El Presidente libertario de Argentina, Javier Milei, está volviendo a situar el reclamo de su país sobre las islas Malvinas en el centro de la agenda política, mientras las tensiones entre Reino Unido y Estados Unidos abren una oportunidad para su Gobierno, que atraviesa dificultades.
Milei, un anglófilo declarado y admirador de Margaret Thatcher, ha descongelado las relaciones con Londres desde que asumió el cargo en 2023, abriendo nuevos canales de diálogo e incluso planificando una visita a Reino Unido.
Ese enfoque ha provocado acusaciones de la oposición peronista de izquierda de Argentina de que Milei está siendo blando respecto del reclamo del país sobre el territorio británico de ultramar, que sigue siendo su causa nacional con mayor poder de convocatoria.
Pero, mientras la economía argentina se desacelera y la popularidad de Milei cae, su estrecho aliado Donald Trump le ha abierto una oportunidad para responder a esos ataques.
Históricamente, Estados Unidos ha reconocido de facto la administración británica, mientras se mantiene neutral en la disputa por la soberanía. Pero el lunes, el Presidente estadounidense sugirió que esa postura era “una de muchas” posiciones de política exterior que estaban siendo revisadas. Luego, el jueves, dijo a GB News que Reino Unido “no era el mismo país que era” cuando repelió la invasión argentina de las islas en 1982.
Milei anunció un inusual discurso televisado para la noche del jueves con el fin de “compartir detalles” sobre los “avances diplomáticos” en torno a las islas, que esta semana describió como “la causa más importante y sagrada que tenemos los argentinos”.
El comentario de Trump llegó en un buen momento para Milei, quien buscará la reelección a fines del próximo año y cuyo Gobierno registró un nivel de aprobación de 38% en julio, frente al 52% de enero, según la encuestadora Casa Tres.
“Es el efecto mariposa: Trump dice unas palabras vacías allá y genera un terremoto acá”, dijo Sergio Berensztein, consultor político en Buenos Aires. “Milei necesita desesperadamente buenas noticias para revitalizar su liderazgo”, y estos comentarios son un recurso que no puede darse el lujo de no utilizar”.
Un ministro de la Cancillería británica respondió al comentario de Trump señalando que Reino Unido “mantiene sin cambios” su posición de que las Malvinas son un territorio británico de ultramar.
Las Malvinas han ocupado durante mucho tiempo un lugar central en la identidad argentina y aparecen en carteles y grafitis por todo el país.
Pero el país sudamericano atraviesa un momento de sentimiento nacionalista particularmente fuerte tras el Mundial de fútbol de este verano. Una semifinal duramente disputada contra Inglaterra terminó con los victoriosos jugadores argentinos levantando una bandera de los hinchas que decía “las Malvinas son argentinas”. La acción provocó sanciones de la Fifa.
Esas pasiones ayudaron a impulsar grandes protestas en agosto que obligaron al Gobierno a retirar una legislación destinada a flexibilizar las restricciones de Argentina a la propiedad de tierras por parte de extranjeros. Los líderes de las protestas habían acusado a Milei de ser un “traidor” y de “querer vender el país”.
El primer proyecto petrolero comercial de las Malvinas, que comenzará su producción en 2028, también ha aumentado la presión sobre Milei para mostrar avances en la disputa.
Milei enfrenta un potencial desafío electoral en 2027 de parte de su distanciada vicepresidenta Victoria Villarruel, una activista promilitar para quien las Malvinas constituyen un tema emblemático.
El ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, insistió el lunes en que su enfoque “diplomático” respecto de las islas era más eficaz que el de los gobiernos peronistas, que, según sugirió, consistía en “protestar por protestar”.
“Necesitamos acciones diplomáticas más concretas (...) para defendernos de las acciones unilaterales de Reino Unido destinadas a explotar nuestros recursos naturales”, afirmó.
El mayor diálogo de Milei con Londres ha producido hasta ahora pocos resultados concretos. Un acuerdo de 2024 para restablecer vuelos directos desde Argentina a las islas todavía no se ha implementado.
Conversaciones informales separadas entre funcionarios de Defensa, mediante las cuales Buenos Aires esperaba conseguir que Reino Unido levantara sus restricciones a la venta de armas británicas a Argentina, se han estancado en medio de reiterados cambios de autoridades en la Cancillería de Milei, que debía dar su aprobación a las conversaciones.
Milei tampoco ha fijado todavía una fecha para una visita a Londres que sus funcionarios comenzaron a discutir este año.
Los comentarios de Trump —que se produjeron en respuesta a preguntas de periodistas— podrían estar diseñados para presionar a Reino Unido por desacuerdos de política en torno a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), después de que un memorando del Departamento de Estado de Estados Unidos filtrado en abril propusiera las islas como una fuente de presión sobre Londres.
El Departamento de Estado no respondió inmediatamente a una solicitud de comentarios.
Pero en Argentina también han aumentado las esperanzas de un cambio más fundamental en la política estadounidense, en medio de la intensificación del involucramiento de Trump en América Latina y las crecientes tensiones con China.
Fabián Calle, del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales, dijo que Estados Unidos quiere más “estabilidad y previsibilidad” en el Atlántico Sur, cuya proximidad a la Antártica y al estrecho de Magallanes le otorga importancia estratégica.
“Gran Bretaña no puede patrullar el Atlántico Sur (...) carece del peso necesario para un mundo bipolar en el que China está proyectando su presencia a través de los mares del mundo”, afirmó, al pedir conversaciones entre Argentina y Reino Unido mediadas por Estados Unidos.