Ante las presiones inflacionarias que se siguen situando por sobre el objetivo del 2% establecido por la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, en septiembre el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, su sigla en inglés) se vio obligado a subir las tasas de interés de referencia por primera vez en tres años. Con una decisión unánime, se determinó el aumento del rango de tipos en un cuarto de punto hasta el de 3,75% y 4%.
Las minutas de esta reunión publicadas este miércoles revelaron que los funcionarios del banco central estadounidense prevén otra subida de tasas antes de fin de año, sin especificar si tendrá lugar en el encuentro de este mes o el de diciembre.
“Con respecto a las perspectivas de la política monetaria más allá de la reunión actual, la mayoría de los participantes consideró que otro aumento en el rango objetivo para el tipo de los fondos federales probablemente sería apropiado para fin de año”, señaló el documento, para luego agregar una nota de cautela.
“Los participantes recalcaron, no obstante, que abordaban cada reunión con una mentalidad abierta y que las decisiones en futuras reuniones dependerían de la información disponible y sus implicaciones para las perspectivas y el equilibrio de riesgos”, indicaron las actas.
El Índice de Precios de Gastos de Consumo Personal (PCE, su sigla en inglés), que corresponde al indicador preferido por la Fed, reveló una inflación general del 3,4% y una inflación subyacente del 3% para el mes de agosto.
Pese a que estas cifras se ubican por sobre el objetivo del banco central norteamericano, que considera un un 2% de inflación, los porcentajes fueron inferiores a las expectativas de analistas que estimaban un 3,6%.
Según las minutas, aunque el aumento de tasas en septiembre se aprobó con una votación unánime, los argumentos de los responsables de política monetaria estuvieron divididos.
Mientras algunos apuntaron a un alza como medida necesaria para hacer frente al impacto de los elevados precios de combustibles, un grupo más “duro” entendió el incremento de tasas como esencial para contener la inflación persistente.
En concreto, "muchos participantes hicieron hincapié en que una trayectoria al alza del rango objetivo sería prudente desde el punto de vista de la gestión de riesgos, ya que serviría de garantía si la inflación se mantiene persistentemente sobre el objetivo debido a una demanda más fuerte de lo esperado o a nuevas perturbaciones adversas en la oferta", detalló el documento.
Otros, en tanto, consideraron importante la “subida de la tasa de interés oficial” para evitar que los precios del combustible afecten de manera más notable los precios.
"Varios participantes señalaron que consideraban que la tasa de interés oficial actual no era restrictiva o lo era solo ligeramente", indicaron las actas, en referencia a la tasa previa al alza de septiembre.
Tomando en cuenta estos datos y los comentarios de los altos funcionarios de la Fed, es poco probable que se produzca otro aumento de tipos en la próxima reunión programada para el 27 y 28 de octubre.
No obstante, se espera que haya un intenso debate sobre si la inflación alcanzó una dimensión más amplia, impulsada por la demanda, que justifique medidas adicionales.
FMI destaca compromiso de Warsh
Con todo, el presidente de la Fed, Kevin Warsh, ha reiterado en varias ocasiones su compromiso con mantener la estabilidad de precios, algo que le valió un elogio de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva.
“Quiero elogiarlo”, dijo Georgieva en entrevista con Bloomberg Television este mismo miércoles. “Envió una señal clara de que la estabilidad de precios es una prioridad para la Reserva Federal y que esta la perseguirá, no solo con palabras, sino también con hechos”, destacó.