Mañana lunes, cuando se cumpla un año de la muerte de Manuel Fernández Godoy, su familia lo recordará con una misa en Talca. Ese mismo clan, repartido en distintas ramas, quedó a cargo de PFalimentos, la compañía que el empresario presidió por más de 30 años y que los Fernández fundaron en esa misma ciudad en 1903.
Puertas adentro, en ese julio de 2025, la familia se movió rápido para resolver la sucesión dentro de la empresa. Pero después ocurrieron una seguidilla de reordenamientos, tanto en la administración como en el negocio.
“La familia sigue trabajando unida y coordinada”, aclara PFalimentos a DF MAS. El legado de Manuel Fernández, dicen, “permanece vigente en la cultura, los valores y la visión de largo plazo de la empresa”.
Pocos días después del funeral, el directorio nombró presidente a Claudio Fernández Urcelay. Médico veterinario, hijo de Claudio Fernández Godoy -accionista y director de la compañía por 30 años-, llevaba más de una década en la mesa y varias voces de la compañía lo describieron entonces como el sucesor natural de Manuel Fernández.
Pero aquel diseño original duró menos de un año. En la junta de abril el directorio incorporó a Claudio Melandri, expresidente de Banco Santander Chile. Junto a él arribó Max Besser, gerente general de PF hasta fines de 2025. En sentido inverso salieron dos mujeres de la familia, Esperanza Fernández Miranda, nieta del patriarca, y María Carolina Chacón, hija de Margarita Fernández Godoy y señora de Besser, quien ocupó un sillón durante 19 años.
Actualmente, el directorio de PFalimentos está integrado por Claudio Fernández Urcelay, Manuel Fernández Vargas, Sergio Barrientos Cruz, Max Besser y Claudio Melandri. “A través de su representación en el directorio, los miembros de la familia comparten una visión común: continuar desarrollando PFalimentos como un actor relevante de la industria multialimentos, desde la Región del Maule para todo el país”, asegura la compañía.
Ajustes en gerencias
Son varias las personas del mercado que leen este ajuste como un intento explícito de profesionalizar el directorio y de darle espalda a la compañía para competir de igual a igual con CIAL, su rival en cecinas. La empresa no niega esa lectura y declara a DF MAS que “los accionistas se han fijado el objetivo de pasar de ser una empresa familiar a una familia empresaria”.
Estos cambios no se quedaron sólo en el directorio. En los últimos meses de 2025 quedaron vacantes tres de los cargos ejecutivos más altos de la firma. En la gerencia general, el puesto de Besser lo tomó Rodrigo Aguilar, un ingeniero que venía de encabezar el equipo de operaciones. Además, renunció la gerenta comercial, Paula Álvarez, y fue reemplazada en abril por Oliver Corp, un ejecutivo con pasos previos por Ideal y Bimbo. Y en la gerencia legal salió Enrique Baltierra, histórico colaborador de la familia y pieza clave en el ordenamiento de la herencia de los Fernández. En su lugar, dice PFalimentos, evolucionaron a una nueva estructura encabezada por la gerencia de compliance.
Nuevos tiempos
Rentabilidad inteligente. Así bautizaron la nueva estrategia con la que esperan enfrentar el complejo escenario en la industria de consumo. La idea, dicen fuentes conocedoras, es defender el margen antes que el volumen, con un plan de eficiencia en costos y ahorros en logística y abastecimiento.
“En un contexto económico mundial marcado por mayores costos en materias primas, energía y otros insumos, proteger la rentabilidad no significa traspasar automáticamente esas variaciones a los precios ni privilegiar el margen a costa de clientes y consumidores”, aclara PFalimentos. Este trabajo, dicen, “se desarrolla desde una lógica de colaboración y asociatividad con los clientes, buscando generar oportunidades de crecimiento conjunto, impulsar las distintas categorías y responder de mejor manera a las necesidades de los consumidores”.
Desde 2009 vienen desarrollando una estrategia de diversificación con la incorporación de nuevas categorías como pizzas, sándwiches, platos preparados, lácteos, quesos y productos vegetarianos. “Esta amplitud permite responder a distintos perfiles y ocasiones de consumo. Como referencia, para 2026 estamos visualizando utilidades similares a las de 2025”, dice la empresa. Las ventas de la compañía crecieron 3,7% el año pasado, según su último reporte de sostenibilidad.
Durante 2025 y lo que va de 2026, PFalimentos ha tenido un proceso normal de desvinculaciones, sin que afecte la dotación total de la firma. Ellos describen este procedimiento como algo habitual para “una organización de 4.000 colaboradores”.
Las cartas de despido de este año, en todo caso, describen un cuadro difícil para la firma. En una misiva de enero, la empresa habla de “un ambiente económico complejo” y de un rubro marcado “por un grado importante de incertidumbre”. Otra carta, de abril pasado, funda el despido en “una disminución sostenida y significativa en la demanda de los productos que fabrica”.
US$ 200 millones
A pesar del cuadro complejo, la compañía mantiene su plan de inversión de US$ 200 millones para los próximos años. Con ese dinero ya levantó una planta de sándwiches, amplió su capacidad de pizzas y proyecta un nuevo centro de distribución en San Bernardo, para operar más cerca de la RM.
Detrás de esos proyectos hay una apuesta por dejar de depender de la cecina y los embutidos. La planta de sándwiches, que la empresa describe como la más moderna de Chile, produce alimentos listos para consumir. Y en pizzas, PF ya es el mayor productor industrial del país.
“En línea con seguir fortaleciendo la capacidad logística de la compañía, se inauguró el centro de distribución de Los Ángeles, el número 16 de la empresa en el país”, ejemplifica la empresa. “Estas inversiones responden a la estrategia de diversificación del portafolio y al fortalecimiento de la capacidad de distribución de la compañía a nivel nacional”.
Ordenamiento interno
En las semanas que siguieron a la muerte de Manuel Fernández Godoy, sus tres nietos se presentaron ante notario: Esperanza, Francisca y Tomás Fernández Miranda son los hijos de Jaime, el único hijo del patriarca, fallecido en 2001.
En septiembre de 2025 refundieron los estatutos de Inversiones El Labrador -una importante sociedad para esta rama familiar- y dejaron su capital valorizado en $22.681 millones. Según documentos oficiales, Esperanza quedó como administradora, pero obligada a actuar junto a uno de sus hermanos.
Casi el mismo día, cada uno armó su propia sociedad. Esperanza constituyó Inversiones Barfer, con un capital cercano a los $5.885 millones. Francisca hizo lo suyo con Llaupangue, y Tomás con Inversiones Veintitrés.
Consultada la firma sobre estos movimientos, se restó de comentarlos: “PFalimentos no comenta materias patrimoniales privadas de sus accionistas. En lo que respecta a la compañía, no existen cambios definidos ni informados en su estructura de propiedad”.