Secreto bancario: ¿quién controla a quién controla?
Señor Director:
La discusión pública sobre el levantamiento del secreto bancario se ha concentrado principalmente en la eficacia de la persecución del delito financiero. En segundo plano ha quedado una dimensión clave: la gobernanza de la institución que concentra estas facultades, la Unidad de Análisis Financiero de Chile.
La discusión no debiera limitarse a qué información puede acceder la UAF, sino a cómo se supervisa el ejercicio de ese poder. En gobernanza, no solo importa el control de los investigados, sino también de quien controla.
Este debate puede leerse desde tres roles complementarios. El fiduciario, que busca resguardar riesgos y asegurar que el acceso a información sensible tenga controles adecuados. El estratégico, que evalúa si las herramientas institucionales son efectivas para enfrentar fenómenos como el crimen organizado o el lavado de activos. Y el reflexivo, que interpela el diseño institucional mismo, cuánto poder se concentra, qué contrapesos existen y qué condiciones sostienen la confianza pública.
Entonces, lo relevante a analizar no es solo cuestionarse si levantar el secreto bancario, sino pensar si es razonable ampliar el acceso a información financiera sensible sin fortalecer en paralelo los mecanismos de control y rendición de cuentas. En países como Estados Unidos (a través de FinCEN) o el Reino Unido (NCA), estas facultades se acompañan de auditorías externas, revisiones independientes y trazabilidad del uso de la información, precisamente para equilibrar la eficacia operativa con supervisión institucional.
En este caso, lo que está en juego es la confianza que sostiene su legitimidad.
Gonzalo Jiménez
CEO de Proteus Management; Governance y profesor adjunto de Ingeniería UC
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