“Somos un grupo diverso, presente en actividades clave para el desarrollo del país. Transportamos personas, movemos cargas, entregamos soluciones y operamos infraestructuras que impactan la vida cotidiana de miles de personas”. La frase es de Jesús Diez González, el presidente del Consejo de Jedimar Corp, y está contenida en un documento que este jueves 3 de septiembre socializará en un evento privado. A este encuentro -previsto para desarrollarse en el Museo Jedimar- concurrirán miembros de la familia tras este grupo empresarial, sus principales ejecutivos y también autoridades invitadas, como el alcalde de Estación Central, Felipe Muñoz, pues esta es la comuna donde se desarrolla parte importante de la actividad de este conglomerado.
El documento es un Reporte de Sostenibilidad que, si bien no es lo mismo que una memoria, sí sistematizó muchos datos de este grupo inversor, lo que por primera vez permite ver en detalle su gobernanza, negocios e inversiones, con números incluidos. Este reporte, al cual DF MAS tuvo acceso, nació del interés de la tercera generación de esta familia empresaria que ya se ha ido incorporando a los negocios. En el detalle, y según se especifica en el propio informe, la dirección general del mismo estuvo a cargo de María Soledad Diez Medel, hija de Jesús Diez González, quien está radicada en España y vino a Chile en estos días, y de su prima, Valentina Fernández Diez, hija de Purísima Diez González. Ambas primas, dicen en su entorno, han empujado desarrollar la sostenibilidad en el grupo.
La góndola Fargo
Esta historia de negocios parte con Jesús Diez Martínez, un inmigrante que nació en 1928 en Ventrosa de la Sierra, España, pero radicado en Chile desde su infancia, y quien, con 20 años, en 1948, compró un primer bus. Era una “góndola” Fargo y comenzó a hacer recorridos entre Rancagua y San Francisco de Mostazal, en una época en que recién comenzaba a despertar en Chile el transporte vial interurbano. En esos modestos inicios, obviamente que Diez Martínez las hacia todas. O sea, era el conductor, mecánico y administrador de esta incipiente empresa, que en 1957 formaliza bajo el nombre Jedimar, que alude precisamente a las iniciales del nombre y apellidos del fundador, fallecido en 2009.
El negocio creció a partir de los años ‘60, tras comprar Turbus, en 1965, lo que marcaría una ruta ascendente en este negocio del transporte de pasajeros, que progresivamente fue sumando más operaciones: Cóndor Bus (1988), JAC (2001) y Buses Bio Bio (2003). Incluso en los ‘90, el grupo se amplió al rubro aéreo comercial, con las aerolíneas Avant y National, que a inicios de los 2000 dejaron de operar.
Jedimar Corp
El Reporte de Sostenibilidad 2025 detalla cómo opera la familia Diez González -los cuatro hijos del fundador-, y la estructura y gobierno corporativo que se han dado en lo que llaman Jedimar Corp, que corresponde al conjunto de empresas de propiedad de la familia Diez. Según describen en el documento, Jedimar Corp funciona como una sociedad matriz en términos operativos, es decir, cumple un rol de articulación y soporte técnico transversal, prestando servicios y acompañamiento en ámbitos estratégicos para las distintas empresas del grupo, las que actúan de forma independiente.
Para su gobernanza en Jedimar Corp, se dotaron de un “consejo”, de 11 integrantes más un abogado, que es presidido por Jesús Diez González, y en el que participan también sus hermanos Rafael, María Soledad y Purísima Diez González, esta última casada con Fernando Fernández García, que actúa como vicepresidente de este consejo. Esta entidad también la integran cuatro miembros de la tercera generación de la familia, que en total son 14 primos y cónyuges, algunos de los cuales también participan en las compañías. Como consejera está la ya mencionada María Soledad Diez Medel, Antonio Carracedo Diez, María José Fernández Diez y Sebastián Diez Medel. A ellos se suma Alberto Etchegaray Aubry y Andreas Schek Ferrer como consejeros y Marcelo Moreno López, como asesor legal de la familia. La gerencia general corporativa del Grupo Jedimar está a cargo de José Antonio Errandonea, mientras cada empresa cuenta con su propio Consejo individual, independiente.
Los reservados números
Aunque el apellido Diez lleva al imaginario de los buses Turbus, la realidad es que el grupo participa en muchos más sectores que el transporte de pasajeros, pues a lo largo de los años, vía compras o desarrollos propios, generaron todo un ecosistema en torno al transporte, comprendiendo negocios logísticos, servicios entre empresas, leasing operativo, repuestos automotrices y muchas inversiones inmobiliarias. En conjunto, todas estas verticales de negocios le aportan al Grupo Jedimar una facturación anual de $ 630 mil millones.
Con más de 8.000 colaboradores en total y cuatro millones de clientes únicos activos, son ocho las empresas que computan como parte del conglomerado, algunas surgidas al alero de Turbus, pero que luego tomaron vida y marcas separadas.
En el transporte de pasajeros -el área GTP- están las ya mencionadas Turbus, Cóndor, JAC y Buses Bio Bio que, en flota, esta operación se desglosa en: 424 buses Turbus, 98 buses JAC, 108 buses Bio Bio, 110 buses Cóndor. Una segunda unidad es Viggo, nacida en 1991 originalmente bajo el nombre de Turbus Industrial, que se especializó en transporte privado de trabajadores para la minería y las industrias en general, con una flota de 716 vehículos. Entre flota de pasajeros e industrial, el grupo transporta unos 27 millones de pasajeros al año.
En transporte de carga, en los ‘80 se ampliaron al rubro encomiendas, con Turbus Cargo, pero que luego llamaron Starken, que en la actualidad opera con una red de 700 puntos de distribución en Chile, muy impulsada por el desarrollo del e-commerce y las necesidades de última milla. Otra firma de esta área es Samex, comprada en 2012, especializado en la logística de carga industrial y B2B, que cuenta con un centro de distribución en Quilicura. Y una tercera en el mundo carga es Caren, dedicada a los repuestos y servicio técnico de flotas (flotacentros), que ya tiene 22 sucursales.
Otra unidad de negocios es el leasing operativo, con Grandleasing, especializada en rent a car corporativo, con dos mil vehículos activos, que cuenta con contratos estratégicos, por ejemplo, con SQM, Finning y Aramark. Y está también el área de repuestos de autos, de muy reciente actividad, pues fue en 2024 cuando adquirieron AutoPlanet y AgroPlanet, en repuestos y accesorios automotrices y agrícolas, hoy parte de la unidad que llaman GrupoPlanet, inserta en el mercado del “aftermarket” automotriz. La primera ya cuenta con 64 tiendas de cobertura nacional y la segunda con 22 sucursales en el centro sur del país.
Ando, el corazón inmobiliario
Un área que merece una especial atención y en la que detallan planes de crecimiento, es la inmobiliaria, surgida para dar el soporte en los terminales de buses, y en la que un punto fundante fue la puesta en marcha del Terminal Alameda bajo el nombre de mall Parque Estación, hoy ETB, en 1994. En la actualidad esta área inmobiliaria se llama Ando, que desarrolla y gestiona una vasta cartera de inmuebles, ya no sólo en terminales de buses, sino además centros comerciales, bodegas y hasta edificios corporativos, que suman 693 propiedades en Chile, de los cuales 196 son arrendadas a firmas del propio grupo y 497 a terceros.
En esta área acaban de sumar el strip center Espacio Ulriksen, en La Serena, de 6.457 metros cuadrados. Y actualmente tienen en desarrollo iniciativas en Caldera, La Ligua, Los Ángeles y Talcahuano, proyectos que en conjunto consideran tres strip centers y un centro de bodegaje, que les adicionará más de 15.000 m² de superficie arrendable.
Los autos clásicos
Aunque no es un negocio, el grupo también lo integra el Museo Jedimar, inaugurado en 2010, coincidiendo con el Bicentenario de Chile y la reciente muerte del fundador, y que sostiene una colección de unos 60 autos clásicos, surgido como forma de homenajear los aportes del fundador a la movilidad en Chile.