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Editorial

GOLPE ARANCELARIO

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Publicado: Lunes 27 de julio de 2026 a las 04:00 hrs.

Desde que asumió el gobierno de José Antonio Kast, Chile ha firmado una serie de instrumentos bilaterales con Estados Unidos, buscando recomponer un vínculo que la administración de Gabriel Boric dejó erosionado. La política exterior explícitamente a favor de la administración de Donald Trump ha quedado de manifiesto con los tres viajes que ha realizado el canciller Pérez Mackenna a EEUU en lo que va del año, en contraste con la ausencia de visitas oficiales a China, otro de nuestros socios comerciales estratégicos. De tal manera, el anuncio arancelario realizado la semana pasada por Washington obliga a sincerar si la apuesta diplomática ha rendido los frutos esperados.

La cronología permite dimensionar el alcance del compromiso. Apenas asumió la Presidencia, Kast y el vicesecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, suscribieron una declaración conjunta sobre minerales críticos y tierras raras, que fijó un mecanismo de consultas técnicas para impulsar proyectos, financiamiento y cadenas de suministro conjuntas. Luego, ese marco se amplió con un memorando que abarca trece recursos estratégicos, junto con un aporte de US$ 1 millón en tecnología destinada al combate del crimen organizado. En julio, Chile suscribió en EEUU la Declaración Pax Silica, sobre seguridad de la cadena de suministro e infraestructura de inteligencia artificial, un frente donde los chinos ejercen hoy una posición hegemónica. Más tarde, en una de las últimas visitas del canciller Pérez Mackenna, el secretario de Estado, Marco Rubio, celebró que la relación entre ambos países “nunca ha sido más fuerte”.

Chile quedó atrapado en la táctica legal utilizada por Trump para darle continuidad a su estrategia comercial proteccionista.

Ese despliegue, sin embargo, no bastó para que nuestro país fuera eximido de la nueva tanda arancelaria y quedara en el grupo de economías gravadas con la sobretasa más alta (12,5%).Resulta evidente que Chile quedó atrapado en la táctica legal utilizada por Trump para darle continuidad a su estrategia comercial proteccionista. Tras el revés en la Corte Suprema, la Casa Blanca acudió a la Sección 301 de la Ley de Comercio para desarrollar una investigación sobre importaciones de productos elaborados con trabajo forzoso, lo cual le permitió sancionar a otras naciones con tarifas.Varios expertos, nacionales e internacionales, han advertido que la política exterior de Washington, tanto en materia comercial como geopolítica, es de carácter transaccional, no ideológica. Los hechos prueban que están en lo correcto. La afinidad política del trumpismo con Kast no le significó a Chile partir en el piso de 10% con el que EEUU gravó a los países que firmaron sus Acuerdos Comerciales Recíprocos.La salida más rápida para reducir los aranceles a ese nivel sería suscribir esos pactos, tal como lo hizo Argentina. Sin embargo, el asunto para Chile es más complejo, considerando que la base de negociación es el vigente Tratado de Libre Comercio con arancel piso de 0% firmado en 2003, por lo que suscribir uno de estos acuerdos de reciprocidad comercial implicaría renunciar a esa ventaja estructural para aceptar un arancel de 10%.Chile no puede seguir operando bajo la ficción de que basta con alinearse con Washington para asegurar buenos resultados. O ese alineamiento genera beneficios concretos y medibles, o el país debe avanzar con mayor decisión en la diversificación de sus alianzas, en un mundo que busca reducir su dependencia del poder comercial de Estados Unidos.

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