El mercado laboral local siguió sumando malas noticias. El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informó este viernes que la tasa de desocupación llegó a 9,5% en el trimestre mayo-julio, un nuevo máximo en cinco años.
Y más complejo aún, el alza de 0,8 punto porcentual frente al mismo período de 2025 respondió a un alza de la fuerza de trabajo (0,7%) por sobre las personas ocupadas, que incluso se redujeron (-0,2%).
Pero no sólo eso. Una nueva dimensión de análisis desarrollada por el INE, arrojó que la duración promedio de la desocupación llegó a 8,1 meses, el mayor registro para ese trimestre móvil de toda la serie iniciada en 2010, si se excluye el período de pandemia. O sea, el encontrar trabajo está demorando cada vez más.
En el caso de los hombres, el tiempo promedio de búsqueda fue de ocho meses, mientras que entre las mujeres alcanzó a 8,1 meses.
Más contundente, en mayo-julio 184.033 personas acumulaban 12 meses o más tratando de encontrar una ocupación, el umbral que utiliza el INE para definir el desempleo de larga duración.
El grupo ya representa el 18,8% del total de desempleados, una proporción que prácticamente duplica la observada en 2014, cuando rondaba el 10%. Es decir, casi dos de cada 10 personas desocupadas ya enfrentan una situación de larga duración.
Y nuevamente las mujeres -con una desocupación que sigue sobre el 10%- aparecen más perjudicadas. Mientras entre los hombres el 17,3% de los desocupados llevaba un año o más buscando trabajo, entre ellas era 20,4%.
Todo esto ocurre pese a que, según explicó el subdirector técnico del INE, Leonardo González, históricamente cerca de la mitad de los desempleados en Chile ha tardado menos de tres meses en encontrar una ocupación, principalmente concentrándose en búsquedas de entre uno y dos meses.

Destrucción de empleos
Otro foco de preocupación es que la economía no solo está teniendo dificultades para crear puestos de trabajo, sino que comenzó a perderlos. En 12 meses, el número de ocupados cayó 0,2% -unos 16.292 puestos menos-, que marca la primera destrucción anual desde el trimestre febrero-abril de 2021, de acuerdo con cálculos del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC UDP). Este hecho, dijo el director del OCEC UDP, Juan Bravo, es el principal factor detrás del aumento del desempleo.
La fuerza laboral creció 0,7% anual -unas 75.779 personas-, un ritmo que, advirtió, no es particularmente alto. Por ello, apuntó a la “extrema debilidad en la creación anual de empleo” como la principal explicación del deterioro.
El panorama tampoco mejora al mirar las cifras de corto plazo. Con ajuste estacional, el INE informó que en el trimestre las personas ocupadas disminuyeron 0,5% respecto del período móvil anterior, equivalente a 46.193 puestos de trabajo menos. Tanto hombres como mujeres registraron bajas, aunque el grueso se concentró entre los primeros: 36.294.
Los cálculos de Clapes UC también hablaron de un mercado laboral prácticamente estancado. Basado en cifras desestacionalizadas, el centro remarcó que en mayo-julio se perdieron 53 mil puestos frente al período inmediatamente anterior, mientras la población ocupada ha seguido prácticamente sin crecer hace más de dos años.
La calidad del empleo plantea otra luz de alerta. Según OCEC UDP, en 12 meses se destruyeron 54.059 plazas formales, mientras que se crearon 37.767 informales. “Es decir, el empleo que se crea es informal y se destruye empleo formal”, resumió Bravo.
El deterioro es especialmente marcado entre los asalariados del sector privado. Los datos procesados por el OCEC UDP mostraron una pérdida de 145.418 de ellos en un año, completando siete caídas consecutivas. El golpe, además, se concentró en las empresas de menor tamaño: las mipymes perdieron 156.119.
Clapes UC llegó a una conclusión similar. Su análisis cifra en cerca de 145 mil la caída anual de los asalariados privados formales, equivalente a una contracción de 3%, la mayor desde la pandemia.
En contraste, el mismo segmento -pero informal- aumentó en torno a 9 mil puestos. Para el centro, el problema “ya no se limita a una baja capacidad para crear empleo formal”, sino que se ha transformado en una pérdida neta de este tipo de puestos de trabajo.
¿Dónde se está concentrando entonces el empleo que sí aumenta? Una parte importante aparece en el trabajo por cuenta propia.
Clapes UC calculó un alza anual de 5,5% en esta categoría, equivalente a unos 103 mil puestos adicionales, aunque menos de la mitad correspondería a ocupaciones formales.
Scotiabank también puso el acento en la destrucción de empleo, aunque introdujo un matiz: parte del deterioro respondería a los fenómenos climáticos de julio, pero no todo.
La firma estimó una destrucción de 89 mil puestos en el trimestre y calculó que cerca de la mitad no puede atribuirse a factores estacionales, sino que correspondería a “un deterioro genuino del mercado laboral”. Además, destacó que la debilidad del empleo asalariado privado se ha mantenido durante todo el año.
Débiles cifras que, desde el Ejecutivo, esperan que cambien su trayectoria en septiembre. "Como gobierno, estamos trabajando arduamente para revertir esta situación. Tenemos la convicción de que, a partir de septiembre, podamos comenzar a ver mejores cifras y superar la estacionalidad propia de los meses de invierno. La actividad económica empezó a repuntar en junio y, de hecho, la tasa con ajuste estacional se ha mantenido constante los últimos 3 meses", planteó el ministro del Trabajo, Tomás Rau.