“En esta etapa de mi vida, lo que quiero hacer son cosas como ayudar a la gente a pasar los momentos difíciles que están viviendo, ya sea en educación, medicina, en la parte habitacional. Estamos trabajando con familias pobres, arreglando sus casas, haciendo dormitorios con la Fundación la Primavera”.
***
Partió en 2021. A Eduardo Fernández León (88) le daba vueltas una inquietud: cómo ayudar de manera directa a las personas más vulnerables. El empresario -controlador de Consorcio y FFV y un relevante accionista en Entel y Pucobre- es uno de los mayores filántropos del país: es el principal financista de la Universidad de los Andes y de la Clínica homónima; además es creador y dueño del parque Tricao, el aviario de vuelo libre más grande de Sudamérica; y junto a la familia Solari mantiene la fundación Soy Mas, que apoya a madres adolescentes y jóvenes. Pero quería hacer algo más.
De una conversación con Manuel José Vial, presidente de la fundación Nocedal -que administra cuatro colegios en La Pintana y Bajos de Mena-; su hermano Leonidas Vial, amigo y socio histórico de Fernández; Patricio Lewin y Cristian Arnolds, altos ejecutivos del grupo Fernandez León, salió la respuesta. Vivienda. Sin una casa digna, es muy difícil que una persona logre desarrollarse bien, que un niño estudie, que descanse.
Llamaron a León Urruticoechea, que trabajaba en la Fundación Irarrázaval (dedicada a la educación) para hacerse cargo de esta idea. Ninguno conocía cómo funcionaba el Estado en estos casos. Urruticoechea tampoco. Así que tuvieron que empezar a estudiar.
Partieron con la idea de construir casas, incluso de regalarlas. Después evaluaron cómo apalancar proyectos con subsidios para hacer más y mejores viviendas. Había que crear una entidad patrocinante para postular proyectos al Serviu. Los tiempos promedio desde que el proceso comenzaba hasta que las personas recibían sus casas eran 10 años. Demasiado.
Había que partir por lo inmediato. Bajos de Mena era una zona en Puente Alto que podía ser un buen punto de partida, y que como Nocedal tenía dos colegios ahí, ya conocían familias. Urruticoechea se puso en contacto con una directiva de un comité de viviendas de un proyecto que se había construido años atrás en el lugar. “¿Tienen vecinos que tengan problemas críticos que necesiten ayuda urgente?”, les preguntó.
Se hizo un levantamiento de 50 familias que tenían necesidades de arreglos de techos, de construcción de dormitorios por hacinamiento, de arreglos de baños, de cocinas, de instalación de reja para seguridad…
En paralelo comenzaron a tantear con constructoras pequeñas que se dedicaran a hacer arreglos rápidos en ese sector de Santiago. Seleccionaron a la constructora Habitare.
Entre octubre del 2021 y febrero de 2022 llevaron a cabo esos 50 arreglos, con trabajos que duraron máximo una semana por vivienda, para intervenir lo menos posible en los reducidos espacios y la rutina de las familias.
Eduardo Fernández León fue a recibir las obras y dar visto bueno. Fue el punto de partida de La Primavera.
Fernández León Junto a Manuel José Vial en la inauguración de la sede social en la Villa Jesús de Nazaret en Bajos de Mena.
Los estatutos
El 14 de mayo de 2021 en la 42 notaría de Santiago se constituyeron los estatutos de la fundación. Allí, el abogado Paulo Bustos, socio del estudio De Iruarrizaga, Arnaiz y cia, en representación de la Fundación de beneficencia El Ceibo -a través de la cual Fernández León administra su filantropía-, firmó la constitución de La Primavera.
“El objeto de la Fundación será la promoción de la mejora de la calidad de vida de los habitantes de la República de Chile, mediante la colaboración, participación y/o intervención en cualquier forma, en toda clase de iniciativas, proyectos, obras y empresas de carácter social y de vivienda, principalmente enfocados en la ayuda y promoción a personas vulnerables y de escasos recursos. Para ello, la Fundación desarrollará, impulsará, coordinará, financiará o implementará todo tipo de obras, proyectos e iniciativas en el ámbito de la integración social, las áreas verdes, el urbanismo y el mejoramiento del equipamiento público y, en general, proveerá directamente servicios gratuitos a personas de escasos recursos o contra el pago de una tarifa que no excluya a potenciales beneficiarios de estos servicios y realizará programas de acción social en su beneficio”, señala el escrito.
En el documento se estableció un patrimonio inicial de $ 50 millones y se nombró un directorio compuesto por Manuel José Vial Echeverría como presidente, Eduardo Fernández León, vicepresidente; Cristian Arnolds, secretario, y Leónidas Vial Echeverría como Tesorero.
Tiempo después se sumaron a la mesa directiva -que sesiona cada tres meses en las oficinas de FFV en Isidora Goyenechea- María José Fernández (nieta del fundador), Juana Nazal, ex directora del Serviu metropolitano y actual gerenta de Operaciones en la constructora OVAL, y Patricio Lewin como asesor del directorio.
Aguas arriba de El Ceibo -que por estos días está en proceso de reformulación- está la sociedad Edval, bautizada así por las iniciales del fundador y su mujer, Valerie Mac-Auliffe. Ese es el directorio en el que el empresario analiza y toma todas sus decisiones, tanto de negocios como de obras sociales. En él participan también sus dos hijos Eduardo y Tomás Fernández Mac-Auliffe; su cuñado Johnny Mac-Auliffe; Patricio Parodi, presidente de Consorcio; y Leonidas Vial, socio de LarrainVial, con quien además comparte la sociedad de inversiones Santana.
La llegada al Serviu
El mandato del empresario, desde los inicios de la ONG, fue hacer un trabajo sustentable, para que los arreglos perduren en el tiempo. “Una de las cosas que nos distingue es que usamos un estándar muy bueno. Buenos materiales, bonitos. La luz es muy importante. Las casas cuando llegas todas tienen tres cosas en común: suciedad, oscuridad y acumulación”, dice Urruticoechea, gerente general de La Primavera.
Para asegurarse de entregar un trabajo de calidad, La Primavera -que por estos días está migrando su web desde ‘Fundación La Primavera’ a ‘La Primavera ONG’, para desmarcarse del término que se contaminó con el Caso Convenios- tiene un equipo de seis personas que si bien tienen un puesto en las oficinas de El Golf, van a terreno al menos dos veces por semana a supervisar los avances de las obras.
“En el contrato de construcción, el mandante es la familia -que no pone un peso, pero es la que da el ok-, y tiene derecho a rechazar la obra. Y la fundación es quien asegura el financiamiento de ésta”, explica Urruticoechea.
Terminado el primer proyecto a comienzos de 2022, remodelaron la sede social de la Villa Jesús de Nazaret de Bajos de Mena. Y tras eso, tomaron contacto con otras personas de otras comunas. Así llegaron a un conjunto habitacional en Cerro Navia que tenía necesidades de ampliación. Y les construyeron los 30 dormitorios extra que necesitaban.
Después, a través de una constructora de la zona, se enteraron del proyecto Costa Azul en Puente Alto: 800 viviendas con un alto número de familias de muchos integrantes a los que se les iban a entregar casas que les iban a quedar chicas. “Nos invitan a tomar contacto con las familias y ver cuáles iban a quedar con condiciones de hacinamiento”, relata Urruticoechea. Detectaron 50 a las que se les financió la construcción de un tercer dormitorio con un costo estimado de UF 150 por habitación.
De ahí fueron a tocar la puerta del Serviu, en ese entonces dirigido por Juana Nazal. “Conoció lo que hacíamos, y nos pusimos a su disposición para ayudar en lo que se necesitara”, relata el gerente general. “Ahí empezamos un trabajo conjunto con la autoridad de poder aportar un porcentaje para hacer viables las obras”, relata.
El primer caso fue Santa Margarita, en Independencia, un proyecto que era deficitario porque el costo del terreno había sido muy elevado, entonces para poder financiarlo había que descontar recursos de las partidas de estructura básica de las viviendas (no estucarla, no pintarla, etc). La Primavera hizo un aporte al Serviu de 130 UF por familia -eran 36- para hacer viable el proyecto. A comienzos de este año se hizo la ceremonia de la primera piedra.
Existe una tercera línea de trabajo: el mejoramiento de viviendas existentes, también con el Serviu, a través del DS 27. “Coincidentemente hoy hay un ministro que quiere impulsar el mejoramiento de la vivienda”, dice Urruticoechea. El DS 27 (subsidio para mejorar y no construir desde cero) implica un ahorro en costos y también en tiempo porque quiere un permiso de obra menor.
La Primavera aportó al Serviu financiamiento para la construcción del proyecto Maestranza 2 en Estación Central.
Hoy, agrega, además realizan gestión y aportes para construcción en sitio propio (familias que son dueñas de un terreno que viven en una condicion inhabitable, se echa abajo la casa y se vuelve a construir. La Primavera hace un aporte directo para cubrir el delta del Serviu que nunca es suficiente), y equipamiento comunitario a través de redes sociales, parques, zonas de juego, etc.
Cifras
Los proyectos de La Primavera tienen tres características. La primera, es llegar donde nadie llega, es decir, a personas que no tienen ni el tiempo ni la capacidad para postular a un subsidio por problemas críticos que necesitan reparación urgente, señala el ejecutivo. La segunda característica es la articulación con el estado a través del Minvu y el Serviu.
Y el tercero, dice, es trabajar en red: “Cuando llegamos a un lugar, seguimos en contacto con las familias, y con otras fundaciones benefactoras. Les llevamos clínicas móviles, programas de atención dental, programas de reforzamiento escolar, construcción de parques”.
Para esto, Eduardo Fernández León destina un presupuesto anual de 60 mil UF, que está en evolución. “La realidad ha ido por delante. Han salido tantas cosas, tantas oportunidades, que esto va creciendo y cada año llegamos a más. Y cuando el Serviu capta esto nos va a invitando a otras maneras de ayudar también”, asegura.
Este martes sesionó el directorio y Urruticoechea les entregó las cifras de estos cinco años: 228 mil UF destinadas a 5.900 viviendas -intervenidas o construidas- en 25 comunas, lo que ha tenido un impacto en 30 mil personas.
La cabeza y el cuerpo
“(Eduardo Fernández León) es un hombre de profunda fe y un corazón gigantesco, que se ha dedicado a construir casas y edificios, y al ver, a lo largo de su vida, gente que vive en condiciones muy precarias, se conmueve y quiere ayudarlas”, asegura Manuel José Vial, presidente de la Fundación La Primavera.
Según cercanos al empresario, “por él, él mismo construiría las casas, haría las urbanizaciones para que las viviendas no estuvieran en pasajes y tuvieran jardines”.
Si bien aquí FFV no tiene nada que ver con la construcción de los proyectos, ya que los hacen terceros, el empresario suele ir a terreno a ver los estados de avance y reunirse con los vecinos. “Va personalmente. No sólo pone plata. Lo más importante es que pone su cabeza y su cuerpo, a sus 88 años”, agrega otra persona que lo conoce bien.
Eduardo Fernández León y parte del directorio de La Primavera en una reunión con la jefa del comité de viviendas de Cerro Navia por la ampliación de 30 viviendas.
De extremo bajo perfil, pese a que la fundación lleva cinco años, su trabajo ha sido siempre silencioso.
Este es, comentan en su núcleo, el proyecto social que más le apasiona hoy. Así lo reconoció él mismo a la revista Campus, de la Universidad de los Andes, en su última edición, en el reportaje titulado “La vida lograda del ‘Negro’ Fernández”.
Ante la pregunta: “¿En qué pone sus esfuerzos ahora?”, Fernández León respondió: “En esta etapa de mi vida, lo que quiero hacer son cosas como ayudar a la gente a pasar los momentos difíciles que están viviendo, ya sea en educación, medicina, en la parte habitacional. Estamos trabajando con familias pobres, arreglando sus casas, haciendo dormitorios con la Fundación la Primavera”.

El seminario
La fundación organizó un seminario inmobiliario que se hará el 21 de octubre con el ESE, cuya tesis es que la crisis habitacional del país no se soluciona sólo con construir más viviendas, sino arreglando stock habitacional existente.
En el encuentro, que se llevará a cabo en el Auditorio Consorcio, en Las Condes, participará José Miguel Simian, director del centro de Estudios Inmobiliarios ESE, que presentará un estudio; Carlos Huidobro, jefe de la división política habitacional del Minvu; María Ignacia Contreras y Lucía Rossel, de Lambda Consultores, quienes expondrán sobre el impacto que tienen las mejoras de las viviendas en la calidad de vida de las personas; Patricio Arriagada, director de 2P Arquitectos, y León Urruticoechea y Juana Nazal, de la Fundación La Primavera.