La compañía Blue Origin, de Jeff Bezos, no lanzará su cohete New Glenn este año como estaba previsto, después de que una gran explosión provocara retrasos que hicieron que la empresa se quede aún más rezagada con respecto a SpaceX, de Elon Musk.
Según fuentes familiarizadas con el asunto, el pasado miércoles se informó a los empleados de que la compañía tenía previsto realizar su próximo lanzamiento en enero de 2027, tras haber sufrido una serie de retrasos en la reconstrucción de su plataforma de lanzamiento en Florida.
En mayo, Blue Origin sufrió una anomalía durante las pruebas de su cohete New Glenn, de 98 metros de altura, pocos días antes del lanzamiento previsto de satélites de internet para Amazon. La compañía estuvo presionando para reanudar el lanzamiento este año, luego de que una válvula del motor fallara durante las pruebas, provocando un incendio que causó graves daños en las instalaciones.
El director ejecutivo, Dave Limp, comunicó al personal que la reconstrucción de la plataforma de lanzamiento había sido un proceso complejo, debido a las inclemencias del tiempo durante el verano. Además, la región sufrió inundaciones repentinas en los últimos días, lo que dificultará aún más la reconstrucción.
"Este pequeño ajuste no disminuye lo que hemos logrado ni la importancia del trabajo que aún tenemos por delante", dijo Limp al personal en un memorando al que tuvo acceso el FT. "Reanudar el vuelo del New Glenn sigue siendo nuestra máxima prioridad. Vale la pena".
Inyección de capital
Los retrasos en la reanudación de los lanzamientos de la compañía representan un nuevo revés para una empresa que tuvo dificultades para seguir el ritmo de su rival SpaceX, que protagonizó una exitosa salida a bolsa en junio y logró importantes avances con su cohete Starship en los últimos meses.
Blue Origin estuvo intentando aumentar su frecuencia de lanzamientos y tenía previsto realizar 12 vuelos desde New Glenn este año. La compañía solicitó permiso a la Administración Federal de Aviación de EEUU para lanzar hasta 50 cohetes al año desde su plataforma de lanzamiento en Cabo Cañaveral, Florida.
Josh Parker, analista de Capstone, con sede en Washington D.C., afirmó que los retrasos eran inevitables dada la magnitud de la explosión de mayo. "Aun así, Blue Origin parece haber avanzado muchísimo en la reanudación de los vuelos", añadió.
Limp les dijo a los empleados que la compañía había "logrado lo que muchos pensaban que llevaría años" y que había avanzado mucho en la reparación de sus instalaciones en Florida desde la recuperación de los restos del New Glenn.
Según fuentes cercanas a la empresa, a principios de este año recaudó US$ 10.000 millones con una valoración posterior a la inversión de US$ 140.000 millones en su primera ronda de financiación. Coatue lideró la ronda, y Bezos invirtió otros US$ 2.000 millones en la compañía, tras haber invertido aproximadamente US$ 28.000 millones en la empresa espacial desde su fundación en el año 2000. El Financial Times fue el primero en informar sobre los planes de Blue Origin para atraer inversionistas externos.
El mes pasado, Bezos declaró a Fox News que tenía sentido que la empresa saliera a bolsa "dentro de varios años".
“Ahora veo el futuro financiero de Blue con cierta claridad”, dijo en una entrevista.
Bajo el liderazgo de Limp, Blue Origin ha intentado centrar sus esfuerzos en áreas más específicas, deteniendo su negocio de turismo espacial y ampliando sus ambiciones para incluir el despliegue de sus propios satélites de internet, replicando así un ciclo virtuoso que ayudó a SpaceX a generar ingresos significativos e impulsar sus ambiciones de lanzamiento.
Amazon tiene contratos con Blue Origin para 24 lanzamientos destinados a ampliar la constelación de satélites de su servicio de internet Leo. La compañía se vio obligada a depender de otros proveedores, como United Launch Alliance y SpaceX, para todos sus lanzamientos.
Blue Origin también tiene un contrato de US$ 3.400 millones con la NASA para proporcionar un módulo de aterrizaje lunar para el programa Artemis, cuyo objetivo es el regreso de los humanos a la Luna.
Blue Origin declinó hacer comentarios.