Luego que los dos primeros concursos públicos para elegir a notarios con el nuevo mecanismo de selección a cargo del Servicio Civil fueran declarados desiertos en Temuco y Santiago, porque los candidatos no pasaron las pruebas de habilidades y conocimientos, se ha instalado el debate. ¿Se esperaba que aquello ocurriera, pensando en el filtro más alto para la elección de esos cargos?
Los exministros de Justicia del gobierno de Gabriel Boric, Luis Cordero y Jaime Gajardo, defendieron el proceso, afirmando que se está cumpliendo el objetivo de elevar el estándar de exigencias para ser notario o conservador.
Gajardo, que estuvo a cargo de tramitar el nuevo sistema de nombramientos en el Congreso en el gobierno anterior, sostuvo que “me parece que la reforma está cumpliendo su objetivo, esto es que las personas que lleguen a ocupar oficios tan importantes como los de notario, archivero y conservador, sean personas capaces, calificadas y que tengan los conocimientos que hayan sido medidos objetivamente en derecho registral”.
Lo anterior dijo que “es muy importante para recuperar la confianza en la ciudadanía de que las personas que van a llegar a estos cargos están ahí por sus méritos, por sus capacidades; y no por otra razón”.
También destacó que “claramente el Servicio Civil está realizando las pruebas con objetividad y nos da la confianza de qué está siendo exigente con los postulantes, tal y como corresponden en estos casos” y llamó a los postulantes a que se preparen mejor para rendir las pruebas.
Por su lado, Cordero -quien también llevó adelante cambios legislativos para mejorar el sistema notarial- sostuvo que la declaración de concursos desiertos “no es una tragedia, esto es un proceso que está en ajuste y probablemente va a atraer más postulantes que verán que este es un proceso serio y que, en consecuencia, hay una competencia genuina y no simplemente es un procedimiento donde habitualmente participaban los incumbentes”.
Valoró el trabajo del Servicio Civil y planteó que se está cumpliendo el objetivo de elevar la vara de exigencias y capacidades para quienes cumplan las funciones de auxiliares de justicia en notarias y conservadores.
La visión en el Congreso
Desde el Parlamento el presidente de la comisión de Constitución del Senado, Pedro Araya (IND-PPD), señaló que “es prematuro concluir, a partir de estos dos primeros concursos declarados desiertos, que el nuevo sistema sea excesivamente exigente”.
Agregó que uno de los objetivos de la reforma fue precisamente elevar los estándares de selección y "asegurar que quienes accedan a funciones tan relevantes como las notariales acrediten efectivamente los conocimientos, habilidades y competencias requeridas”.
Lo ocurrido, comentó Araya, debe observarse con atención, pero también “puede ser parte de una etapa natural de adaptación a un sistema nuevo y más exigente. El hecho de que las dificultades se hayan producido en distintas etapas de evaluación sugiere que los postulantes están enfrentando un estándar diferente al que existía anteriormente”.
Por lo mismo, el legislador aseguró que “no me parece que la respuesta deba ser reducir las exigencias. Lo adecuado es evaluar, a medida que se desarrollen nuevos concursos, si las pruebas están bien calibradas y miden correctamente las competencias necesarias para el cargo. Si los concursos desiertos se transforman en una situación recurrente, corresponderá revisar técnicamente el sistema; por ahora, parece más razonable entenderlo como una etapa inicial de implementación y ajuste”.