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Columnistas

Reforma de pensiones: ¿debe existir un benchmark para las acciones chilenas de las AFP?

IGNACIO PÉREZ DE ARCE Vinci Compass

Por: IGNACIO PÉREZ DE ARCE

Publicado: Miércoles 27 de mayo de 2026 a las 04:00 hrs.

A medida que se acerca la publicación del primer borrador del nuevo Régimen de Inversiones para el sistema de fondos generacionales, se intensificará la discusión sobre los benchmarks y la licitación de stock. Sin embargo, desde el punto de vista de inversiones hay dos temas que merecen especial atención: los activos alternativos y las acciones chilenas.

En el caso de los primeros, existe un relativo consenso técnico en que no deberían formar parte de un benchmark ni ser considerados transferibles en los procesos de licitación de stock. Y tiene sentido. Los programas de activos alternativos de las AFP fueron construidos en distintos momentos, bajo restricciones regulatorias diferentes y con objetivos específicos para cada cartera. Algunas privilegiaron infraestructura; otras private equity, deuda privada o real estate. No existe una composición “correcta” única ni una referencia natural contra la cual compararlos homogéneamente.

Estandarizar estos programas bajo un benchmark común no solo sería técnicamente cuestionable, sino que además podría generar incentivos incorrectos, desincentivando la construcción de capacidades de largo plazo y afectando la diversificación estructural que hoy aportan estos activos a los portafolios previsionales.

“Un índice debiera diseñarse para representar una referencia económica robusta y sostenible en el tiempo. Por lo mismo, quizás la discusión correcta no sea cuál debe ser el benchmark de las acciones chilenas, sino si efectivamente se necesita uno”.

Pero hay otro tema del que se habla poco: las acciones chilenas.

Hoy las AFP mantienen portafolios accionarios locales construidos durante décadas, con posiciones relevantes en compañías grandes y líquidas (y otras no tanto), pero cuya composición no responde necesariamente a un índice específico. Eso no es casual. Las carteras actuales son resultado de decisiones de inversión, restricciones de mercado, liquidez disponible y visiones distintas sobre retorno esperado.

Forzar que esas posiciones converjan hacia un benchmark (al menos a corto o mediano plazo) -ya sea IPSA, IGPA o cualquier combinación entre índices Large, Mid y Small- podría generar una disrupción significativa en el mercado de capitales chileno. Más aún considerando la profundidad limitada del mercado local y el tamaño relativo de las AFP dentro de éste.

Tampoco parece razonable construir un benchmark replicando las posiciones actuales de las AFP. Un índice no debería diseñarse para reflejar una fotografía estática del mercado previsional, sino para representar una referencia económica robusta y sostenible en el tiempo.

Por lo mismo, quizás la discusión correcta no sea cuál debe ser el benchmark de las acciones chilenas, sino si efectivamente se necesita uno.

En ciertos activos, especialmente en mercados pequeños y menos profundos, permitir que administradoras compitan activamente por maximizar retorno dentro de límites regulatorios puede ser más eficiente que inducir convergencia forzada a una referencia común.

La transición hacia fondos generacionales requiere avanzar en comparabilidad y eficiencia. Pero también exige reconocer que no todos los activos cumplen el mismo rol ni requieren el mismo nivel de estandarización. Confundir comparabilidad con homogeneidad puede terminar debilitando precisamente aquello que se busca conseguir: mejores pensiones.

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