La ventaja de mirar desde lejos
Por Beatriz Lavanderos, directora ejecutiva de la Corporación Más Mujeres Líderes en La Araucanía #SoyPromociona
Durante años hemos hablado de descentralización principalmente desde la lógica de las brechas: menos oportunidades, menos inversión, menos acceso a redes y menos espacios de decisión.
Y aunque esas brechas existen, quizás estamos dejando fuera una conversación igual de importante: ¿Qué capacidades se desarrollan cuando se crece, estudia, emprende y lidera lejos de los centros tradicionales de poder?
Hace algún tiempo leí la reflexión de una directora chilena que creció en Coyhaique. Durante años pensó que vivir lejos del centro era una desventaja. Con el tiempo entendió que era otra cosa: una forma distinta de mirar. Una mirada capaz de distinguir lo importante de lo urgente, de observar fenómenos que todavía no están en la agenda y de conectar con realidades que muchas veces pasan desapercibidas desde los espacios donde habitualmente se toman las decisiones.
Y quizás ahí hay una lección que vale la pena rescatar. Porque en un mundo cada vez más complejo e incierto, las organizaciones no solo necesitan más información. Necesitan mejores perspectivas.
Sin embargo, gran parte de las decisiones estratégicas continúa concentrándose en un número reducido de espacios geográficos y culturales. Y cuando las decisiones se toman siempre desde los mismos lugares, aparece un riesgo que rara vez se menciona: la homogeneidad de las miradas.
Diversos estudios han mostrado que los equipos diversos toman mejores decisiones y logran mejores resultados. Pero cuando hablamos de diversidad solemos pensar en género, edad o formación profesional. Con menos frecuencia hablamos de diversidad territorial.
En La Araucanía, las mujeres continúan enfrentando menores oportunidades de desarrollo profesional y acceso a espacios de liderazgo. Pero quizás el desafío más profundo está en preguntarnos cuántas capacidades, ideas y liderazgos dejamos fuera cuando las oportunidades, las redes y los espacios de incidencia continúan concentrados. Porque en las regiones se desarrollan capacidades que pocas veces aparecen en los espacios donde se toman las decisiones.
¿Qué pasaría si comenzáramos a mirar las regiones no solo como espacios donde existen necesidades, sino también como lugares donde se desarrollan capacidades especialmente valiosas para el futuro?
Quienes construyen sus trayectorias lejos de los grandes centros suelen desarrollar resiliencia, adaptabilidad, colaboración, creatividad frente a recursos limitados y una comprensión más cercana de las realidades humanas y territoriales. Capacidades esenciales para liderar en contextos de incertidumbre y enfrentar los desafíos que tenemos por delante.
En La Araucanía contamos con una red extraordinaria de mujeres que han abierto camino en distintos ámbitos. Quizás el próximo paso sea poner esa experiencia al servicio de quienes vienen detrás. Esa es una de las conversaciones que hoy impulsamos desde la Corporación Más Mujeres Líderes en La Araucanía, promoviendo iniciativas de mentoría, formación y vinculación que permitan a jóvenes mujeres acceder a referentes, redes y herramientas para desarrollar su potencial.
Porque cuando una joven amplía sus horizontes y descubre nuevas posibilidades, también se amplían las posibilidades de desarrollo para una comunidad, una organización y una región completa. Formar liderazgos es una estrategia de desarrollo territorial.
Tal vez el desafío para los próximos años sea aprender a reconocer el valor estratégico de las miradas que nacen en los territorios. Porque quienes crecen lejos del centro muchas veces desarrollan una capacidad singular: observar lo que otros aún no ven.
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