La venta de euros por parte de Washington para impulsar al yen a fines de la semana pasada tomó por sorpresa al Banco Central Europeo (BCE), ya que Estados Unidos solo informó a sus contrapartes en Frankfurt después de que se ejecutara la histórica intervención cambiaria en coordinación con el Japón liderado por Sanae Takashi.
El BCE fue informado el viernes de la decisión de Estados Unidos de vender euros para comprar yenes una vez que la operación ya se había ejecutado, según varias personas familiarizadas con el asunto.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, hablaron sobre la intervención el sábado, dijo una de las personas.
La falta de coordinación pone de relieve el carácter inusual del primer esfuerzo conjunto de Washington y Tokio para impulsar al yen en casi 30 años. Normalmente, se habría esperado que Estados Unidos utilizara dólares en una operación de este tipo.
Algunos altos funcionarios del BCE consideraron que la decisión de Estados Unidos de utilizar euros en su operación constituyó una ruptura sin precedentes de las convenciones de larga data sobre cooperación entre las autoridades monetarias occidentales, dijeron las personas.
Desde la Segunda Guerra Mundial, los bancos centrales y ministerios de Finanzas occidentales han hecho hincapié en la confianza mutua y la consulta, y las intervenciones anteriores en los mercados cambiarios por lo general se han realizado de manera coordinada.
Las ventas de euros de Washington, ejecutadas por la Reserva Federal de Nueva York en nombre del Tesoro de Estados Unidos, fueron “muy llamativas” y “tristes”, dijo al FT una persona familiarizada con las conversaciones entre autoridades europeas.
“Esto nunca había ocurrido antes”, agregó, señalando que décadas de estrecha cooperación entre los bancos centrales occidentales, que fomentaron la estabilidad financiera y el crecimiento económico, podrían haberse visto amenazadas.
Un vocero del Tesoro dijo que su institución no coordinaba con autoridades extranjeras las decisiones sobre la asignación de reservas dentro del Exchange Stabilization Fund (ESF), que utilizó para llevar a cabo la intervención.
“Las decisiones relativas a la asignación del Exchange Stabilization Fund son adoptadas por el Tesoro de Estados Unidos, teniendo en cuenta las evaluaciones del Tesoro y de la Reserva Federal sobre liquidez de mercado, valorizaciones y otras consideraciones relevantes”, dijo el portavoz.
“En línea con esa autoridad, el Tesoro reasignó activos de reserva dentro del ESF la semana pasada”, agregó el portavoz.
Un alto funcionario de la administración Trump señaló que “respetamos la confidencialidad de las conversaciones privadas con nuestras contrapartes internacionales, a diferencia del BCE”.
El BCE y la Fed de Nueva York declinaron hacer comentarios.
Las autoridades estadounidenses vendieron euros porque las ventas de dólares podrían haber sido percibidas como un intento de debilitar la moneda estadounidense y socavar la política de dólar fuerte de Bessent.
Economistas y analistas también han especulado que Washington se sumó a Japón en la intervención para evitar que Tokio vendiera bonos del Tesoro, en momentos en que los costos de endeudamiento de largo plazo de Estados Unidos se encuentran cerca de máximos de 19 años.
Los analistas estiman, sobre la base de datos provisionales del Banco de Japón (BoJ, su sigla en inglés), que Japón por sí solo podría haber gastado aproximadamente 13,8 billones de yenes (US$ 87 mil millones) durante dos días para respaldar al yen.
“Japón parece haber comprometido más fondos en solo dos jornadas de negociación que durante su anterior campaña récord de intervención (de 11,73 billones de yenes en abril y mayo), lo que subraya la preocupación de las autoridades por la rápida depreciación del yen”, dijo Masayuki Nakajima, analista de Mizuho.
Las intervenciones de Estados Unidos y Japón impulsaron con fuerza al yen desde casi 164 yenes por dólar, su nivel más bajo desde 1986, hasta cerca de 157 yenes. Desde entonces se ha debilitado hasta 158 yenes. Los traders han advertido que persisten las preocupaciones de que el BoJ no esté actuando con suficiente rapidez para contener el aumento de la inflación.
Aunque el BoJ mantuvo sin cambios las tasas de interés en su reunión más reciente, en julio, su gobernador, Kazuo Ueda, dijo: “Creemos que existe una mayor necesidad que antes de prestar atención a los riesgos al alza para la inflación”.
Los traders asignan una probabilidad de 50% a que el BoJ eleve las tasas de interés en su próxima reunión de septiembre.
Los movimientos en Japón se han producido junto con un fuerte aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro de largo plazo, a medida que los traders han comenzado a incorporar una mayor probabilidad de que la Fed no eleve las tasas de interés desde sus niveles actuales. Si bien la inflación en Estados Unidos se moderó en junio, sigue muy por encima de la meta de 2% de la propia Fed.