IA como principal palanca del crecimiento mundial
SERGIO LEHMANN ECONOMISTA JEFE DE BCI
Desde hace un tiempo venimos advirtiendo los desafíos de un mundo cada vez más complejo. Además de la polarización global, que ha llevado a menor cooperación y segmentación, la guerra comercial se ha instalado con aranceles más elevados, al tiempo que las tensiones geopolíticas producto de la guerra en Medio Oriente no logran despejarse. A pesar de ello, vemos que el crecimiento económico en Estados Unidos sigue mostrando un buen desempeño, en tanto las bolsas se mantienen cerca de récords históricos. Detrás de ello se reconoce a la inteligencia artificial (IA), una revolución económica y social en pleno desarrollo.
El crecimiento de EEUU ha estado siendo impulsado por la inversión en capital fijo, mientras el consumo ha ido perdiendo fuerza. El sorprendente súper desempeño de la inversión se asocia a la construcción de data centers, la adopción de nuevas tecnologías e instalación de equipamiento, de forma de potenciar la IA. Dado el peso que este componente ha tomado en la economía norteamericana, advertimos que cerca del 70% de su dinámica de crecimiento se apalanca en la IA.
La actividad económica también se puede medir desde el lado de los factores productivos, por el aporte que realiza el capital, el trabajo y la productividad. La combinación de estos tres factores determina la producción económica de un país. Si bien aún no disponemos de evidencia empírica definitiva, todo apunta a que, desde esta dimensión, la IA está empujando la productividad. Ello permite entender que, a pesar de que la economía de EEUU crece en torno a 2%, no genera más de 100 mil puestos de trabajo al mes; es decir, 70 mil puestos por debajo de lo que se registraba hace unos años para esa misma tasa de expansión.
“Una Europa debilitada y una China con problemas estructurales que aún no resuelve, cabe identificar actualmente a la IA nacida en EEUU, como el principal motor de crecimiento mundial”.
Reconociendo que EEUU representa en torno al 25% del producto mundial, lo que se suma a una Europa debilitada y una China con problemas estructurales que aún no resuelve, cabe identificar actualmente a la IA, nacida en EEUU como el principal motor de crecimiento mundial. Dado además que buena parte de las empresas de alta tecnología e innovación están en Silicon Valley, California, esa parte del mundo es hoy la fuente más importante para la dinámica económica global.
Cabe precisar que, en el campo de las nuevas tecnologías, Europa está quedando atrás. Una regulación que limita la innovación y restringe de sobremanera el desarrollo de nuevos mercados, además de la necesidad de coordinar las políticas de una veintena de países, lleva necesariamente a una dinámica de crecimiento débil. China, por su parte, ve una demanda de bajo crecimiento, con un consumo que apenas aporta, dando cuenta que todavía golpea una prolongada crisis en su sector inmobiliario. Si bien la IA china se ha ido potenciando, aún está lejos de los desarrollos de Silicon Valley.
¿Y qué estamos haciendo en Chile? Si bien cada vez se reconoce un uso mayor de la IA, lo cierto es que su aplicación en procesos productivos aún es menor, muy focalizada en unas pocas industrias. Del lado de la inversión, se advierte interés por instalar data centers, entendiendo que es allí donde está el insumo para alimentar los desarrollos de IA, pero su contribución al PIB es más bien menor. Todavía tenemos un camino por recorrer de forma de ver beneficios económicos de la IA en nuestro país, lo que exige utilizarla inteligentemente para hacer más eficientes los procesos productivos.
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