La paradoja del diésel barato
Señor Director:
La noticia de una caída cercana a los $ 100 por litro en el precio del diésel, tras el cese del fuego en Medio Oriente, ha sido recibida con alivio por transportistas, empresas y consumidores. Sin embargo, esta buena nueva también deja en evidencia una realidad que Chile no debiera ignorar: seguimos dependiendo de un combustible cuyo precio se define fuera de nuestras fronteras y cuya volatilidad impacta directamente los costos logísticos, el abastecimiento y, en última instancia, el bolsillo de las personas.
Cada vez que celebramos una baja o lamentamos un alza, confirmamos el grado de exposición que mantiene nuestra economía frente a factores que no controla. Por ello, la discusión no debería centrarse únicamente en las variaciones semanales del diésel, sino en cómo reducir esa dependencia de manera estructural.
Afortunadamente, ya comienzan a surgir señales concretas en esa dirección. La reciente inauguración por parte de Enel de la primera carretera eléctrica de alta potencia para camiones en la Ruta 5 Sur y la incorporación de tecnologías como los camiones eléctricos de larga distancia Windrose y los sistemas de refrigeración eléctrica Sunswap demuestran que existen alternativas reales para avanzar hacia una logística más eficiente y resiliente.
En paralelo, Chile cuenta con condiciones excepcionales para generar energía a partir del sol y el viento, una ventaja que podría transformarse en un factor de competitividad para toda la economía si continuamos impulsando la electrificación del transporte y la inversión en infraestructura energética.
La baja del diésel puede ser un alivio, pero el desafío de fondo sigue siendo el mismo: construir una economía capaz de depender menos de aquello que no controla y aprovechar mejor los recursos que sí tiene a su disposición.
Hernán Searle
Gerente General de Trailer Logistics
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