El dólar se apreciaba en los primeros negocios de este viernes, tras un reporte de empleo que fue más sólido de lo esperado en Estados Unidos, y parecía consolidar la idea de que el próximo movimiento de la Reserva Federal (Fed) será una subida de tasas.
La paridad dólar-peso subía $ 4,5 a $ 936,2 en la apertura, y así revertía una buena parte de lo perdido en la víspera. El dollar index avanzaba 0,5% a 99,4 puntos, y los precios del cobre retrocedían cerca de 0,3%.
Los rendimentos del Tesoro a dos años, que son sensibles a las expectativas sobre los próximos movimientos de la Fed, se disparaban 7 puntos base (pb), y en los mercados monetarios, los traders elevaban a 70% la probabilidad esperada de que la entidad anuncie tan pronto como el 16 de septiembre una subida de 25 pb sobre el tipo oficial.
La economía estadounidense creó 162 mil empleos no agrícolas en agosto, más que duplicando la estimación de consenso de 55 mil, y resulta que en julio no hubo una contracción, pues la cifra negativa de 23 mil se revisó a una expansión de 21 mil.
La tasa de desempleo se mantuvo estable en 4,1%, como se esperaba, y la de participación subió a 61,6%, lo que representa un aumento de dos décimas en comparación con el mes anterior, y está una décima por arriba de lo previsto.
"Dado que el presidente de la Fed, Kevin Warsh, ha descrito que EEUU se encuentra en una situación de pleno empleo, este resultado ha impulsado al alza las expectativas de un aumento de las tasas de interés en septiembre, pero la decisión final dependerá de los datos de inflación que se den a conocer el próximo viernes", escribió el economista jefe internacional de ING, James Knightley.
"El aumento de 0,4% mensual en los precios generales y de 0,2% en los precios subyacentes (excluyendo alimentos y energía) -que es el pronóstico tanto nuestro como del consenso- probablemente no sea lo suficientemente moderado como para evitar que Warsh empuje al resto del comité a aprobar un aumento", evaluó.
Mientras, el petróleo Brent se estabilizaba en niveles de US$ 95 por barril, haciendo prever al mercado que las presiones inflacionarias seguirán altas, en tanto no se ven perspectivas de diplomacia entre EEUU e Irán para resolver un conflicto que ya se extiende por más de seis meses.