Este martes 6 de octubre, la presidenta del Banco Central de Chile, Rosanna Costa, junto a la gerenta tesorera, Cecilia Feliú, realizarán la primera compra con la nueva moneda de $50, marcando así el inicio de su puesta en circulación.
La actividad se da en el marco del anuncio realizado en agosto por el Banco Central sobre la renovación de las monedas de $10 y $50. Las nuevas piezas incorporan una tecnología de amplio uso internacional en la acuñación de monedas, que permitirá reducir los costos asociados a su producción.
De acuerdo a lo comunicado hace más de un mes por el ente emisor, se mantendrán los principales elementos del diseño actual. Sin embargo, la moneda de $10 tendrá algunos cambios en su tamaño y canto: pasará de 21 a 18,7 milímetros de diámetro y tendrá un canto liso para facilitar su diferenciación de otras denominaciones. En tanto, la moneda de $50 será ligeramente más liviana, pasando de 7 a 6,5 gramos.
Las nuevas piezas serán fabricadas mediante una tecnología utilizada durante décadas en países como Reino Unido, Canadá, México, Brasil y Colombia, entre otros.
El proceso utiliza electricidad para recubrir un núcleo de acero con distintas capas de metales, lo que permite reducir el uso de aleaciones no ferrosas, como cobre y níquel, cuyos precios suelen ser más altos y volátiles.
Mientras la moneda de $50 comenzará a circular durante este mes, la nueva moneda de $10 lo hará a partir de enero de 2027. Ambas se incorporarán gradualmente a la circulación a través de las transacciones habituales de efectivo, por lo que las personas no deberán acudir al Banco Central ni a una sucursal bancaria para obtenerlas.
Por ello, las nuevas monedas circularán junto a las actuales y mantendrán el mismo valor.
Esta nueva pieza en circulación se suma a la moneda de $100 lanzada en julio del año pasado en el marco de los cien años del Banco Central.
En su momento se dio a conocer que serían 30 millones de monedas las que entrarían al mercado de forma paulatina a través de su ingreso a los bancos y comercios establecidos.
Si bien esta moneda seguiría con el mismo diseño y tamaño de la edición ya existente, se señaló que la versión más antigua, caracterizada por su color café, sería retirada de circulación, en línea con el proceso que ya se venía realizando hace unos años atrás.
Banco Central analiza factores que marcarán el rumbo de las tasas
Este lunes al mediodía se celebró en el Banco Central el lanzamiento del volumen N°32 de la serie Banca Central, Análisis y Políticas Económicas, titulado “Medium- and Long-Run Trends in Interest Rates: Causes and Implications for Monetary Policy”. La instancia estuvo marcada por la presentación de Rosanna Costa, seguida de los comentarios del académico de la Facultad de Economía y Administración UC, Jaime Casassus.
Este volumen, editado por Sofía Bauducco, Mariana García-Schmidt, Atif Mian y Lucciano Villacorta, recopila seis trabajos presentados en la vigésima séptima Conferencia Anual realizada en 2024.
Los estudios, elaborados por investigadores internacionales y del Banco Central, analizan la evolución de las tasas de interés de mediano y largo plazo, sus principales determinantes y los factores que podrían influir en su trayectoria en los próximos años.
El análisis toma de referencia el escenario de tasas más bajas que predominó durante las décadas previas a la pandemia. Según lo propuesto por los académicos, este se caracterizo por un mayor ahorro global, cambios demográficos, un menor crecimiento de la productividad, un aumento de la desigualdad y una mayor demanda por activos seguros.
Por ello, se expone que mientras antes la tasa solo se estimaba por factores estructurales de lenta evolución, estos nuevos elemento llaman a reeplantear la forma de evaluar, ya que "muchas de estas fuerzas continúan presentes y podrían seguir ejerciendo alguna presión a la baja sobre las tasas de equilibrio”.
Así mismo, Costa señaló que, al mismo tiempo, han surgido otros factores que podrían operar en sentido contrario, tales como mayores necesidades de financiamiento fiscal asociadas al envejecimiento de la población o el aumento del gasto en defensa derivado de las tensiones geopolíticas.
Además, se incorporan los posibles efectos sobre la productividad y el crecimiento que tendría el alza en la inversión privada vinculada a nuevas tecnologías, particularmente la inteligencia artificial.
Por ello, la presidenta del Banco Central planteó que “para los bancos centrales, comprender los cambios de las tasas de mediano y largo plazo es particularmente importante”, ya que la tasa natural de interés sirve de referencia para evaluar la orientación de la política monetaria.
No obstante, debido a que esta variable no es observable directamente, Costa indicó que su estimación se vuelve compleja en periodos de cambios estructurales y gran incertidumbre.
En esta línea, la evolución de las diferentes tasas de interés impacta sobre la sostenibilidad de la deuda pública, las decisiones de inversión y ahorro, la valoración de los activos, la estabilidad financiera y en el desarrollo de las economías.
De acuerdo a la presidenta del ente emisor, este volumen expone que “la evolución futura de las tasas de interés sigue siendo incierta y dependerá de la interacción de múltiples fuerzas que pueden operar con mayor o menor intensidad, y a veces en direcciones distintas”.
Por ello, finalizó su presentación valorando el trabajo de los académicos y expresó sus expectativas de que este volumen sirviera como insumo para el debate tanto nacional como internacional en cuanto a política económica.