El llamado de quienes lideran la industria de la inteligencia artificial (IA) a moderar el desarrollo de sus modelos más avanzados trascendió rápidamente a Silicon Valley y abrió un debate que ya involucra a gobiernos, organismos internacionales, referentes políticos y figuras del mundo financiero.
Asimismo, la discusión tuvo un efecto inmediato en los mercados. En Asia, destacó el desplome de 10,7% de SoftBank, acompañado por retrocesos de SK Hynix, Samsung Electronics y TSMC. La presión se extendió a Wall Street, donde el índice de semiconductores de Filadelfia cayó 5,9%, con bajas de 3,3% para Nvidia, 4,4% para AMD y 5,5% para Micron.
El debate se desató con la publicación del ensayo We Must Pace the Frontier, donde el cofundador y director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, pidió moderar el aumento de las capacidades de los sistemas más avanzados cuando las medidas de seguridad no logren seguirles el ritmo. La propuesta no busca paralizar la investigación, sino ganar tiempo para mejorar los test, incorporar evaluadores externos y acordar estándares comunes y una coordinación internacional que incluya a China.
“Me preocupa que en seis a 12 meses un enjambre de este tipo pueda ser capaz de apoderarse de todo internet”, escribió, y advirtió que un incidente así podría provocar daños por cientos de miles de millones de dólares.

El debate se amplía
Sus planteamientos fueron respaldados sin demora por sus pares de la industria estadounidense de IA. El fundador de xAI, Elon Musk, se limitó a señalar que “Dario tiene razón”. Este lunes, Sam Altman, cofundador de OpenAI, profundizó en su apoyo al aclarar que moderar el desarrollo “no significa detenerlo” y que “el progreso ha sido rápido y continuará siéndolo”. Sin embargo, sostuvo que “ninguna presión competitiva estadounidense debería justificar la imprudencia ni permitir que las capacidades superen a los mecanismos de alineamiento y supervisión”.
También se sumaron el cofundador de Google DeepMind y científico jefe de Alphabet, Demis Hassabis, quien afirmó que la propuesta apunta hacia el “camino correcto” en un “momento crítico”, y el CEO de Microsoft, Satya Nadella, quien sostuvo que “si la IA que construimos no ayuda a la humanidad y no está bajo control humano, no vale la pena desarrollarla”.
Aunque sin citar a Amodei, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, se pronunció este lunes sobre los riesgos de esta tecnología y pidió una “acción urgente” para regularla. “Insto a los Estados y a las empresas a movilizarse urgentemente en el marco de instancias multilaterales”, indicó, advirtiendo que “estamos al borde de un cambio irreversible”.
A su juicio, “todos los derechos humanos están amenazados por esta tecnología, incluido el derecho a la vida”. Además, lamentó que las decisiones sobre su desarrollo dependan casi por completo de “un reducido número de empresas poderosas”.
Sin embargo, la discusión está lejos de concitar consensos. Desde el mismo mercado surgió una voz crítica de alto nivel. Michael Burry, inversionista que ganó popularidad global por haber anticipado la crisis financiera, planteó que el llamado responde a los intereses, precisamente, de las grandes compañías del sector. “La competencia se acerca rápidamente y una desaceleración beneficia a los actores dominantes”, afirmó.
En su opinión, las advertencias también alimentarían las expectativas ante futuras aperturas bursátiles y podrían servir para encubrir una pérdida de dinamismo que escapa al control de las empresas.

Convergencias inesperadas
El posicionamiento frente al debate puso en la misma vereda a rivales tradicionales, partiendo por los gobiernos de Estados Unidos y China. Ambas potencias rechazaron una desaceleración, aunque por razones diferentes.
El Presidente Donald Trump, quien ya había cuestionado el llamado de Amodei y sus pares, volvió este lunes sobre el punto en Truth Social. “Existe una conspiración enfermiza contra la IA y los centros de datos, y el único que está contento con esto es China. ¡Quien gana la IA, gana!”, señaló. El mandatario sostuvo que la única protección que necesita esta tecnología es un Presidente “fuerte e inteligente” y recordó que su administración ya dispone de amplias facultades penales y regulatorias sobre las compañías.
En la misma jornada, el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, Guo Jiakun, planteó que “el alarmismo, la confrontación y la competencia despiadada solo perturbarán el proceso de gobernanza global de la IA, lo que no beneficia a nadie”.
En tanto, un editorial del diario estatal Global Times sostuvo que el ensayo de Amodei está “repleto de disposiciones de contención dirigidas contra China” y que es “en esencia, un manual de guerra fría para el sector de la IA”.
Mientras, en la interna estadounidense se manifestaron a favor de desacelerar el desarrollo de la IA dos referentes políticos, uno socialista y otro conservador. El senador Bernie Sanders está impulsando una pausa temporal hasta que exista un regulador federal y una prohibición de los sistemas que escapen al control humano. “El futuro de la humanidad no puede quedar en manos de un puñado de oligarcas de las grandes tecnológicas”, afirmó.
Su postura fue respaldada por Steve Bannon, exestratega de Trump y referente del movimiento MAGA, quien se ha distanciado de la política favorable a la industria promovida por la Casa Blanca. Bannon respaldó tanto la pausa temporal en el desarrollo de sistemas avanzados como la creación de un regulador federal y la prohibición permanente de la superinteligencia contempladas en la propuesta impulsada por Sanders.