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Editorial

Codelco y el superciclo que no puede desaprovechar

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Publicado: Miércoles 8 de julio de 2026 a las 04:00 hrs.

El actual escenario del cobre recuerda al superciclo de los años 2000, impulsado entonces por la demanda china. Pero esta vez con una diferencia clave: ya no depende de una sola economía, sino de políticas de múltiples potencias que compiten por el mismo mineral para posicionarse en electromovilidad, inteligencia artificial, centros de datos, defensa y transición energética.

Goldman Sachs lleva varios años apuntando al cobre como el “nuevo petróleo”, mientras los precios superan los US$ 6 la libra y la Agencia Internacional de Energía proyecta que la demanda asociada a tecnologías limpias podría triplicarse hacia 2040. En ese contexto, Chile —donde el metal rojo representa una parte sustantiva del PIB y una fuente relevante de ingresos fiscales— debería estar en una posición privilegiada. Sin embargo, el país no está capitalizando esta oportunidad en la magnitud que cabría esperar, especialmente a través de su principal empresa estatal.

Los informes encargados por el presidente del directorio de Codelco, Bernardo Fontaine, para transparentar el estado real de la compañía, muestran un diagnóstico severo. Entre 2022 y 2025, la estatal transfirió al Estado cerca de US$ 7.000 millones, mientras aumentó su deuda en más de US$ 8.700 millones, lo que elevó su deuda bruta en 50%, hasta rozar los US$ 26.300 millones. En paralelo, los costos por tonelada subieron 81% respecto del período 2018-2021, el flujo operacional se redujo desde 40% a 27% de los ingresos y la producción cerró 2025 en 1,34 millones de toneladas métricas, muy por debajo de la meta de 1,7 millones hacia 2030. A ello se sumó la sobreestimación de casi 27 mil toneladas de producción en diciembre, que derivó en la reversión del pago de bonos a miles de trabajadores.

El escenario del cobre ofrece una ventana excepcional, pero no indefinida.

La nueva administración ha buscado instalar una señal de urgencia. Además de las auditorías, Fontaine definió cuatro pilares estratégicos: seguridad, maximizar los aportes al Fisco sin aumentar la deuda, ordenar la casa con transparencia y avanzar en sostenibilidad. Pero el propio informe de flujos de caja advierte con claridad que el desafío ya no es solo invertir más, sino lograr que esas inversiones entreguen los resultados comprometidos.

El diagnóstico, con todo, no debería opacar los avances que Codelco sí logró en este período. La constitución de NovaAndino Litio, la sociedad con SQM, proyecta ingresos fiscales relevantes hasta 2060 y abre una nueva etapa para la participación estatal en el litio. A su vez, el acuerdo con Anglo American para el desarrollo coordinado de Andina y Los Bronces podría generar hasta US$ 5.000 millones en valor entre 2030 y 2051, junto con una producción adicional estimada en 120 mil toneladas anuales, sujeto al cumplimiento de los permisos y etapas correspondientes.

El próximo lunes asumirá Jorge Gómez como presidente ejecutivo de Codelco, con un perfil reconocido en la industria y antecedentes concretos de gestión. En Collahuasi revirtió resultados negativos, fortaleció la seguridad y llevó la producción a máximos históricos. Su llegada, junto con el rol de Fontaine en la presidencia del directorio, configura una arquitectura de gobierno corporativo que debería permitir a la estatal retomar el rumbo en materia de eficiencia y rentabilidad. La tarea, sin embargo, será exigente. La empresa necesita traducir su nueva gobernanza en decisiones concretas, con metas medibles, plazos realistas y responsabilidades claras. El actual ciclo del cobre ofrece una ventana excepcional, pero no indefinida: si Codelco no recupera producción, controla costos y ejecuta mejor sus inversiones, será el país el que termine desaprovechando una oportunidad difícil de repetir.

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