Estados Unidos amplió su red latinoamericana de acuerdos sobre minerales críticos y tierras raras al incorporar a Colombia, un país con un potencial geológico todavía poco explorado, pero que busca atraer inversiones y avanzar desde la extracción de materias primas hacia actividades industriales de mayor valor agregado.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el canciller colombiano, Omar Bula, firmaron el martes en Barranquilla un memorando de entendimiento para asegurar cadenas de suministro "resilientes, diversificadas y justas" en la minería y el procesamiento de estos recursos. El Presidente Abelardo de la Espriella participó como testigo de la ceremonia, realizada durante la primera visita de alto nivel recibida por su administración desde que asumió el poder en agosto.
Aunque el texto íntegro del documento no ha sido publicado, una ficha informativa del Departamento de Estado reveló que ambos gobiernos se comprometieron a identificar y financiar conjuntamente proyectos mineros y de procesamiento dentro de los próximos seis meses.
Para movilizar recursos públicos y privados, el instrumento contempla garantías, préstamos, participaciones accionarias, seguros, acuerdos de compra anticipada y facilidades regulatorias. También llama a agilizar permisos, evaluar mecanismos de protección frente a las distorsiones del mercado -como precios mínimos-, fortalecer la revisión por razones de seguridad nacional de la venta de activos mineros, invertir en tecnologías de reciclaje y cooperar en el levantamiento de información geológica.
El Gobierno colombiano precisó que se trata de un marco no vinculante, sujeto a la legislación del país y respetuoso de su soberanía. Tampoco se han anunciado empresas, inversiones o yacimientos seleccionados bajo el nuevo mecanismo.
Juliana Bustamante, abogada internacionalista y directora del think tank Vértice–Política Exterior, Derechos Humanos y Paz, explicó que el memorando “es un acto protocolario concreto, pero no tiene fuerza de ley. No obliga. Puede acabarse en cualquier momento y puede no honrarse o ignorarse”. Sin embargo, afirmó a El Colombiano que el documento sí formaliza la voluntad política de avanzar hacia compromisos más definidos.
“Es un punto de partida, una formalización de la decisión mutua de empezar a trabajar juntos, que probablemente sí se concrete con temas más amplios”, agregó.
La ofensiva de EEUU frente al dominio chino
El pacto se inscribe en la estrategia de Washington para construir una red de proveedores que reduzca su exposición a China, especialmente en las etapas de separación y refinación que permiten convertir los minerales en insumos utilizables por las industrias tecnológica, energética y de defensa.
China representó alrededor del 60% de la extracción mundial de tierras raras magnéticas en 2024 y concentró cerca del 90% de su separación y refinación, según la Agencia Internacional de Energía. Esa posición le entrega una influencia decisiva sobre la fabricación de productos como semiconductores, baterías, vehículos eléctricos, turbinas eólicas y sistemas militares.
La administración de Donald Trump aceleró este año la búsqueda de socios mediante acuerdos bilaterales y la creación del Foro sobre Compromiso Geoestratégico con los Recursos (Forge, su sigla en inglés), una plataforma dirigida a fortalecer y diversificar estas cadenas de suministro. Argentina, Ecuador, Paraguay y Perú suscribieron memorandos en febrero, Bolivia lo hizo en abril y Chile abrió consultas en marzo antes de avanzar hacia su propio instrumento de cooperación.
Durante su visita a Barranquilla, Rubio situó el pacto dentro de una ampliación de la relación bilateral más allá de su tradicional énfasis en seguridad y lucha contra el narcotráfico. “Creemos que hay mucho que podemos hacer juntos en el campo de la energía, en el campo del comercio, que permita que ambos países se beneficien”, declaró ante la prensa.
El memorando colombiano va más allá de promover la extracción. De acuerdo con las autoridades de ese país, busca apoyar el conocimiento geológico, identificar oportunidades de inversión, desarrollar capacidades regulatorias e impulsar el procesamiento con valor agregado, el reciclaje y la aplicación de estándares ambientales, sociales y de gobernanza.
El potencial todavía incierto de Colombia
El interés estadounidense coincide con los esfuerzos colombianos por convertir su potencial geológico en una industria de mayor valor agregado.
Un estudio de la Universidad Nacional de Colombia, citado por El Espectador, detectó tierras raras en ocho de diez cuencas carboníferas analizadas, mientras existen indicios en el Escudo Guayanés, la Sierra Nevada de Santa Marta y distintos complejos alcalinos. También destacan el proyecto Minastyc, desarrollado por la canadiense Auxico en Vichada, y el reciente hallazgo de tungsteno de Collective Mining en Caldas. Este último es un mineral crítico, pero no una tierra rara, y no hay antecedentes que lo vinculen directamente con el memorando.
Sin embargo, el país aún carece de información suficiente para cuantificar gran parte de sus reservas, además enfrenta brechas de infraestructura, energía y tecnología para procesarlas. “Colombia no puede limitarse a exportar materias primas: tenemos que convertir nuestro potencial minero y energético en industria, empleo formal, innovación y desarrollo para las regiones”, afirmó en un comunicado la ministra de Minas y Energía, María Nohemi Arboleda tras la firma del memorando.
Con todo, la falta de acceso al texto despertó cuestionamientos sobre los compromisos asumidos por el Gobierno. “Nos suscita honda preocupación esos llamados memorandos de entendimiento”, afirmó el senador opositor Iván Cepeda en declaraciones difundidas por el medio colombiano La Razón. “Queremos que se haga una explicación muy clara al país de eso”, agregó. En una publicación en X también acusó al Ejecutivo de presentar como “cooperación económica” el suministro de minerales estratégicos a EEUU a cambio de lo que calificó como “destrucción ambiental” y “entrega de soberanía”.