La reforma al mercado de capitales todavía tiene por delante su tramitación en el Congreso, pero en la bolsa ya comenzaron a sacar algunas cuentas si es que se llega a aprobar. Bancos e inmobiliarias aparecen en la primera línea de los potenciales beneficiados, bajo un proyecto que también podría devolverle la profundidad al segmento small caps y ampliar la liquidez del mercado chileno.
“Esta reforma es una inyección a la vena para dos motores de la economía: los bancos y el sector inmobiliario-construcción”, resumió el analista senior de Bci Corredora de Bolsa, José Ignacio Pérez.
La lectura parte por el Fondo Nacional para la Vivienda (Fonavi), que abriría espacio en los balances bancarios para volver a prestar. “Los bancos son los grandes ganadores, porque la reforma les quita peso de encima. Al crear el Fonavi, los bancos podrán transferirle créditos hipotecarios, lo que libera sus exigencias de capital regulatorio y multiplica su capacidad para seguir prestando”, explicó el analista.
El gerente de estrategia de Nevasa, Gonzalo Trejos, aterrizó el efecto sobre los nombres listados. “Con el fondo Fonavi, revitalizando los créditos largos, habría impacto positivo en los bancos: Banco de Chile, Bci y Santander”.
Según los analistas, el segundo canal corre por el régimen de Ahorro Voluntario para la Vivienda (AVV) para completar el pie de la primera vivienda. Al alcanzar un ahorro de 7% del valor de la propiedad, el Estado aportaría una bonificación adicional de 3%, para viviendas de hasta UF 6.000.
“Esto permitirá destrabar la demanda, abaratar el costo habitacional y fortalecer al sector de la construcción y su creación de empleo. Operará como una llave de paso que vuelve a abrir el flujo de liquidez hacia el mercado inmobiliario”, sostuvo Pérez.
Y Trejos coincidió, destacando su impacto también en las empresas más pequeñas: “Las medidas que trae la MK4 son un potente impulso al sector inmobiliario, y debiera potenciar directamente las acciones de empresas ligadas a la construcción, incluso en el sector small donde tienen presencia estas”.
La apuesta por las small caps
Otro de los cambios que concentra la atención del mercado es la modificación al artículo 107, que elimina el requisito de presencia bursátil para acceder a la exención tributaria por ganancias de capital y lo reemplaza por un free float mínimo de 15%.
Según los expertos, esta medida podría darle un nuevo impulso a las small caps -compañías de menor capitalización bursátil-, un segmento que hoy representa cerca de 14% de la capitalización local (ajustada por capital flotante), de acuerdo con el MSCI Chile Small Cap Index.
“Pasaríamos de un club VIP exclusivo para gigantes, a abrirle la cancha a las promesas del mercado”, dijo Pérez.
“Actualmente, la exigencia de alta liquidez diaria crea una barrera de entrada artificial que favorece a las empresas grandes y castiga a las de menor tamaño. Al flexibilizar esto, el mercado accionario podrá por fin atraer inversiones hacia small caps”, agregó.
El gerente de research de renta variable de Credicorp Capital, Rodrigo Godoy, también puso el artículo 107 entre los cambios centrales. “Podría ampliar de forma significativa el universo de acciones elegibles para la exención de ganancias de capital, mejorando la liquidez y el atractivo del segmento de compañías de menor capitalización y fortaleciendo los incentivos para futuras emisiones accionarias”.
Trejos agregó que, si la reforma logra combinar mayor crecimiento, liquidez y reactivación de la construcción, “las small caps (...) serían el segmento que más capture potencial, que han estado fuera del radar”.
El flanco de los controladores
Pero la MK4 también abre un debate. Una de las medidas es la reducción desde dos tercios a más de la mitad del quórum requerido para decisiones societarias estructurales, como fusiones, transformaciones o disoluciones.
Los datos indican que en Chile, el principal accionista de una empresa listada posee en promedio más de 50%, frente a cerca de 35% a nivel global y 20% en Estados Unidos.
Para Pérez, el cambio podría ayudar a reducir la concentración de propiedad y elevar el free float. “Destrabaría el candado de la concentración: los controladores ya no necesitarían ser dueños de dos tercios del barco para dictar el rumbo”.
En esa lógica, explicó que holdings como Quiñenco o AntarChile tendrían más espacio para vender acciones o levantar capital sin perder capacidad de decisión.
Sin embargo, el gerente de estudios de Renta 4, Guillermo Araya, advirtió que bajarlo de manera abrupta puede aumentar los riesgos para los minoritarios.
“Más que aportar flexibilidad, puede aportar inestabilidad (...) ante una rebaja sustantiva en el quórum podrían quedar más vulnerables a decisiones que, aunque sean tomadas por una mayoría simple, no siempre podrían velar por el mejor interés de todos los accionistas”, dijo.
Y apeló a la memoria del mercado local: “El caso La Polar nos enseñó que en una empresa sin un controlador relevante es más fácil cometer fraude al interior. Si no hay una buena regulación que castigue drásticamente las malas conductas, rebajar el porcentaje de control podría no ser tan positivo”.