América Latina avanza a su potencial
ALFREDO COUTIÑO Director para América Latina en Moody’s Analytics
En los últimos tres años, América Latina ha operado alrededor de su nivel potencial, lo que ha reducido el riesgo de sobrecalentamiento. La capacidad productiva se ha fortalecido más por la acumulación sostenida de capital productivo. Sin embargo, la región debe hacer esfuerzos adicionales para invertir en capital físico y humano, en lugar de estimular el consumo con políticas expansivas. Si la capacidad productiva no se expande, el estímulo al consumo se traducirá en desequilibrios internos y externos.
Tras la destrucción de capital provocada por la pandemia en 2020, la economía de América Latina ha recuperado su capacidad productiva mediante la aceleración de la inversión. La inversión fija total aumentó casi 3 puntos porcentuales del PIB entre 2020 y 2025, al pasar de 16,2% del PIB a 19%. Esta acumulación de capital permitió que la economía elevara su tasa de crecimiento potencial desde 1% en 2020 hasta 2,5% en los últimos tres años. El desempeño de la economía ha ido convergiendo hacia su tasa potencial, con un crecimiento anual que alcanzó el crecimiento potencial de 2,5% en 2025.
Cabe destacar que el aumento de la relación inversión-PIB no fue un resultado aritmético de un denominador más pequeño, ya que el PIB latinoamericano atravesó un periodo de expansión significativa. En los últimos cinco años, los gobiernos latinoamericanos han realizado esfuerzos para ampliar la infraestructura productiva mediante la atracción y aceleración de la inversión fija.
“Tras la destrucción de capital provocada por la pandemia, la economía de América Latina ha recuperado su capacidad productiva mediante la aceleración de la inversión”.
La evidencia empírica muestra que la inversión es la fuente fundamental del crecimiento permanente, no solo porque expande la infraestructura productiva, sino también porque aumenta la productividad. La inversión en capital físico y humano amplía la capacidad de crecimiento de la economía, mejora la calidad de la fuerza laboral y promueve el cambio tecnológico. Esto explica por qué la economía de América Latina ha crecido a una tasa promedio de 3,5% durante los últimos cinco años. La economía de la región ha transitado desde un crecimiento de 7% en 2021 a 2,5% en 2025, incluyendo un crecimiento bienal de 2% en 2023 y 2024.
Es cierto que el consumo también avanzó durante este periodo y contribuyó al desempeño económico de la región, ya que la demanda interna también puede incentivar el desarrollo de infraestructura. Sin embargo, no todo el aumento de la demanda interna generado por la expansión del consumo se traduce en una expansión de la capacidad productiva, particularmente cuando la demanda aumenta debido a transferencias monetarias del gobierno a las familias. En un entorno de capacidad productiva limitada, el impulso de la demanda se acomoda mediante inflación e importaciones. Esta situación ha sido típica en la región durante periodos electorales y bajo gobiernos populistas.
La región ha recuperado su capacidad productiva hasta una tasa estable de 2,5% y, coincidentemente, el desempeño de la economía ha convergido hacia su tasa actual de crecimiento potencial en 2025. Entre los países más grandes de la región, Perú lidera en capacidad productiva, con un crecimiento potencial de 3,1%, seguido de Brasil con 2,7%, Colombia con 2,6%, Uruguay con 2,5%, Argentina y Chile con 2,4%, y México con 1,8%.
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