A menos de una semana de la reunión de la Reserva Federal, donde deberá definir si aplica un alza de tasas, la Oficina de Estadísticas Laborales informó este viernes que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Estados Unidos en agostó avanzó 0,4% mensual, en línea con las expectativas del mercado, situando así la inflación interanual en 3,4%.
El reporte detalla que el avance estuvo impulsado por la energía. La gasolina subió 3,9% y explicó más de un tercio del incremento, mientras el componente energético general aumentó 2,1%, presionado por las crecientes tensiones en Medio Oriente, y acumuló un alza interanual de 16,3%. Por otra parte, el índice de precios de los alimentos se aceleró un 2,7% frente al mismo mes del año anterior.
Otro impulso provino de los costos de vivienda, que aumentaron 0,3% tras moderarse en los dos meses previos. A su vez, los servicios de transporte subieron 0,5%, los autos y camiones usados 0,4% y los vehículos nuevos 0,3%, reflejando un avance generalizado de los precios.
En tanto, la inflación subyacente -que no considera elementos volátiles como la energía y los alimentos- quedó un 0,1 punto porcentual por encima de lo previsto, en 0,3%. En este caso, la tasa anualizada marcó 2,4%, una desaceleración frente al 2,3% previo.
¿Qué implica para la definición de la Fed?
De esta forma, tanto el IPC general como el subyacente persisten por encima de la meta de 2% de la Reserva Federal, cuyo presidente, Kevin Warsh, ha reafirmado su compromiso de contener la inflación y advirtió recientemente que, si los datos no mejoran, “tendremos trabajo por hacer”.
"Los mercados descuentan subidas de tipos de la Reserva Federal superiores a 80 puntos básicos para los próximos 12 meses. El precio del petróleo se dispara, mientras que el BCE y el Banco de Japón están endureciendo su política monetaria a pesar de la debilidad del crecimiento y de una inflación subyacente muy persistente. No creemos que la Reserva Federal pueda mantener los tipos sin cambios de forma creíble", señaló en un informe a sus clientes el director general y jefe de investigación económica de EEUU en BofA Global Research, Aditya Bhave.
En una línea similar, el jefe de Estrategia de Mercado de la firma global de servicios financieros Ebury, Matthew Ryan, señala que "el dato subyacente más firme sugiere que las presiones inflacionarias subyacentes siguen siendo más persistentes de lo que implica la narrativa de la desinflación, y debería, creemos, ser suficiente para convencer a los escépticos del comité de una subida de tipos".
Aunque, la analista de mercados de XTB, Emanoelle Santos, sostuvo que el resultado "reduce el margen de espera" para un ajuste de la política monetaria estadounidense, "especialmente con un mercado laboral que todavía muestra resistencia y un petróleo elevado", es más cauta a la hora de evaluar lo que esto implica para el análisis de la Fed, planteando que no se puede dar por descontado un alza del tipo rector en la reunión del miércoles.
De todas maneras, destacó que favorece dicha alternativa el alza generalizada de los precios. "La gasolina explicó cerca de un tercio del avance del índice general, pero también aumentaron los pasajes aéreos, el alojamiento, los autos usados, la educación y las comunicaciones, lo que abre la posibilidad de una transmisión más amplia del shock de costos", explicó.
De hecho, esta misma jornada, la Asociación Americana de Automovilistas (AAA) informó que el precio del diésel al consumidor alcanzó un nuevo récord hasta los US$ 6,06 el galón.
Kathy Bostjancic, economista jefe de Nationwide, advirtió que el encarecimiento del petróleo y los combustibles podría trasladarse a otros precios y elevar las expectativas de inflación. Además, recordó que Warsh ha señalado que las tasas solo pueden mantenerse sin cambios si continúa la desinflación, pero sostuvo que “el informe de agosto no lo confirma”.