Las acciones tecnológicas estadounidenses han registrado fuertes fluctuaciones en los días posteriores a la contundente victoria de los demócratas en las elecciones de mitad de período, en las que consiguieron el control de ambas cámaras del Congreso, mientras los inversionistas intentan determinar qué significará el resultado electoral para el sector de la inteligencia artificial (IA).
El auge de las inversiones multimillonarias en centros de datos para alimentar modelos de IA ha impulsado las recientes alzas de la bolsa estadounidense y contribuido al crecimiento económico. Sin embargo, los votantes rechazaron enfáticamente el martes el enfoque de “construir, construir y construir” del Presidente Donald Trump respecto de estas enormes instalaciones informáticas.
Algunos inversionistas temen ahora que los demócratas pongan el freno. Goldman Sachs estima que los estados donde es probable que los legisladores demócratas impongan mayores restricciones a los centros de datos concentran cerca del 45% de la capacidad proyectada en Estados Unidos.
¿Qué significan los demócratas para la IA?
El Partido Demócrata no se opone explícitamente a la IA, sino que aboga por una mayor supervisión y regulaciones para gestionar los riesgos y garantizar que la tecnología “sirva al interés público”. Sin embargo, muchos legisladores del partido, incluidos algunos de los nuevos representantes elegidos el martes, quieren ir más allá.
Abdul El-Sayed, senador demócrata electo por Michigan, afirmó que debería haber una “pausa total” en el desarrollo de modelos de IA de frontera.
Annie Andrews, quien asumirá como senadora por Carolina del Sur, propuso una moratoria de dos años para la construcción de nuevos centros de datos.
Por su parte, Sherrod Brown, de Ohio, ha pedido poner fin a las exenciones tributarias y subsidios a las empresas de IA, las que deberían “pagar el costo total de los servicios básicos que utilizan”.
Con todo, es poco probable que los demócratas puedan aprobar legislación federal debido al poder de veto de Trump. El Presidente ha rechazado los llamados a desacelerar el desarrollo de la IA, advirtiendo que ello obstaculizaría la búsqueda del “dominio global” de Estados Unidos.
Las victorias demócratas en las elecciones a gobernador de estados que concentran importantes centros de datos -particularmente Texas, Ohio y Georgia- podrían tener un impacto más directo que el cambio de control en el Congreso, a medida que los ganadores del martes se preparan para asumir sus cargos en enero.
¿Están preocupadas las empresas tecnológicas?
Dina Powell McCormick, presidenta de Meta y exfuncionaria del gobierno de Trump, reconoció el miércoles que ahora habrá “mucha más revisión y mucha más atención a una pregunta: ¿quieren los habitantes de estas comunidades que se construyan estos centros de datos?”.
Por ejemplo, un centro de datos de IA de Meta proyectado en la ciudad de Piqua, Ohio, que contempla una inversión de US$ 1.000 millones y una superficie de 607 acres (unas 246 hectáreas), está en duda después de que los votantes destituyeran mediante una votación revocatoria a tres autoridades involucradas en su aprobación y respaldaran una medida electoral que restringe las nuevas construcciones.
Powell McCormick señaló que los actores establecidos, como Meta, podrían tener algo más de facilidad para ampliar sus instalaciones existentes, pero que “empezar desde cero va a ser complicado (...) y todos los hiperescaladores se están preguntando ahora si necesitan construir fuera de Estados Unidos”.
Greg Brockman, de OpenAI, quien participó en la misma conferencia organizada por The Wall Street Journal, reconoció que las empresas tecnológicas no habían logrado comunicar adecuadamente los beneficios de sus proyectos de centros de datos a las comunidades locales y que la reacción adversa las había tomado por sorpresa.
“Nadie había visto realmente algo así en la política estadounidense”, afirmó.
Un ejecutivo de una gran empresa tecnológica reconoció que los resultados electorales estaban alterando los planes de construcción en el corto plazo. Sin embargo, dijo que confiaba en que se pudiera alcanzar “un punto medio viable” con los demócratas en algún momento del próximo año, lo que “allanaría el camino para continuar con la expansión de los centros de datos (...) al final, los fundamentos terminan imponiéndose”.
Lisa Su, directora ejecutiva del fabricante de chips AMD, también expresó confianza el miércoles y afirmó que la reacción contra los centros de datos no estaba llevando a la compañía a revisar ninguna de sus proyecciones de crecimiento del mercado de IA hasta 2030.
¿Qué forma adoptarían las nuevas regulaciones?
La mayor parte de las medidas inmediatas se adoptará a nivel local y estatal, donde los demócratas consiguieron el control de numerosas gobernaciones y legislaturas.
El partido ganó las elecciones a gobernador en Texas, Ohio, Nevada, Michigan, Georgia, Pensilvania y Arizona con promesas de endurecer las regulaciones sobre la IA. En Pensilvania, también consiguió el control de ambas cámaras de la legislatura estatal.
Los analistas esperan que los gobernadores de Texas, Georgia y Michigan decreten moratorias a la construcción de centros de datos en el corto plazo, mientras se negocian leyes estatales más amplias.
Las nuevas normas podrían llevar a los estados a eliminar beneficios tributarios, endurecer las exigencias ambientales y las regulaciones sobre el uso de agua y electricidad, además de facilitar que las autoridades locales impongan prohibiciones.
Según la firma de inteligencia de mercado Cleanview, el 41% de la capacidad proyectada de centros de datos en Estados Unidos está en estados cuyos nuevos gobernadores están a favor de una pausa.
¿Qué zonas de Estados Unidos se verán afectadas?
Texas, que concentra cerca de una cuarta parte de los proyectos de desarrollo de centros de datos en Estados Unidos, se ha convertido en el principal foco de preocupación.
La gobernadora demócrata electa, Gina Hinojosa, ha señalado que prohibirá todas las nuevas autorizaciones para centros de datos hasta que se aprueben leyes que protejan a los habitantes de Texas.
“Estábamos siguiendo muchas elecciones en todo el país, pero la que realmente cambia el panorama es Texas”, afirmó Ben Alingh, cofundador de Monarch Energy.
Texas tiene al menos 248 centros de datos proyectados y alrededor de 200 gigavatios (GW) de capacidad sometidos a una auditoría de grandes proyectos, iniciada por el actual gobernador republicano Greg Abbott, quien inicialmente promovió estas inversiones, pero se vio obligado a responder al rechazo ciudadano.
Analistas de UBS estiman que 18 GW de nueva capacidad de centros de datos proyectada en Texas para 2028 “ahora corre el riesgo de verse afectada”.
Georgia y Ohio también son importantes mercados de centros de datos. Keisha Lance Bottoms, quien asumirá como gobernadora de Georgia, ha prometido una suspensión de alcance estatal, mientras que Amy Acton, de Ohio, ha respaldado una moratoria.
Los votantes de Ohio también aprobaron 21 medidas electorales locales destinadas a restringir el desarrollo de centros de datos.
¿Cómo afectarán los cambios a las distintas empresas?
Entre las compañías más vulnerables se encuentran los desarrolladores de proyectos especulativos y las nuevas empresas conocidas como neoclouds, que cuentan con poca o ninguna capacidad operativa instalada.
Chris Miglino, de Axe Compute, señaló que los desarrolladores reducirían el tamaño de sus proyectos, dado que algunas moratorias solo se aplican a centros de datos de más de 20 megavatios (MW), y que buscarían establecerse fuera de Estados Unidos, en lugares como México y Medio Oriente.
Una menor construcción afectaría a las empresas de toda la cadena de suministro de la IA, incluidos los fabricantes de chips avanzados como Nvidia y AMD, cuyas acciones registraron fuertes caídas el jueves.
Los grandes hiperescaladores tecnológicos que ya cuentan con proyectos en marcha están mejor posicionados para enfrentar las dificultades y seguir invirtiendo en nueva infraestructura.
El analista Dan Ives, habitualmente optimista respecto de las inversiones vinculadas a la IA, presentó el jueves una perspectiva más cautelosa. Señaló que el “terremoto político” lo llevaba ahora a prever que el gasto de capital de las grandes tecnológicas alcanzaría su máximo el próximo año, en lugar de 2028 o 2029, y que hasta un 20% de la capacidad proyectada de centros de datos de IA podría desaparecer de los planes de desarrollo.
“Las empresas que claramente quedan en el lado desfavorable de esta tendencia son las neoclouds, los grandes proveedores de energía y algunos fabricantes de chips y memorias, que podrían experimentar una menor demanda” en el corto plazo, escribió Ives.