El Banco Central Europeo (BCE) optó por subir las tasas de interés en un cuarto de punto a 2,50%, en una determinación que atribuyó directamente al conflicto bélico que mantiene cerrado el estrecho de Ormuz, impulsando al alza los precios de la energía.
“El conflicto en Medio Oriente continúa generando presiones inflacionarias y se prevé que la inflación se mantendrá muy por encima del objetivo durante un período prolongado”, señaló el comunicado.
La decisión del BCE llega después de que la entidad se tomara una pausa en julio, antecedida por el alza de la misma magnitud en junio, también como respuesta al impacto inflacionario producido por el shock energético desatado desde que comenzó la guerra en febrero pasado.
En la más reciente escalada en la guerra entre Estados Unidos e Irán, se han registrado los mayores ataques a petroleros desde que comenzó el conflicto, intensificando las preocupaciones sobre el suministro. Al mismo tiempo, las tensiones crecen entre los huties y Arabia Saudita, tensionando el escenario del Mar Rojo, otra vía comercial relevante.
En este contexto, los precios del crudo Brent superaron los US$ 100 por barril el miércoles y continuan al alza.
En tanto, el escenario de referencia de las nuevas proyecciones de expertos del BCE sitúa la inflación general en un promedio del 3% para 2026, del 2,5% en 2027 y del 2,1% en 2028. Mientras, la inflación subyacente –que excluye la energía y los alimentos– sería de 2,5% en 2026, de 2,6% en 2027 y de 2,3% en 2028.
La proyección de crecimiento del central europeo apunta a un avance del 0,9% en 2026, de 1,4% en 2027 y 1,5% en 2028, una revisión al alza para 2026 y 2027 “que refleja principalmente una capacidad de resistencia de la economía el euro mayor de la esperada”, según indicó el comunicado.
“Las perspectivas siguen sujetas a una elevada incertidumbre, con riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico”, afirmó el BCE.