Las contundentes victorias de los demócratas en las elecciones de medio término de Estados Unidos de esta semana han sido interpretadas por muchos como un rechazo de los estadounidenses a los planes de la industria tecnológica de construir centros de datos en todo el país. OpenAI ha puesto en marcha nuevas estrategias para cambiar esa percepción.
El laboratorio de inteligencia artificial (IA) presentó el jueves una serie de políticas -en preparación desde agosto- destinadas a generar mayor confianza en las comunidades locales y convencerlas de que los centros de datos las beneficiarán.
OpenAI anunció que dejará de utilizar acuerdos de confidencialidad con funcionarios públicos al negociar o discutir futuras ubicaciones, aunque la información de carácter reservado seguirá protegida.También permitirá a los residentes acceder a los planes de construcción y conocer sus posibles efectos sobre el tráfico, el ruido y la iluminación.
El director de Asuntos Globales de OpenAI, Chris Lehane, señaló que estos centros generarían empleos permanentes, debido a que los equipos instalados en su interior necesitarían renovarse cada tres a cinco años.
"Estos proyectos no son el tipo de centros de datos en los que la gente ha pensado históricamente, que son una especie de caja negra en medio de un campo que aportaba muy poco en términos de beneficios económicos a las comunidades donde se ubicaban", dijo a periodistas.
Según Lehane, se espera que una instalación de OpenAI en el sur de Ohio genere 2.500 empleos de largo plazo, con un salario promedio anual de US$ 80 mil.
Socios como Oracle están construyendo y son propietarios de gran parte de la infraestructura de centros de datos de OpenAI, cuya capacidad está destinada a la startup.
Los opositores a los centros de datos logran importantes avances
En algunas de las mayores sorpresas electorales, los demócratas arrebataron a los republicanos las gobernaciones de Texas, Georgia y Ohio, con candidatos que prometieron suspender la entrega de nuevos permisos para centros de datos y endurecer las normas de construcción.
Además, de las 41 propuestas relacionadas con centros de datos sometidas a votación esta semana, todas menos una tuvieron resultados contrarios a estas instalaciones, según Ballotpedia.
Las acciones de los operadores de centros de datos y de las compañías eléctricas, que han estado entre los principales beneficiarios del auge de la construcción de infraestructura para IA, también se desplomaron el miércoles, mientras los inversionistas apostaban a que la contundente victoria demócrata podría traducirse en mayores exigencias para obtener permisos, costos más elevados y un ritmo de construcción más lento.
"Tenemos que hacer un mejor trabajo para comunicar realmente a las personas y a las comunidades locales sobre por qué los centros de datos pueden ser beneficiosos para ellas", señaló el presidente de OpenAI, Greg Brockman, durante otro evento realizado el miércoles.
Durante los últimos dos años, los ejecutivos de OpenAI, al igual que muchos de sus pares de la industria tecnológica, han intentado estrechar vínculos con la administración del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con la esperanza de influir en la política federal sobre IA.
El CEO de OpenAI, Sam Altman, donó US$ 1 millón al comité de investidura de Trump y posteriormente asistió a su segunda toma de posesión. El año pasado, Brockman donó US$ 25 millones a título personal a un super PAC (comité de acción política) que apoya a Trump.
Consultado sobre cómo la compañía abordaría el escepticismo de algunos demócratas, Lehane destacó su amplia experiencia dentro del partido. Durante la administración de Bill Clinton, se desempeñó como uno de sus principales asesores legales y portavoces, y también fue secretario de prensa del vicepresidente Al Gore durante su campaña presidencial.