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La distorsión y los retiros

FELIPE SCHWEMBER AUGIER Universidad del Desarrollo

Por: FELIPE SCHWEMBER AUGIER | Publicado: Miércoles 20 de abril de 2022 a las 04:00 hrs.
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FELIPE SCHWEMBER AUGIER

Keynes cuenta que Lenin decía que el modo más eficaz para destruir la sociedad burguesa era viciar la circulación del dinero. A Lenin se lo puede acusar de muchas cosas, pero no de ingenuidad. Al aumentar sistemáticamente la cantidad de dinero circulante se sientan las bases de un sinfin de males: se debilita a la clase media, se allana el camino al clientelismo y la demagogia, se distorsionan los circuitos por los que se trasmite la información económica y se aumenta sin cesar la desigualdad hasta que todos se igualan en la pobreza.

Keynes resume así los efectos del envilecimiento de la circulación del dinero: “pone todas las fuerzas recónditas de las leyes económicas del lado de la destrucción, y lo hace de manera tal, que ni un solo hombre, entre un millón, es capaz de notarlo”.

“Seamos sinceros, los retiros nunca tuvieron por finalidad primordial socorrer a quienes padecían dificultades económicas por la pandemia”.

Aunque de momento hemos evitado este escenario, todo parece indicar que es pronto para cantar victoria. Sabemos que no abundan en el Congreso esos rarísimos hombres de que habla Keynes y que más bien abundan aquellos para los cuales las leyes económicas son completamente arcanas. Quienes ya han empezado a abogar por el control de precios dan prueba de ello.

En ese contexto, parece justo decir que el quinto retiro ha sido rechazado por azar. Aunque beneficioso, ha sucedido por las razones equivocadas: la incertidumbre por una eventual expropiación, el hecho de que Boric y sus adláteres tengan que lidiar ahora con la inflación que antes les traía sin cuidado, el hecho de que para muchos los retiros no resulten estratégicamente ventajosos, etcétera.

Lo que en ningún caso sucedió por azar fue el conjunto de decisiones que nos llevaron a este escenario, en el que por doquier, y después de treinta años, asoma el fantasma de la inflación. Me refiero a la voluntad deliberada de destruir el sistema de AFP, que animó a quienes idearon e impulsaron los retiros. Ellos, inteligentemente, vieron en esa destrucción el principio del fin del sistema “neoliberal”, es decir, el fin de una sociedad que, entre otras cosas, tiene una moneda relativamente sana.

Porque, seamos sinceros, con toda probabilidad, los retiros nunca tuvieron por finalidad primordial socorrer a quienes padecían dificultades económicas por la pandemia. Eso pueden haberlo creído los parlamentarios menos perspicaces, que secundaron de buena fe los proyectos de retiro. Esos, por retomar las palabras de Keynes, “hicieron por necesidad o por incompetencia lo que un bolchevique hubiera hecho intencionadamente”. Pero, para los otros, no había plan alguno que el gobierno de Piñera pudiera ofrecer para disuadirlos, pues ningún plan alternativo podía tener el mismo resultado.

La inflación distorsiona toda la vida económica. La nuestra, todavía no desbordada, es en gran parte resultado de otra corrupción, previa, que infesta nuestra vida política. El hecho de que para el gobierno el rechazo del quinto retiro pueda ser visto como una derrota es una muestra de ello. También lo es el que varios de sus personeros tengan que dar explicaciones rocambolescas para justificar su cambio de postura. Es de esperar, sin embargo, que, puestos ahora en cargos de mayor responsabilidad, esos personeros abandonen su espíritu faccioso y comiencen a pensar en el bien común.

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