerente de comercio automotriz entrevistado por el IPN.
De norte a sur
De acuerdo al informe, la mayor parte de las empresas de la macrozona norte señala que durante el segundo trimestre tuvieron un desempeño similar o que se debilitó respecto del trimestre anterior. Sus expectativas continúan en un terreno fuertemente optimista, en particular para el mediano y largo plazo, con algún repunte en el segundo semestre, el que se consolidaría a partir del próximo año.
Para la macrozona centro hay consenso entre las firmas en que el desempeño de sus negocios ha estado por debajo de lo que anticipaban a inicios de año. De esta manera, la mayoría de las empresas prevé que 2026 será un año similar al anterior, mientras que varios proyectos de inversión inicialmente planificados para este año se han detenido y/o aplazado para 2027.
En el caso de la macrozona sur, la mayoría de los entrevistados señala que la actividad no ha logrado el impulso que se esperaba a comienzos de 2026, lo que se refleja en resultados estables o algo menores en los últimos meses.
Para el resto del año, las perspectivas de las empresas sugieren un repunte paulatino de la actividad a partir del segundo semestre y consideran que los principales impactos de este proceso se observarán recién durante 2027.