Llevo un buen rato dándole vueltas a un tema que nos pega directo en la línea de flotación a los que lideramos empresas hoy en día. Siempre en los directorios se habla de crecer, de la expansión y ganar mercado, pero hay un detalle puramente matemático que estamos ignorando y es que los consumidores se están extinguiendo.
En Chile la tasa de fertilidad cayó a 1,13 hijos por mujer. Estamos lejísimos del 2,1 que se necesita solo para mantener la población estable. Y ojo que no es un tema de que la vida esté muy cara solamente, que es lo que uno siempre asume. Es un tema cultural profundo. La gente se va a la ciudad, las prioridades cambian por el modelo en que vivimos y simplemente ya no hay tantas ganas de tener familias grandes.
Ningún gobierno en el mundo ha podido revertir esto con bonos o incentivos fiscales, es una realidad que ya se instaló. Por el otro lado de la moneda tenemos a los mayores. Viven más tiempo, lo cual es súper bueno, pero eventualmente la mortalidad hace lo suyo y la base de clientes se achica igual.
“En Chile la tasa de fertilidad cayó a 1,13 hijos por mujer. Estamos lejísimos del 2,1 que se necesita solo para mantener la población estable”.
Además, los que están en la parte alta de la pirámide demográfica ya tienen sus casas armadas. No andan comprando su primer auto ni llenando el carro del súper con pañales o muebles nuevos. Quizás gastan más en salud o en algún viaje, pero eso no mueve la aguja de la economía de consumo masivo, que es la que hace girar la rueda.
Y para los que creen que la tecnología nos va a salvar, les tengo malas noticias. La inteligencia artificial hace que producir sea mucho más barato y eficiente, pero los robots no compran almuerzos, no se compran ropa nueva ni van al mall. No consumen nada. Entonces la gran pregunta que nos queda es cómo crecemos en un mundo con menos compradores. Es una trabajo muy desafiante para todos nosotros, tenemos que dejar de fingir que la población seguirá aumentando para siempre y empezar a adaptar nuestras marcas a esta nueva economía. Hay que buscar cómo reactivar a esos segmentos que ya tienen plata pero están inactivos, y entender bien las nuevas etapas de vida de la gente. Nos toca reinventar. El crecimiento automático por puro volumen de gente se acabó, ahora de verdad toca usar la cabeza para ver a quién le vendemos.
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