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REGÍSTRATE AQUÍEl gobierno ahora puede concentrarse en el resto de los problemas de la economía, como la inflación y la recesión.
Por: R. Wigglesworth, B. Mander y C. Smith
Publicado: Miércoles 5 de agosto de 2020 a las 04:00 hrs.
Argentina llegó a un acuerdo con sus principales acreedores sobre los términos de una reestructuración de US$ 65 mil millones en bonos extranjeros, logrando destrabar negociaciones que a veces parecían estar cerca del colapso desde el noveno default del país en mayo.
En un comunicado, el gobierno dijo ayer que el acuerdo “permitirá a los miembros de los grupos de acreedores y otros tenedores apoyar la propuesta de reestructuración de la deuda de Argentina y otorgarle a Argentina un alivio significativo de la deuda”.

Si obtiene la aprobación de suficientes inversionistas, el país puede evitar potenciales años de exclusión de los mercados de capitales como sucedió después del catastrófico default de 2001. Eso desencadenó una dura batalla legal con los llamados tenedores de bonos holdout que no se resolvió hasta 2016.
Varios grupos de tenedores de bonos han estado negociando con Buenos Aires desde que el presidente Alberto Fernández asumió el poder en diciembre, inicialmente buscando un alivio de la deuda más extenso que el que los acreedores estaban dispuestos a aceptar.
BlackRock, Ashmore, Fidelity y T Rowe Price se encontraban entre los miembros del grupo más grande, mientras que los fondos de cobertura VR Capital y Monarch Alternative Capital estaban en un bloque separado. GMO era parte de la agrupación más pequeña. Para aplicar una mayor presión sobre el gobierno, los tres grupos se unieron en julio, proponiendo nuevos términos y escribiendo una carta conjunta a Martín Guzmán, el ministro de Economía, destacando su frente unido.
Guzmán rápidamente rechazó las últimas propuestas, argumentando que “someterían a la sociedad argentina a más angustia, y no vamos a hacer eso”. Desde entonces, acordó hacer algunos pagos de la deuda antes de lo esperado, una concesión que ha llevado a un gran avance.
“La gente estaba agotada por esto”, dijo una persona familiarizada con el lado de los tenedores de bonos. “La gente se resignó al hecho de que tiene más sentido terminar con esto y seguir adelante”.
Además de ajustar las cláusulas de los nuevos bonos que reemplazarán la antigua deuda en mora para fortalecer la mano de los acreedores en cualquier reestructuración futura, “Argentina ajustará ciertas fechas de pago... sin aumentar la cantidad total de pagos de capital o intereses que Argentina se compromete a hacer al tiempo que mejora el valor de la propuesta para la comunidad de acreedores “, agrega el comunicado.
Los nuevos términos sugieren un valor de recuperación de cerca de US$ 0,55 centavos por dólar, por debajo de los más de US$ 0,60 centavos por dólar solicitados inicialmente por ciertos acreedores, pero excediendo los US$ 0,40 centavos por valor de recuperación en dólares que el gobierno ofreció por primera vez, asesorado por Lazard.
“Ambas partes tuvieron que ceder terreno”, dijo Graham Stock, estratega senior de BlueBay Asset Management, parte del grupo de BlackRock. “Es un resultado con el que el gobierno y los tenedores de bonos pueden vivir”.
Los tenedores de bonos aún tendrán que votar el acuerdo, con el peligro de que algunos aún decidan vetarlo. Sin embargo, una persona familiarizada con las negociaciones sugirió que eso era poco probable. Los grupos de acreedores que se han suscrito a la oferta representan cerca del 50%-60% de los bonos elegibles, mientras que Argentina ya cuenta con el respaldo de alrededor del 30%-35%. Eso es suficiente para cambiar los términos de los bonos a pesar de las objeciones por parte de cualquier inversionista holdout.
Suponiendo que se apruebe, el acuerdo abre un nuevo capítulo en las negociaciones de la deuda. Argentina ahora iniciará conversaciones con el Fondo Monetario Internacional, que le ha prestado US$ 44 mil millones desde la crisis cambiaria en 2018, buscando retrasar los pagos de la deuda que vencen en 2021-2023, y evitando al mismo tiempo medidas de austeridad severas. También permitirá que el gobierno se concentre en solucionar el resto de los problemas de la economía, como una de las tasas de inflación más altas del mundo, controles de capital que han llevado a un tipo de cambio oficial muy sobrevalorado y una recesión ya en su tercer año.
El país estaba luchando con una profunda recesión y una enorme carga de deuda cuando estalló la crisis del Covid-19, lo que hizo que la economía cayera en picada y complicara aún más el enfrentamiento con los tenedores de bonos. “Este es un gran alivio.
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