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REGÍSTRATE AQUÍLa consolidación de su primera cerveza propia, la próxima elaboración local de marcas internacionales, la incorporación de Kunstmann y la producción de malta, marcan esta etapa.
Por: Jorge Isla
Publicado: Lunes 16 de diciembre de 2019 a las 04:00 hrs.
Al momento de su inauguración el 3 de mayo, la nueva planta de Central Cervecera de Colombia -construida con una inversión conjunta por unos US$ 474 millones entre CCU y el grupo local Postobón- fue destacada como el mayor proyecto desarrollado en ese país en cinco años.

Para la empresa chilena controlada por el holding Quiñenco y la multinacional Heineken, levantar el complejo con una capacidad productiva de 3 millones de hectolitros anuales en el municipio de Sesquilé, al norte de Bogotá, implicó partir una industria desde cero.
“La verdad es que hemos sido bastante valientes al desarrollar con este proyecto que, sin ninguna duda, es un desafío grande”, admitió en la oportunidad Andrónico Luksic, presidente de Quiñenco, tanto por la envergadura de esta iniciativa como reto de disputar el mercado a quien hasta ahora ha sido su gran actor dominante: Bavaria, perteneciente a la gigante cervecera global nacida de la fusión entre AB InBev y SabMiller.
La materialización de esta apuesta se fundó en la alianza entre el grupo Luksic y la familia Ardila, controladora del grupo Postobón, que arrancó en 2013 con las primeras negociaciones, que al año siguiente pasaron a la acción comprando el terreno de la futura planta y cumpliendo el largo proceso de aprobaciones respectivo.
“Conocemos a la familia Luksic desde hace mucho tiempo, y la participación de ellos en Central Cervecera de Colombia (CCC) es una apuesta al país que agradecemos y una oportunidad única de realzar estos lazos”, destacó en la oportunidad Carlos Ardila Gaviria, consejero delegado de la Organización Ardila Lülle.
Desde esta sólida relación, los socios fueron dando forma a la estrategia comercial en paralelo al avance de la construcción de la industria, lanzando en febrero pasado su primer producto nuevo: Andina, definida como su cerveza mainstream a nivel local. Eso, sumado a las importaciones del portafolio global de Heineken y de Miller-Coors, permitió a CCC partir el año con una participación de 2% del mercado colombiano, el tercero más grande de Latinoamérica, con un consumo anual en torno a los 50 litros per cápita.

A siete meses de la partida de la planta, los gestores de la compañía han ido cumpliendo paso a paso la estrategia anunciada para 2019. Además de consolidar el posicionamiento de Andina en el mercado de cervezas locales y potenciar la comercialización de sus marcas importadas, la compañía afina los preparativos para iniciar la producción directa de un primer grupo de ellas. Entre las prioridades de este plan de desarrollo progresivo están Heineken y Tecate, a las que se sumarán Miller Lite y Sol.
“La compañía está a punto de producir localmente su portafolio de cervezas premium y seguir fortaleciendo su rol dinamizador de la industria, entregando innovación y nuevas experiencias de consumo”, indicaron al respecto desde CCU.
Asimismo, CCC amplió recientemente su oferta con la incorporación de la marca Kunstmann, uno de sus productos emblemáticos de su nicho cervezas artesanales.
Desde CCU destacan la tendencia comercial positiva de las operaciones en Colombia a lo largo de este año, que en el balance trimestral julio- septiembre significó casi triplicar los volúmenes de venta de igual período del año pasado, y doblar los volúmenes acumulados en este ejercicio en comparación a los primeros nueve meses de 2018.
De esta forma, la compañía sentó las bases de su estrategia para los próximos años, que a medida que consolide una operación a plena capacidad, apunta a captar entre un 10% y 12% del mercado cervecero colombiano, nivel que el gerente general de CCU, Patricio Jottar ha definido como el necesario para “aspirar a tener un negocio rentable, sustentable y de un tamaño significativo”.
En julio pasado, Central Cervecera de Colombia ingresó al segmento de bebidas no alcohólicas con una nueva línea de maltas, que en ese país son ampliamente consumidas por todo el grupo familiar, representando un negocio que genera ventas anuales por unos US$ 400 millones.
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Este segundo lanzamiento del año de CCC no sólo está en línea con el liderazgo de Postobón en bebidas no alcohólicas de Colombia, sino también con la vocación multicategoría de CCU, que ha sido la base de su estrategia de internacionalización que, además de Colombia, la ha llevado a Argentina, Paraguay, Bolivia y Uruguay.
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