Canadá y Estados Unidos plantearon este jueves visiones contrapuestas sobre el acercamiento entre Ottawa y la Unión Europea. Mientras el primer ministro canadiense, Mark Carney, defendió una alianza más estrecha como una forma de resguardar la soberanía frente a las presiones de las grandes potencias, el Presidente Donald Trump advirtió que podría responder con fuertes aranceles si considera que la iniciativa perjudica a su país.
Ante los legisladores europeos reunidos en Estrasburgo, Francia, Carney respaldó la propuesta de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para que Canadá se convierta en el primer “miembro asociado” del bloque.
Aunque todavía no existe claridad sobre los alcances de esa figura, ambas partes buscan profundizar su cooperación en manufactura, tecnología, defensa y energía, además de servicios financieros, sistemas de pagos, inteligencia artificial y comercio digital de bienes no agrícolas. La presidenta de la Comisión Europea también identificó al Ártico como un eventual “proyecto conjunto emblemático”.
“No buscamos poder para dominar a otros”, afirmó Carney. “Por el contrario, buscamos resiliencia para que nadie pueda controlar nuestros mercados abiertos, menoscabar nuestra soberanía, amenazar nuestra integridad territorial o socavar nuestras libertades, nuestras democracias y nuestro Estado de derecho”.
El jefe de gobierno canadiense sostuvo que la cooperación permitiría a las dos partes enfrentar con mayor capacidad las presiones ejercidas por economías dominantes, especialmente Estados Unidos y China. “Europa y Canadá son fuertes por separado. Europa y Canadá son aún más fuertes juntos”, señaló.
El acercamiento forma parte de un giro estratégico mediante el cual Ottawa busca diversificar sus relaciones económicas y reducir su elevada dependencia del mercado estadounidense, reorientando una mayor proporción de sus flujos comerciales hacia Europa y otras regiones.
La Unión Europea ya es el segundo mayor socio comercial de Canadá, detrás de EEUU. Los intercambios entre ambas partes alcanzaron los 130 mil millones de euros, equivalentes a unos US$149 mil millones, durante el año pasado, tras crecer al amparo del acuerdo de libre comercio aplicado provisionalmente desde 2017.
Carney remarcó que el objetivo de esta política no es alcanzar la autosuficiencia, sino construir una red de socios confiables. “No somos aliados solo cuando las condiciones son favorables. No buscamos acuerdos de suma cero”, aseguró, antes de agregar que la prosperidad de ambas partes aumenta cuando es compartida. “El objetivo no es la autosuficiencia. Es la resiliencia colectiva”, sostuvo.
La iniciativa cuenta con un respaldo considerable entre los canadienses. Una encuesta reciente de Abacus Data mostró que 80% apoya una mayor integración con la Unión Europea en política exterior, defensa y oportunidades económicas, seis puntos porcentuales más que en febrero. Sin embargo, el apoyo a una adhesión plena se reduce a 49%.
Las conversaciones sobre una membresía asociada podrían prolongarse durante años y encontrar obstáculos dentro de Europa. Iniciativas anteriores para crear modalidades de adhesión más flexibles, como una alternativa planteada para Ucrania, fueron descartadas ante el temor de que debilitaran el proceso convencional de ingreso.
La advertencia de Trump
Trump reaccionó al acercamiento señalando, que “si hacen eso, si considero que es de alguna manera un acto hostil, impondré aranceles muy severos o dejaremos de comerciar con Europa en muchas cosas”.
En declraciones a periodistas, el Presidente añadió que no objetaría una relación concebida con “buenas intenciones”, pero aseguró que aplicaría tarifas muy elevadas si percibe una motivación contraria a los intereses estadounidenses. También calificó la invitación europea como “ridícula” y acusó a Canadá de haber sido “un socio comercial terrible”.
La Comisión Europea respondió que la iniciativa “no está dirigida contra nadie”. Su portavoz, Olof Gill, afirmó que el fortalecimiento de los vínculos con Ottawa apunta exclusivamente a reforzar las capacidades compartidas.
La advertencia de Trump se produce después de que las negociaciones comerciales entre Washington y Ottawa fracasaran el mes pasado. El mandatario impuso entonces aranceles de 50% a US$20 mil millones en importaciones canadienses, a los que el gobierno de Carney respondió con gravámenes sobre un monto aproximadamente equivalente de productos estadounidenses.
Trump también restringió esta semana la adquisición de bienes canadienses en las compras del gobierno federal. Pese a ello, había expresado días antes su confianza en alcanzar “bastante pronto” un acuerdo con Ottawa, sin precisar cuándo podrían retomarse las conversaciones formales ni qué autoridad legal utilizaría para aplicar las nuevas sanciones comerciales planteadas contra Europa.