Después de ocho años al margen, Coca-Cola Andina regresó al mercado chileno de renta fija con una alta demanda por parte de los inversionistas, y lo hizo también adoptando por primera vez el formato de bono verde.
La serie J recaudó UF 2,5 millones (unos $ 100 mil millones, o bien US$ 112 millones), y marcó una tasa de colocación promedio de 2,95%, lo que representa un spread de 65 puntos base (pb) sobre el bono soberano de referencia.
Se trata del menor spread registrado en el curso de 2026 para un bono con nota crediticia "AA+". La deuda recibió además una demanda que superó en 3,26 veces a la oferta, según dijeron fuentes internas a DF. Scotiabank y Santander participaron en la operación.
La embotelladora deberá devolver la totalidad del capital prestado en septiembre de 2030, la fecha de vencimiento (vale decir, es tipo bullet), aunque cuenta con una opción de prepago en 2029.
Andina es una de las compañías chilenas que mejor rentabilidad ha logrado en el último tiempo. En este primer semestre del año, sus utilidades han crecido 18,8% hasta los $ 135 mil millones, y contribuyen a un elevado retorno sobre el patrimonio de 23,4% en un régimen de 12 meses móviles.
Esto, mientras el apalancamiento ha disminuido, pues la razón de deuda financiera neta sobre Ebitda se cifró en 1,1 veces a junio, por debajo del 1,2 al cierre de diciembre del año pasado y del 1,4 visto hace 12 meses.
La última colocación que Andina había realizado en el mercado local fue en 2018, cuando registró un spread de 73 pb. La empresa colocó en 2020 un bono en dólares bajo la legislación estadounidense, con vencimiento en 2050; y en 2023 vendió obligaciones en francos suizos, con plazo a 2028.
El marco de financiamiento verde de 2026 dispone que las colocaciones como la estrenada este jueves sirvan para refinanciar o financiar, en su totalidad o en parte, uno o más de los llamados "proyectos verdes elegibles".
Estos se asocian, por ejemplo, a los gastos por uso de envases retornables y sistemas de envases reutilizables, mejorar la eficiencia energética en las plantas de producción, aumentar el uso de materiales reciclados en los empaques y mejorar la eficiencia energética de los equipos del mercado.