El auge de la inteligencia artificial (IA) ha tenido un efecto dinamizador en la economía global, sosteniendo el rally de mercados financieros, empujando la inversión y llevando al cobre a niveles históricos de US$ 6 la libra.
Pero aquello tiene sus riesgos, según advirtió el Banco Central en uno de los recuadros del IPoM.
En el análisis, el instituto emisor siguió tomando como base un ejercicio realizado en el reporte de junio, enfatizando que los desarrollos en torno a la IA continúan siendo uno de los principales motores de la economía y de los mercados financieros globales.
Así, mientras que las dudas sobre su adopción por parte de empresas y personas han ido disminuyendo, estas han sido reemplazadas por dos fuentes de inquietud.
El primero, dice el recuadro, es la capacidad de una empresa determinada de rentabilizar su inversión, en la medida que los avances logrados por los modelos de IA más avanzados pueden ser replicados por otras empresas, influyendo en la valoración relativa entre competidores.
La segunda fuente es la magnitud de las inversiones necesarias para mantener competitividad, la que ha sido mayor a lo anticipado, afectando la rentabilidad esperada y los riesgos asociados al sector más general.
“Un escenario de desaceleración relevante de la inversión en IA no solo reduciría el impulso externo para la economía chilena, sino que también implicaría un estrechamiento relevante de las condiciones financieras. En un escenario como ese, las valoraciones bursátiles caerían, pero, a diferencia de episodios tradicionales de riskoff o de revisiones a la baja de las perspectivas de crecimiento, las tasas de interés de largo plazo enfrentarían presiones contrapuestas”, concluye el recuadro, agregando que para Chile, se sumaría el efecto negativo sobre el precio del cobre, “cuyo aumento reciente está fuertemente ligado al ciclo de inversión de la IA”.