La sorpresiva victoria de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta presidencial desató este lunes una euforia generalizada en los mercados brasileños, ante la expectativa de que un eventual regreso del bolsonarismo al Palacio de Planalto traiga consigo un ajuste fiscal más rápido, menores tasas de interés y una agenda favorable a la inversión privada.
El Bovespa llegó a superar los 209 mil puntos, un máximo histórico intradía, y cerró con un avance de 7,7%, en 206.991 puntos, su mejor jornada desde 2020. El real, en tanto, se apreció 4,4% frente al dólar, que terminó en 4,99 reales, por debajo del umbral de los 5 reales por primera vez desde mayo, mientras algunos contratos de tasas de largo plazo registraron caídas superiores a 100 puntos básicos.
El vuelco se produjo después de que Bolsonaro obtuviera 47,03% de los votos válidos, frente al 45,16% del Presidente Luiz Inácio Lula da Silva, pese a que las principales encuestas anticipaban una ventaja del actual mandatario. Ambos volverán a enfrentarse en el balotaje del 25 de octubre.
“Los mercados ven con buenos ojos el resultado de las elecciones. Bolsonaro tiene la primera opción para ser electo Presidente y su programa tiene su foco puesto en ordenar las cuentas públicas, fortalecer la seguridad y avanzar en desregulación. Eso es algo que podría dar un impulso a la economía y llevar a mejoras en bienestar”, dijo a DF el economista jefe de Bci, Sergio Lehmann.

La reacción fue especialmente intensa entre las acciones más sensibles a la economía doméstica y a las tasas. BTG Pactual llegaron a saltar cerca de 23%, Itaú 11%, Bradesco 13% y Banco do Brasil más de 11%. Petrobras subieron más de 8%, pese a la caída del petróleo.
El entusiasmo también cruzó las fronteras de São Paulo. El iShares MSCI Brazil ETF (EWZ), uno de los principales vehículos utilizados por los inversionistas internacionales para exponerse al país, registró un avance de más de 12% en Nueva York.
“Esto favorece al mismo tiempo a la bolsa, al real y a los bonos, aunque la reacción inicial todavía responde a expectativas”, detalló el analista de mercados de XTB, Felipe Oyarzún.
22% es el potencial de alza del MSCI Brazil, según JPMorgan.
Apuesta por el ajuste
Detrás del rally está principalmente la expectativa de un giro fiscal. Brasil enfrenta una deuda pública superior al 80% del PIB, mientras el déficit presupuestario se acerca a 10% del producto considerando los elevados costos financieros. Al mismo tiempo, la tasa de referencia se encuentra en 13,75%, uno de los niveles más altos entre las principales economías.
Bolsonaro propone reformular las reglas fiscales para estabilizar y posteriormente reducir la deuda, generar superávits primarios, limitar el crédito subsidiado y controlar el gasto discrecional. Su programa también contempla eliminar al menos diez ministerios, retomar privatizaciones y profundizar la desregulación.
La apuesta de los inversionistas es que una consolidación de las cuentas públicas reduzca las presiones inflacionarias y permita al Banco Central acelerar los recortes de tasas. Los contratos de swaps llegaron a caer más de 130 puntos básicos, mientras UBS estima que señales “creíbles” de ajuste podrían reducir hasta en 250 puntos básicos los diferenciales en el extremo largo de la curva.
Wall Street también elevó sus apuestas. Citigroup reforzó su apuesta por acciones brasileñas más sensibles a una mejora del apetito por riesgo, mientras JPMorgan estimó un potencial alcista de 22% para el MSCI Brazil, de acurdo a lo consignado por Bloomberg.
El mercado también recibió favorablemente el avance de la derecha en las elecciones legislativas y de gobernadores, ante la posibilidad de que un eventual gobierno de Bolsonaro encuentre mejores condiciones para aprobar su agenda.
El desafío estará en las partidas más rígidas del presupuesto. Capital Economics advierte que estabilizar la deuda podría exigir revisar la indexación de pensiones y beneficios sociales y los pisos constitucionales de salud y educación, lo que requeriría mayorías en el Congreso.
Pese al entusiasmo, el mercado está anticipando un programa cuya ejecución todavía presenta interrogantes. Oxford Economics calcula que Brasil necesita un ajuste cercano a 3% del PIB para estabilizar la deuda y anticipa que Bolsonaro buscaría una consolidación más rápida que Lula, principalmente mediante recortes de gasto. La consultora advierte que eso podría debilitar inicialmente el consumo y el crecimiento e incluso provocar una breve recesión, aunque una mayor credibilidad fiscal contendría la inflación y aceleraría los recortes de tasas.
Por ahora, los inversionistas parecen privilegiar ese segundo efecto. “El mercado recibio la victoria parcial de Bolsonaro con euforia (...). La situación fiscal no es facil para ninguno de los dos candidatos, pero creemos que los activos aun tienen espacio para entregar más rentabilidad de mediano plazo”, cerró el gerente de inversiones de Credicorp Capital, Klaus Kaempfe.