Hace 25 años, el gerente de finanzas era la persona de las emisiones de bonos, el que sabía entrar al mercado de capitales y medir el riesgo. Hace 15 años, pasó a ser el que implementaba el sistema que integra y centraliza la contabilidad. Hoy su rol se transformó de nuevo y ganó peso dentro de las empresas.
“El foco pasó de ser la persona que conseguía capital a la persona que se sienta al lado del CEO y ayuda a decidir dónde se puede invertir mejor”, resume Nicholas Schmidt, socio de Spencer Stuart y líder del área de financial officers para América Latina.
Schmidt, ingeniero comercial de la Universidad Católica y MBA de Wharton, fue responsable de renta variable en Santander y de finanzas corporativas en Celfin antes de cambiarse de rubro para dedicarse a la búsqueda de ejecutivos. Spencer Stuart es una de las cinco mayores firmas globales del sector, que la industria agrupa bajo el acrónimo SHREK -Spencer Stuart, Heidrick & Struggles, Russell Reynolds, Egon Zehnder y Korn Ferry-, y Schmidt lleva más de diez años liderando su práctica financiera regional.
Pese a que reconoce que echa de menos la operación de primera línea, su contacto con los protagonistas de la plaza es diario: “Me toca hablar con todos todo el rato”, cuenta. El año pasado, la firma publicó el estudio Latin America CFO Index 2025, que encuestó a 625 CFO de las mayores empresas de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú.
El CFO más allá de los números
Para Schmidt, el gerente de finanzas de antes se caracterizaba por decir “que no” a los sueños -muchas veces inviables financieramente— del CEO. Ese personaje está en retirada, dice, y “hoy es una persona mucho más redonda”.
“No es la persona de los números. Tiene que entender de operaciones, de marketing, de ventas, y darle su insight a cada una de esas áreas.” Hablar de eficiencia con operaciones, de retorno sobre activos con marketing, de tasas de conversión con la fuerza de venta.
Schmidt describe que el grueso del tiempo de los CFO se va en estrategia: “Estoy abriendo 15 tiendas, invirtiendo US$3.000 millones, y vamos a poner US$700 millones en inteligencia artificial para bajar costos y mejorar la contactabilidad de clientes”. Ese, dice, es el CFO de hoy.
La tecnología empujó ese giro, aunque advierte que la inteligencia artificial todavía no lo redefine. Su irrupción en la función financiera es aún tímida, ya que la mayoría de las empresas, incluso las grandes, recién parte. “Todo el mundo da algún chatbot a sus empleados para productividad personal, pero para que la IA afecte los procesos de finanzas, eso recién comienza”, señala.
Profesionalización del cargo
A juicio de Schmidt, la calidad de los ejecutivos se ha reflejado en el desempeño de las compañías y en cómo han enfrentado las coyunturas de mercado. “Hace 20 o 30 años, cuando venían las crisis, quebraban compañías grandes. Hoy están bien armados.”
Un ejemplo fue el giro de tasas post pandemia. “Todos estaban preparados para que las tasas subieran, todos estaban calzados”, dice. Las empresas tampoco pestañean cuando hay oportunidad y salen a aprovechar ventanas cortas de compresión de spread para refinanciar créditos largos a plazos.
Pese a la mayor preparación, dice que lo que hoy le quita el sueño a los equipos financieros es hacer más eficientes las compañías reduciendo costos. “Los márgenes se han apretado mucho por el alza inflacionaria, y poder ayudar en eso es un desafío”, dice.
La brecha de género
Uno de los grandes pendientes de la industria es la brecha de género, especialmente en territorio nacional. En Chile, solo el 4% de los CFO son mujeres, la tasa más baja de los seis países medidos y a distancia del 25% de Perú, el 16% de Colombia y el 13% de Estados Unidos y Reino Unido. En 2019 era 1%. Schmidt sigue el número hace una década y admite que la mejora “no solo no es muy buena, ha sido bastante mala”.
Con todo, los CFO que Spencer Stuart entrevistó aspiran a la gerencia general o a los directorios. Schmidt cree que están particularmente bien preparados para ese salto, y que el propio cargo se volvió un buen trampolín. 