Los analistas de los mercados occidentales observan con asombro la montaña rusa en que se ha convertido la bolsa de Corea del Sur. El Kospi, principal índice de este país, subió de 4.300 a 9.100 puntos entre enero y junio, pero en verano se ha replegado a los 6.800 puntos. Aún así, acumula una revalorización del 57,7% en el año.
La razón de ese auge es la expectativa de que los fabricantes de semiconductores que lideran la bolsa de Seúl aprovechen el auge de la inteligencia artificial (IA) para disparar sus beneficios, al vender más chips.
Al calor de esa previsión, el Kospi se ha convertido en la meca de ahorradores domésticos e internacionales que especulan con el boom de la nueva tecnología.
Pero el uso de estructuras muy agresivas por esos inversionistas ha disparado la volatilidad del mercado, creando preocupación en los reguladores coreanos.
Símbolo de esa euforia es el auge de los fondos cotizados (ETF) que invierten en una sola acción, apalancándose con deuda. Es decir, si un inversionista pone US$ 100, el fondo lo complementa con dinero prestado para invertir US$ 200 o US$ 300 en el valor subyacente. De esa forma, si una acción sube un 5% en una sesión, el inversionista multiplica esa ganancia por 2 o 3, en función del grado de apalancamiento. Y viceversa.
Estos productos (SSLETF), lanzados en mayo en Corea y el año pasado en Hong Kong, ya cuentan con US$ 23.741 millones invertidos en SK Hynix y con US$ 9.411 millones en Samsung, las mayores cotizadas coreanas.
Su éxito entre el inversionista minorista se debe a que permiten tomar una posición agresiva de manera más sencilla y barata que con otras alternativas como comprar opciones o tomar préstamos para adquirir las acciones.
Pero según un estudio de Société Générale, esos ETF individuales amplifican las fluctuaciones de precio de las empresas, ya que si su cotización baja en bolsa los fondos deben vender acciones para ajustar su apalancamiento; y si se revaloriza tienen que comprar.
El gobierno coreano, preocupado por ese impacto, ha decidido suspender el lanzamiento de nuevos ETF ligados a Samsung y SK, y va a elevar el depósito inicial que deben poner los inversionistas de ese tipo de fondos. En Europa, existen fuertes limitaciones a esos productos. En Estados Unidos, la SEC ha pedido a las gestoras que limiten el grado de apalancamiento de sus vehículos.
Pero Société avisa de que se podrá seguir especulando sobre los valores coreanos desde plazas como Nueva York, con los ADR de SK, por ejemplo. Y el banco galo apunta al crecimiento de los ETFs individuales en Estados Unidos. Por volumen, ya hay unos US$ 10.000 millones en fondos apalancados de Nvidia, Tesla y Micron Technologies. Pero es en una empresa británica, Rolls Royce, donde más pesan esos fondos sobre la liquidez diaria del valor.
En todo el mundo, hay SSLETF con unos US$ 70.000 millones en acciones. Es una parte minúscula sobre la capitalización, pero su concentración en pocas empresas y su efecto amplificador de las tendencias puede ser un peligro, avisa Société. 