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Columnistas

El difícil punto de partida de la administración Kast

HERMANN GONZÁLEZ B. Clapes UC

Por: Equipo DF

Publicado: Martes 5 de mayo de 2026 a las 04:03 hrs.

Acabamos de conocer el Imacec de marzo que se contrajo 0,1% anual, con lo que el primer trimestre cerró con una contracción preliminar de 0,3% anual. No es que el año partió mal como algunos sostienen, sino que la economía está estancada desde mediados de 2025 según se observa en las series de actividad desestacionalizada. Tampoco es común ver tres meses seguidos de caída de la actividad. La última vez ocurrió en 2023, cuando se debatía si la economía entraría o no en recesión. A su vez, la semana pasada supimos que en el trimestre terminado en marzo la tasa de desocupación subió a 8,9% y a 10% en el caso de las mujeres, una de las más altas del período post pandemia. Previo al estallido de fines de 2019, el desempleo fluctuaba en torno a 7% y había del orden de 600 mil personas sin trabajo que buscaban empleo activamente. Al cierre de marzo hay 925 mil personas en esa condición.

Por otro lado, los datos de las finanzas públicas, muy debatidos durante los últimos meses, también muestran una situación compleja. La deuda pública está muy cerca del nivel prudente de 45% del PIB y ha subido desde US$ 7 mil millones (4% del PIB) en 2007 a US$ 150 mil millones al cierre del año pasado. A su vez, el déficit fiscal promedio de los últimos tres años es 2,7% del PIB. Tomando el valor del Producto estimado para 2026, el país lleva tres años gastando en promedio US$ 10 mil millones anuales más de los ingresos que genera.

“El gobierno ha ratificado sus objetivos, pero deberá redoblar esfuerzos y estar abierto a escuchar e incorporar buenas ideas para alcanzarlos”.

Un indicador que mostraba un resultado más benigno al inicio del este gobierno era la inflación, por debajo de la meta de 3%, que se esperaba se mantuviera bajo ese objetivo todo el año, lo que dejaba algún espacio para nuevos recortes de tasas. Sin embargo, el panorama en este ámbito también cambió para mal. Con el inicio de la guerra en Medio Oriente, además de más incertidumbre, sabemos que tendremos menos crecimiento y más inflación en el mundo. En Chile, si se dan las expectativas para abril, en solo dos meses habremos acumulado casi 90% del objetivo de inflación para un año. Las proyecciones para fin de año se ubican en torno a 4,5% y no solo se han descartado las bajas de tasas de interés, sino que el Banco Central, al igual que otras instituciones alrededor del mundo, evalúan seriamente la posibilidad de volver a subirlas.

El gobierno fijó objetivos macro bien exigentes antes de partir. Aspira a elevar el crecimiento económico tendencial a 4%, reducir la tasa de desocupación a 6,5% y eliminar el déficit fiscal estructural que el año pasado cerró en 3,6% del PIB. Es positivo tener metas y mejor aún si estas son claras y exigentes. Aunque no es claro si con toda la información que hemos conocido en las últimas semanas los objetivos hubiesen sido los mismos, el gobierno los ha ratificado, hasta ahora. En un inicio de año marcado por la guerra en Medio Oriente, caracterizado por una economía estancada, alto desempleo, inflación al alza y un deteriorado panorama fiscal, el Ejecutivo deberá redoblar los esfuerzos, así como también, estar abierto a escuchar e incorporar buenas ideas que le permitan avanzar en el logro de sus objetivos.

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