La minería y la agricultura han sido consideradas por Jorge Gómez Díaz como los dos motores económicos de Chile. Tal vez sea de allí que este profesional, un ingeniero en minas, haya transitado entre ambos mundos, siendo el minero el que hoy lo tiene bajo una visibilidad pública -que no le acomoda-, luego de que esta semana fuera el elegido para asumir como presidente ejecutivo de Codelco, en reemplazo de Rubén Alvarado.
Un nombramiento que dejó a moros y cristianos satisfechos, pues siendo nombrado bajo la era Kast y su carta en la presidencia de Codelco, Bernardo Fontaine, Gómez recibió felicitaciones hasta de varios exministros del gobierno de Boric por su nombramiento en la estatal, cargo que asumirá el 13 de julio.
Sub Terra y Sub Sole
Venido de una familia de agricultores de la zona de Palmilla -su padre fue un hombre de campo, que se dedicó a trabajar como administrador de fundos de la zona-, Gómez se vino a Santiago, cursando la secundaria escolar como interno en el instituto Barros Arana. Y fue en el internado, en su biblioteca, que descubrió a Baldomero Lillo, con sus clásicos Sub Terra y Sub Sole, novelas donde encontró la “primera inspiración” para dedicarse a la minería.
Allí halló, dicen cercanos al alto ejecutivo, que la minería era una tarea de valientes, en la que había que tomar riesgos. Otras personas que lo conocen dicen que en la decisión de Gómez de seguir el camino minero pudo incidir algo que suele ocurrir en la región de O’Higgins: la cercanía e impronta de la faena El Teniente, que lleva a ver de cerca la prosperidad minera y las perspectivas de un trabajo atractivo.
El camino, entonces, fue seguir la carrera de ingeniería civil en Minas de la Universidad de Atacama y de ahí en más, sólo vendría una ascendente carrera que lo llevaría a trabajar en las más grandes compañías chilenas, como Antofagasta Minerals; luego en Codelco como vicepresidente de las Operaciones Centro-Sur; y después en Collahuasi, al mando de esta minera por 14 años.
Quienes conocen a Gómez indican que, si bien todas sus energías laborales han estado en la minería, en su ámbito de acción personal sigue totalmente vinculado a la Región de O’Higgins con actividad agrícola, cerca de Santa Cruz, en un campo que adquirió y donde desarrolla plantaciones de cerezas, entre otros cultivos, y cría de caballos corraleros.
Registros públicos permiten ver que, en 2018, a través de la sociedad Smart Inversiones Limitada y con un socio técnico agrícola -Aquiles Serrano Farías- creó la sociedad Agrícola S & G, cuyo nombre de fantasía es Agro S & G, precisamente con el objeto de explotar plantaciones, siembras y producción de productos agrícolas, domiciliada en Santa Cruz.
El Acierto
Hombre de pocas palabras -más de escuchar que de hablar, dicen en su entorno- fue en el portal Caballo y Rodeo donde, en 2020, Gómez hizo una excepción y dio una de las pocas entrevistas que ha concedido, en la que habló de los resultados que estaba obteniendo en Collahuasi, que en medio de la pandemia había obtenido balances históricos al primer semestre de aquel año, bajo su mando como presidente ejecutivo. Pero junto con abordar aquellos resultados, se explayó en su gusto por el rodeo.
“Mi afición por el rodeo proviene de mi entorno y mis orígenes en la zona de Colchagua -Palmilla, Los Maquis-, practicando este deporte en la medida que podía y desde niño. Posteriormente, junto con el desarrollo de mi carrera profesional en la gran minería, siempre tuve la vocación por aportar las capacidades directivas que fui adquiriendo al deporte con el que crecí”, contó en esta revista especializada.
Uno de sus caballos con los que solía correr fue el Acierto, que lo acompañó en varios clasificatorios, aunque luego Gómez dejó de “correr vacas”, en parte ante la falta de tiempo para el entrenamiento que demanda esta actividad. No obstante, siguió totalmente imbuido en la actividad como espectador, a la que incluso ha invitado a pares mineros, como Diego Hernández, ex presidente ejecutivo de Codelco, a presenciar el Champion en Rancagua, la máxima competencia que se celebra en Chile en esta disciplina.
Quienes conocen a Jorge Gómez indican que, de su época activa en el gremio, como director en la Federación del Rodeo Chileno, impulsó la difusión de la actividad y de las buenas prácticas de bienestar animal, en sintonía con un período en que al menos en parte de la comunidad chilena se levantaron voces contrarias a esta disciplina nacional.
“Este deporte es de un arraigo histórico importante y lo heredamos de nuestros antepasados. Pero la sociedad y el mundo han cambiado, y hay una percepción distinta. Y eso uno lo tiene que aceptar y respetar. El desarrollo de este deporte tiene que hacerse de esos nuevos límites y por eso la discusión y promulgación de esta política de bienestar y protección animal ha sido fundamental. Es una actitud proactiva que la Federación del Rodeo tiene sobre este tema. De esa manera tener sensibilidad con el tema nos permite defender y desarrollar con fuerza el rodeo. Cada día debemos avanzar en ese tema”, decía también Gómez en Caballo y Rodeo.
Alejado de esa práctica activa, hoy las aficiones de Jorge Gómez están en la lectura. Lee mucho y, de hecho, le fascina leer cuando llueve en el sur de Chile. Suele desconectarse en Pucón. Sobre su mesa de noche hay siempre unos 10 libros, básicamente de negocios y de historia. También lee biografías de grandes personajes históricos. Actualmente, por ejemplo, está leyendo Cómo funciona el mundo, de Vaclav Smil, y Por qué fracasan los países, de Daron Acemoglu y James. A Robinson.
“Tiene cerro”
Activo en el directorio de Sonami y en el Consejo Minero, no hay opiniones discordantes que destacan las luces de Gómez. Sobre todo, la presencia en terreno, que “tiene cerro”, y eso le gana el total respeto profesional de los dirigentes sindicales y de los “viejos”, como les dicen coloquialmente a los trabajadores de la minería. Porque Gómez no desarrolla la actividad desde su escritorio en Santiago, sino que en Collahuasi acostumbra ir a las faenas en el altiplano, al menos semana por medio, y está en los campamentos. Consecuencias de ese estilo de trabajo -coinciden entendidos- son las buenas relaciones sindicales que suele cultivar, cuyo reflejo han sido las negociaciones colectivas anticipadas sin dramas, y hasta campamentos mineros ordenados impecables, limpios. “Se respira eficiencia”, dicen entendidos.
Todos activos que sin duda deberá poner en marcha en su nuevo puesto como máximo ejecutivo de Codelco, compañía que ha estado en el ojo del huracán y donde deberá llegar a poner foco en los varios sinsabores que atraviesa la cuprera y que han golpeado el ánimo interno: el lío incluso judicializado por la supuesta sobreproducción; la terminación de proyectos estructurales que aún no logran cuajar, como en El Teniente y Chuquicamata; la seguridad operacional, tras el accidente fatal de julio del año pasado en El Teniente; la abultada deuda; y, en general, una producción global alicaída, que está lejos de los volúmenes que se espera entregue la cuprera tras las cuantiosas inversiones desplegadas en los proyectos estructurales que debían mantener la producción.
Gómez lo tiene claro. Pero fiel a su estilo, espera fuera del ojo público, primero llegar y empaparse de la realidad de la casa laboral en la que ya estuvo, para empezar a tirar líneas de su trabajo.