La caída en la popularidad presidencial y las perspectivas de una victoria demócrata en las elecciones de medio término de este martes abren interrogantes sobre el futuro de la administración de Donald Trump. Sin embargo, incluso si la oposición logra conquistar ambas cámaras del Congreso, su capacidad para frenar la agenda presidencial dependerá de la magnitud de esa mayoría, advierte Susan MacManus, politóloga y profesora emérita distinguida en Ciencias Políticas de la Universidad del Sur de Florida.
La académica, que presidió la Comisión Electoral de Florida entre 1999 y 2003 y cuenta con una extensa trayectoria en el análisis de elecciones estadounidenses, conversó con DF sobre el descontento económico que está debilitando el respaldo del mandatario, las posibilidades de una “ola azul” y los límites que enfrentaría un Congreso controlado por los demócratas.
- La aprobación de Trump ha caído al 32%, según Reuters/Ipsos. ¿Qué explica esta disminución de su popularidad que antecede a los comicios de este martes?
Todas las encuestas muestran que los potenciales votantes están muy preocupados por sus propias condiciones de vida y por su capacidad para ganarse la vida y cuidar de sus familias. El Presidente no está explicando muy bien, al menos a un nivel que resulte aceptable para mucha gente, qué va a hacer al respecto. Simplemente está diciendo que las cosas van a mejorar, que la propia economía, en términos de manufactura, comercio y otros ámbitos, en realidad está mejorando.
“El Presidente básicamente le está rogando a los votantes que confíen en su palabra de que las cosas van a mejorar”.
- ¿Cómo afecta a su base electoral?
- Hay algunos republicanos que aceptan que lo que está diciendo (Trump) tiene cierto respaldo documental. Algunos economistas ya han señalado que el sector manufacturero está creciendo y que otras partes de la economía también están mejorando. En el último trimestre, la tasa de inflación bajó un poco.
El Presidente básicamente le está rogando a los votantes que confíen en su palabra de que las cosas van a mejorar. Hay muchos votantes que todavía confían en él, tienden a ser personas de clase trabajadora o habitantes de zonas rurales y suburbanas.
Sin embargo, hay otros lugares donde basta con asociar a un candidato con Trump y pedirles a las personas que no voten por el candidato que él ha respaldado.
-¿La ventaja demócrata en las encuestas refleja una recuperación del apoyo al partido o simplemente un rechazo a Trump?
- No sé si podemos determinarlo con tanta claridad, pero sí sé que los temas que han utilizado los demócratas incluyen no solamente la economía y su débil desempeño. También han intentado centrarse en otras cuestiones, entre ellas las políticas de equidad y todo el tema de la corrupción.
- ¿Bastará para logren imponerse no sólo en la Cámara, sino que también en el Senado?
- La mayoría coincide en que van a tomar el control de la Cámara de Representantes. Hay mucho más desacuerdo respecto de si lograrán controlar el Senado.
Pero también hay que poner esto en perspectiva: no es algo inusual. Solo tres veces desde 1962 el partido del Presidente ha logrado mantener sus escaños en unas elecciones de mitad de mandato e incluso ganar un par más.
Es mucho más común ver al Presidente perder muchos escaños, habitualmente desde 24 hasta cifras cercanas a los 50, que es lo que hemos visto en el pasado.
- ¿Qué implicaría una “ola azul” para el resto del gobierno de Trump?
- Una alternativa es que a Trump no le importará. De hecho, él ha presumido que lo único que necesita es tener poder de veto. Si el margen de control demócrata es muy estrecho en el Congreso, tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, será muy difícil revertir su veto presidencial.
- Si el avance demócrata es más contundente, ¿espera que Trump y sus aliados impugnen los resultados ante la justicia?
- Puede formar parte del plan de Trump pero hasta ahora -en estos casos electorales- hemos visto que los tribunales no están fallando a su favor. Es muy dudoso que la Corte Suprema lo haga también.
Entonces, no anticipo que haya muchos casos de ese tipo. Y donde los haya, no creo que encuentren tanto respaldo de los tribunales como la gente de Trump pudo haber pensado.