El tercer embotellador latinoamericano de Coca-Cola por volumen y el séptimo del mundo protagoniza un desempeño financiero estelar.
Controlada por un pacto de cuatro familias —Said Handal, Said Somavía, Garcés Silva y Chadwick Claro—, Embotelladora Andina distribuye los productos de Coca-Cola en dos tercios de Chile, en cuatro estados de Brasil, en 13 provincias argentinas y en todo Paraguay.
Esa estructura viene de su fusión con Coca-Cola Polar en 2012, que sumó el norte y sur del país, la Patagonia argentina y Paraguay, e incorporó a los Chadwick Claro a un pacto del que en 2020 salió la familia Hurtado Berger. Las cuatro controlan cerca del 39% y The Coca-Cola Company, en la propiedad desde 1996, un 7,3%. El 53,5% restante está en mano del mercado.
Su buen momento ha dejado un gusto dulce en el paladar de todos esos accionistas. La acción escala casi un 291% en los últimos cinco años, mientras que el IPSA avanzó poco más de la mitad: 157%.
El alza es fruto de fundamentos palpables. Entre 2018 y 2025 su facturación se duplicó, cerrando el año pasado con ventas por $3,3 billones (millones de millones). Su utilidad se disparó 178%, casi el triple. Reportó ganancias por $269 mil millones en 2025 y $135 mil millones en los primeros seis meses de este año.
Pero la cifra que más hace lucir a Andina es el retorno sobre el capital invertido (ROIC), cifra que mide cuánto gana el negocio por cada peso invertido. Su mediana de los últimos ocho años, 11,6%, es la mejor entre las empresas no financieras del IPSA, y el año pasado marcó su récord: 14,7%.
“Hay dos grandes ventajas competitivas”, explica el CFO Andrés Wainer en entrevista con Señal DF. “La primera son las marcas. Coca-Cola, Monster, son marcas tremendas que te permiten una participación de mercado muy alta y un precio atractivo. La segunda es la cadena logística, que nos permite llegar a todos los almacenes una o dos veces por semana”.
A eso agrega la disciplina: “Somos muy disciplinados evaluando proyectos, que tengan valor presente positivo y que realmente ayuden a aumentar el retorno”. El estilo viene de sus primeros pasos ahí: entró a finanzas en 1996, cuando Andina desembarcaba en Argentina comprando el embotellador de Rosario, Mendoza y Córdoba.
Wainer evita referirse al momento que enfrentan competidores como CCU y Concha y Toro, golpeados por la caída del consumo de alcohol. “No me gusta comentar diferencias”, desliza. Pero a contracorriente de la tendencia global Andina viene apostando por los licores: desde 2018 cerró convenios para distribuir los productos Diageo (Johnnie Walker, Don Julio, entre muchos otros), Pisco Capel, cervezas AB InBev y Viña Santa Rita. “Eso lo hicimos en Chile, el único país donde el alcohol tiene relevancia y representa alrededor del 15% del volumen. (...) Van ocho años desde que partimos y estamos muy contentos. Significó vender más de nuestros productos core y subir los retornos”.
El bono a la tasa más baja
Andina volvió a hacer noticia en el mercado local hace menos de un mes, tras emitir UF 2,5 millones —unos US$ 112 millones— a una tasa de 2,95%. Lo llamativo fue el spread: apenas 65 puntos base sobre el soberano de referencia, el menor en siete años para un bono AA, con una demanda que superó 3,26 veces la oferta. Además, fue su primer bono verde y su regreso a la renta fija chilena tras ocho años de ausencia.
“Nos dejó súper contentos. Recibimos un espaldarazo del mercado a la estrategia de la compañía, una muestra de confianza en lo que estamos haciendo tanto a nivel financiero como en el negocio”, comenta el CFO. En un roadshow de cuatro días visitaron a los principales fondos mutuos, aseguradoras y AFP. Todas participaron, aunque por ser un bono a cuatro años el apetito vino principalmente de los primeros.
La emisión se produce tras años agresivos de crecimiento. “En los últimos dos años invertimos US$ 300 millones anuales, porque tocó la planta de cerveza en Brasil, la de resina reciclada en Chile, la reapertura de la planta de Mendoza y un centro de distribución en Brasil”.
Respecto a lo que viene para los cuatro mercados, Wainer lo sintetiza así: “Brasil y Paraguay son las franquicias con más potencial (...) Argentina también tiene un potencial grande tras el retroceso de los últimos diez o quince años (...) Y Chile diría que es el más difícil. Crecimos 2% en el primer semestre, pero va a ser más complejo”
Los mercados que crecen
— Analizando los países en que operan, ¿cómo se ve el panorama?
— Estamos viendo crecimiento en tres de los cuatro países y el único que no crece es Argentina. Parto por Chile, donde la industria tiende a crecer con el PIB. Este año no es distinto, probablemente en torno a 2% o 3%. Lo que más crece, y no solo este año sino en los últimos cinco o diez, son las aguas, los isotónicos como Powerade y los energéticos, donde tenemos Monster. La gaseosa crece menos y los jugos están planos.
— Brasil pasó a Chile en volúmenes. ¿Es el nuevo motor de Andina?
— Probablemente va a ser más importante que Chile, porque Brasil tiene más potencial: su consumo per cápita es mucho más bajo, mientras que el de Chile es el segundo per cápita de productos Coca-Cola en el mundo por lo que es más difícil crecer. Además, Brasil también viene mejorando sus márgenes. Este es un negocio de economías de escala y si logras mantener los costos relativamente fijos, el crecimiento del volumen se traduce en mejores márgenes.
— Cuando uno mira las rentabilidades por operación, Paraguay tiene un margen EBITDA de 27%, casi el doble del que tiene Chile.
— Es una suma de razones. La primera y principal es que la marca Coca-Cola allá es muy fuerte, lo que permite cobrar un precio más alto que la competencia. Hay otras. Los costos tienden a ser bajos, con energía y mano de obra baratas, y la población está concentrada en las ciudades, lo que abarata la logística.
El caso de Argentina
Para Wainer, Argentina es un tema aparte: pese al crecimiento del PIB en 3%, los volúmenes cayeron 6% en el primer semestre. “Todo lo que es consumo masivo está muy deprimido. El PIB está creciendo empujado por Vaca Muerta, la agricultura y la minería, pero eso todavía no le llega a las familias. Los salarios reales siguen por debajo del año anterior, y si no crecen o incluso caen, la gente obviamente va a tomar menos bebida”.
— Los desafíos en Argentina no son novedad…
— Argentina viene con esa tendencia hace rato. Si uno mira diez años hacia atrás, Andina ha perdido 50 millones de cajas unitarias. Ese es el vaso medio vacío. El vaso medio lleno es el potencial de la franquicia argentina, que es muy, muy grande.
— ¿Qué significa “muy grande”?
— Milei ha ido liberalizando y desregulando la economía, y por lo tanto el potencial de crecimiento aumentó harto. Eso en algún minuto va a llegar a la población, como lo vimos en Chile en los años 80. Ya estamos viendo que los salarios reales caen muy poco, por eso creemos que en el cuarto trimestre vamos a ver crecimiento de volúmenes. No te digo que recuperemos los 50 millones de cajas, pero la capacidad instalada está en el país y es nuestra, así que podemos crecer mucho sin invertir.
La “exitosa” apuesta por el alcohol
— ¿Cuál fue la estrategia para sumar alcohol al portafolio?
— Son dos cosas. La primera es que cuando llegas donde el cliente, sobre todo en el canal nocturno de bares y restoranes, llegas con un portafolio completo, con y sin alcohol. Así vimos aumentos de participación de mercado en los locales. Lo segundo es el retorno. Aunque los márgenes de comercializar alcoholes son más bajos, ahí casi no usamos activos adicionales: tenemos un 10% más de EBITDA con la misma base de activos, y el retorno sobre el capital invertido subió bastante.
— Esto es algo propio de Chile, ¿piensan replicarlo en los otros mercados?
— Lo hemos analizado, pero a una escala mucho más pequeña, porque no hemos encontrado socios de este tamaño en otros países. En Paraguay distribuimos en algunas regiones la cerveza de Cervepar, la filial de Ambev allá, y en Argentina los productos del grupo Peñaflor. En Brasil la estrategia es distinta, porque ahí fabricamos nuestra propia cerveza: compramos Teresópolis, una marca chica y premium, y somos el único embotellador de Coca-Cola con una línea de cerveza en una planta de gaseosas.
Dificultades para un M&A
— En términos de presencia geográfica, en Chile tienen dos tercios del territorio. ¿Pueden crecer en nuevas áreas?
— Necesitamos que alguien esté dispuesto a vender una franquicia, lo que hoy es muy difícil, y después que The Coca-Cola Company apruebe esa compra. Hoy, que nosotros sepamos, no hay nadie dispuesto a vender, así que no lo veo como algo muy probable. Ahora, si alguien lo estuviera en Sudamérica, nosotros obviamente estaríamos interesados.