Entrar a trabajar a una faena minera en Chile ha significado, hasta ahora, repetir cursos y exámenes cada vez que se cambia de compañía. Eso empezará a cambiar. Las empresas del Consejo Minero suscribieron dos acuerdos colaborativos que establecen lineamientos y referencias técnicas comunes para las evaluaciones de salud pre-ocupacional y para el curso de inducción básica en faenas mineras.
La firma contó con el respaldo del Consejo Minero y sus empresas socias, junto con la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), la Asociación de Proveedores Industriales de la Minería (Aprimin) y la Cámara Chilena de la Construcción (CChC). En la ceremonia participaron la subsecretaria de Previsión Social, Elisa Cabezón, y el subsecretario de Minería, Álvaro González.
"Estos acuerdos muestran que la colaboración entre compañías y gremios permite avanzar en soluciones concretas para mejorar la productividad del sector", señaló el presidente ejecutivo del Consejo Minero, Joaquín Villarino, quien agregó que la suscripción contribuye a "reducir duplicidades, optimizar los tiempos de habilitación y facilitar la movilidad de las personas trabajadoras entre faenas, manteniendo los estándares de seguridad".
Suscribieron los acuerdos Anglo American, Antofagasta Minerals, Barrick, BHP, CMP, Codelco, Collahuasi, Freeport-McMoRan, Glencore, Gold Fields, Sierra Gorda, Kinross, Lundin Mining, Rio Tinto, South32, SQM y Teck.
Desde el Gobierno, Cabezón proyectó el alcance más allá del sector. "Es un gran ejemplo para otras industrias, porque facilita la movilidad laboral, evita la repetición de cursos y evaluaciones, aumenta la productividad y, sobre todo, mejora las condiciones de los trabajadores", afirmó.
El acuerdo sobre inducción básica define contenidos mínimos transversales en ocho módulos, que van desde el marco general de la actividad minera y la legislación preventiva hasta la identificación de peligros, los estándares para riesgos de fatalidad, la gestión de la salud en el trabajo y los equipos de protección personal. El curso considera una duración mínima de ocho horas cronológicas y podrá dictarse de manera presencial o a distancia. En esa línea, incorpora requisitos para los organismos capacitadores, criterios de evaluación y mecanismos de trazabilidad mediante registros de asistencia, contenidos, resultados y certificados de aprobación.
El segundo acuerdo, sobre salud pre-ocupacional, fija una metodología, procedimientos y criterios mínimos referenciales para evaluar las condiciones de salud de las personas según los riesgos de las funciones que desempeñarán, junto con lineamientos técnicos para los centros evaluadores.
Ambos instrumentos operan como referencia y no como camisa de fuerza, acotan los firmantes. Así, cada empresa mantiene la autonomía para complementar estos lineamientos y exigir requisitos adicionales cuando los riesgos de sus operaciones así lo demanden.