El Senado de Brasil aprobó una legislación para reducir la jornada laboral sin disminuir los salarios, entregando al Presidente Luiz Inácio Lula da Silva un posible salvavidas a pocos días de unas elecciones en las que se encuentra rezagado.
El Senado votó el miércoles por 75 votos a favor y uno en contra del proyecto de ley, en dos rondas de votación, dando su aprobación definitiva a una propuesta que pondrá fin al denominado régimen laboral "6x1", bajo el cual unos 16 millones de brasileños trabajan seis días a la semana con un día de descanso.
Lula, un exsindicalista, ha situado la propuesta, que otorgará un día adicional de descanso a los trabajadores sujetos al régimen 6x1, en el centro de sus esfuerzos por remontar el inesperado resultado de la primera vuelta, que convirtió al senador de derecha Flávio Bolsonaro en el favorito de cara a la segunda vuelta electoral de Brasil, prevista para el 25 de octubre.
A principios de este año, el líder izquierdista convirtió la reducción de las horas de trabajo semanales -de 44 a 40- en la principal promesa de su campaña. Desde que quedó detrás de Bolsonaro en la votación de primera vuelta del 4 de octubre, ha desafiado al senador a respaldar la propuesta mediante videos en redes sociales y ha organizado actos de campaña en São Paulo y Brasilia, donde muchos asistentes pidieron la aprobación del plan.
Bolsonaro, quien anteriormente se había opuesto al proyecto de ley y había intentado retrasar la votación hasta después de las elecciones, cambió de postura el martes y afirmó que votaría a favor de la legislación porque la mayoría de los trabajadores la apoya.
El desafío de Lula
Los inversionistas y los mercados de predicción consideran a Bolsonaro como el favorito, y ningún candidato que haya quedado rezagado en la primera vuelta ha ganado una segunda vuelta desde que Brasil recuperó la democracia en 1989.
Sin embargo, las encuestas sugieren que Lula todavía tiene posibilidades de alcanzarlo. Bolsonaro obtendría el 51% de los votos válidos, excluidos los votos blancos y nulos, frente al 49% de Lula en la segunda vuelta, según una encuesta de Quaest publicada el miércoles. Bolsonaro superó en aproximadamente dos puntos porcentuales el resultado que le atribuía la última encuesta de Quaest antes de la primera vuelta, mientras que Lula obtuvo un punto porcentual menos de lo previsto.
Lula celebró la votación del Senado y afirmó que la política es "más que un simple cambio en las horas de trabajo (...) Significa más tiempo para vivir, descansar, estar con la familia, ver crecer a los hijos, cuidarse y disfrutar de la vida". En una declaración en redes sociales sostuvo: "Esta es una victoria para los trabajadores".
La interrogante que enfrenta Lula es si el amplio respaldo popular a la medida se traducirá en un impulso electoral.
Muchas de sus principales políticas, incluidas nuevas exenciones tributarias para los trabajadores, iniciativas de renegociación de deudas y un programa para proporcionar medicamentos básicos sin costo, gozan de una popularidad abrumadora.
Sin embargo, el Presidente de 80 años ha tenido dificultades para convertir ese respaldo en votos, y segmentos de su base electoral de clase trabajadora se han desplazado hacia la derecha en medio de cambios en el mercado laboral, niveles agobiantes de endeudamiento de los hogares y el aumento del costo de la vida.
Bolsonaro ha seguido defendiendo una propuesta alternativa que, según argumenta, otorgaría mayor flexibilidad a las normas laborales al permitir que los empleados negocien sus horarios con las empresas, calificándola como una mejor solución que la de Lula.
Los gremios empresariales se han opuesto al cambio en la jornada laboral, argumentando que aumentará los costos y reducirá la productividad.
El gobierno de Lula también presentó el martes una propuesta de alivio de deuda para los denominados microemprendedores, dirigida a votantes que normalmente se inclinan hacia posiciones conservadoras.