¿Dónde se invertirá el equivalente al 70% del PIB de Chile? Es la pregunta que ronda en el mercado desde que el martes la Superintendencia de Pensiones emitió el Régimen de Inversión, que reemplaza los multifondos por diez Fondos Generacionales.
Dada la relevancia del sistema de pensiones para el mercado de capitales, como mayor inversionista institucional y principal fuente de financiamiento del gobierno y las empresas, la normativa fue seguida de cerca.
A la hora de cuantificar el impacto en los precios de los activos aún falta lo esencial. La Superintendencia no ha dictado la resolución con los once índices de referencia contra los que se medirá el desempeño de cada fondo, y quedan casi seis meses para que las AFP declaren en qué parte de los rangos permitidos se situarán. Aun así, cuatro expertos entregan su análisis preliminar.
Acciones chilenas
- Inversión actual: 9,91% del sistema; US$ 23.103 millones.
- Nuevo rango ponderado: 9,10% - 12,37%
Ponderando los diez fondos generacionales por el ahorro de cada uno, Rosario Miquel, gerenta de estudios de Bci, calcula que la banda para invertir en acciones chilenas queda entre 9,10% y 12,37%. Cada punto equivale a US$ 2.331 millones en acciones chilenas, así que el flujo va desde una venta de US$ 1.902 millones hasta una compra de US$ 5.717 millones, con US$ 1.907 millones en el punto medio. La cartera actual de las AFP está dentro de ese rango por lo que "la norma no obliga al sistema a comprar ni a vender"
Desde JPMorgan la lectura es más direccional. Diego Celedón, estratega de renta variable para Latinoamérica, estimó que en el punto medio de la banda los flujos superarían los US$ 3.000 millones y en el techo pasarían de US$ 7.000 millones. Para dimensionar esos flujos, recuerda que en 2025 las AFP compraron US$ 2.300 millones en papeles locales, y fue el mejor año en más de tres décadas con el IPSA escalando un 56%. "Dado que la exposición de los fondos generacionales a renta fija parece alta respecto de la evidencia internacional, se podría argumentar que los incentivos apuntan a una exposición mayor que el punto medio", escribió.
Belén Garro, head de estrategia de inversión de Vinci Compass, llega a un techo parecido. "Nuestro análisis preliminar apunta a un impacto positivo en renta variable chilena y más selectivo en renta fija local", señaló. Su estimación llega a US$ 7.000 millones, apoyada en la mayor exposición a acciones de las etapas jóvenes del glidepath, la trayectoria de riesgo decreciente por edad que ordena el esquema.
El contrapunto viene de LarrainVial. Javier Salinas, economista jefe, proyecta lo opuesto, una presión vendedora "moderada" de US$ 1.300 millones, pero solo "si las AFP deciden indexar sus nuevas carteras". La diferencia de estimación se produce porque Salinas modela contra un benchmark y el resto contra la banda del régimen. Por otro lado, según Bci, en tres AFP el piso de su rango ya está sobre su posición de hoy, por lo que habría una compra inevitable de US$ 202 millones entre Provida, Modelo y Uno.
Activos alternativos
La Superintendencia amplió los límites en las primeras etapas de edad y eliminó el minimo de los rangos, de modo que una AFP puede declarar cero y quedarse fuera de la clase. Garro lee ahí una oportunidad para los alternativos locales, aunque advierte que el aumento "será gradual y dependerá de la profundidad y disponibilidad de vehículos adecuados".
Desde el mercado también proyectan que los activos de deuda privada y de infraestructura podrían ser uno de los más beneficiados a nivel nacional.
El límite por fondo parte en 25% en la primera etapa y baja a 5% en la última.
Renta fija chilena
- Inversión actual: 34,6% del sistema; US$ 85.100 millones
- Nuevo rango ponderado: Gobierno 17,7%-24,2%; Corporativo 13,6% a 18,6%
Salinas es el único que estima el impacto para los bonos corporativos y los de gobierno. Los corporativos verían una presión compradora de US$ 5.000 millones y los soberanos una vendedora de US$ 2.900 millones. De todas formas, lo relativiza con un dato de escala. Al sistema entran cada año unos US$ 9.000 millones en cotizaciones nuevas que las AFP deben invertir igual, así que el reordenamiento se puede hacer con ese flujo y no vendiendo lo que ya tienen.
Garro coincide en parte. Anticipa mayor demanda por bonos corporativos de mayor duración, aunque el efecto "dependerá de las características de cada papel, su liquidez, su ubicación en la curva y la exposición actual de cada AFP". En soberanos ve espacio en los tramos cortos, con un impacto incierto mientras no se conozcan los benchmarks.
El régimen abrió además una nueva puerta. Entraron como “activos de protección” los mutuos hipotecarios, los créditos sindicados y la deuda de concesionarias con grado de inversión. Son alternativos por naturaleza, pero al quedar clasificados como protección no consumen ese cupo.
Activos internacionales
- Inversión actual: Acciones US$ 90.100 millones (36,6%); bonos US$ 45.300 millones (18,4%)
- Nuevo rango ponderado: Acciones24,7% - 41,2%; bonos 11,8% - 17,9%
Más de la mitad del ahorro está invertido fuera del país, y de ahí saldría la plata para las demás apuestas. Garro es la más enfática y señala que los activos internacionales serán "la principal fuente de financiamiento de la transición". Proyecta que el ajuste se concentre en renta fija internacional, sobre todo en high yield desarrollado (deuda corporativa bajo grado de inversión), no en renta variable global.
Ninguno de los cuatro expertos estima ese flujo, ya que sin índices definidos aún no hay contra qué medir la desviación. De todas formas, Salinas destaca que el régimen abrió además dos subcategorías que Salinas subraya, la renta variable de Latinoamérica excluido Chile, que llega a 8,7% del fondo en las dos primeras etapas, y la renta fija emergente en moneda local.